Varices y hemorroides

El volumen de sangre durante el embarazo aumenta entre 4 y 4,5 litros a las 20 semanas y unos 5,2 litros a las 40 semanas; lo que asegura un adecuado suministro para el feto y para la madre.

A partir del segundo trimestre suele haber una tendencia a que la sangre se acumule en los miembros inferiores, provocando unas venas hinchadas e incluso dolorosas. El aumento progresivo del útero va a ir comprimiendo cada vez más las venas a su paso por la pelvis. Debido a ese obstáculo, la sangre no puede llegar al corazón y aumenta el grosor de las venas en las que se queda retenida.

Sin embargo, también nos hacemos eco de otra teoría, la del doctor inglés Dennis Burkitt, quien ha afirmado en el Medical Journal que la principal causa de las varices es una dieta incorrecta y no el embarazo.

Generalmente sucede en las piernas pero también puede surgir en la vulva y el ano, siendo más probable que aparezcan si tienes antecedentes de familia.

Las varices son venas tortuosas y agrandadas que se pueden observar en la piel, sobre todo en las pantorrillas. Puedes notar las piernas pesadas y doloridas al final del día, especialmente si has estado mucho tiempo de pie. Las varices pueden ir acompañadas de tobillos hinchados y dolorosos al caminar, incluso de calambres, hormigueo o picor.

Las varices en el ano se llaman hemorroides.

 

¿Qué puedo hacer contra las varices?

Casi siempre desaparecen tras el parto o cesárea en pocas semanas por lo que mientras estás embarazada lo mejor es controlar aquellos factores que contribuyen a la aparición de varices.                   

• Evita estar mucho tiempo de pie o sentada y, si lo tienes que hacer, usa medias de descanso de compresión fuerte especiales para embarazadas, para ayudar a las venas a bombear ese extra de volumen. Preferentemente hay que ponérselas a primera hora del día, ya que una vez que los fluidos se acumulan en la parte baja de las piernas por el peso del día el efecto es mucho menor.

• Evita ambientes con mucho calor, estufa o sol directo, ya que dilatan las venas.

• Usa ropa cómoda que no te oprima y evita los tacones de más de 5 cm.

• Eleva las piernas cada vez que puedas. La gimnasia en el agua es un buen ejercicio, ya que el agua ejerce el mismo efecto bombeo que realiza una media de descanso.

• Evita los dulces y la sal refinada. La obesidad y la retención de líquidos son grandes aliados de las varices.

• Para las hemorroides es recomendable dedicar unos minutos al día a realizar el ejercicio del “rezo mahometano” de tal forma que el ano y la vulva queden en la parte más elevada del cuerpo. Se puede hacer apoyada sobre tus rodillas (encima de la cama) o sobre tu pecho (en una almohada).

• Para las hemorroides es también necesario tratar el estreñimiento, porque las empeoran.

 

Bibliografía:

• “Embarazo y parto natural” Dra. Ortrud Lindemann y Adriana Ortembemberg.

   Editorial:  Océano/Ámbar.

• “Embarazo y parto: todo lo que necesitas saber para torpes” Emilio Santos Leal.

    Editorial: Oberón.

• “Maternidad y parto: nuestras ancestras y nosotras” Ana Mateos Cachorro