Embarazo y lactancia

Dando el pecho durante el embarazo

¡Enhorabuena, estás de nuevo embarazada!

Y si ya tienes un hijo que aún toma el pecho, ¡doble enhorabuena también por vuestra lactancia! Sin embargo, tal vez estás preocupada porque has oído que amamantar puede perjudicar al bebé que se está gestando: quizá te han dicho que debes destetar, incluso puede que haya sido tu ginecólogo o matrona quien te haya sugerido esa posibilidad. Afortunadamente no es necesario destetar si no lo deseas. La evidencia científica es muy clara: amamantar durante el embarazo es seguro para la madre, para el feto y para el hijo mayor. Si consultas la página web de la Asociación Española de Pediatría , verás que cuando habla de lactancia y embarazo afirma con rotundidad que la lactancia sólo está contraindicada en el embarazo cuando se hubiera diagnosticado amenaza de aborto o de parto prematuro. Para el resto de las mujeres embarazadas, amamantar es seguro. Tampoco debería preocuparte el temor a sufrir excesivo desgaste. Lo cierto es que una lactancia bien establecida consume una cantidad reducida de energía, muy inferior a si, por ejemplo, estuvieras gestando gemelos. Basta con tomar la misma dieta saludable y equilibrada que se recomienda a cualquier mujer embarazada, en cantidad suficiente para saciar tu apetito, para que  tu pecho siga produciendo leche sin comprometer en lo más mínimo el crecimiento de tu bebé en el útero ni tu buena salud. De hecho, los estudios realizados  revelan que los bebés nacidos mientras su madre amamantaba tuvieron pesos acordes o superiores al promedio.

¿Qué va a pasar durante estos meses?

  • Tu producción irá disminuyendo, sobre todo a partir del cuarto mes. Si tu hijo lactante aún es menor de seis meses, es importante vigilar que reciba suficiente alimento (consulta con un experto en lactancia: aquí  encontrarás tu grupo de apoyo más cercano). Si tu hijo es mayor puede complementar fácilmente la leche materna que toma con otros alimentos. ¡Tal vez muestre un repentino interés por la comida!
  • Tal vez experimentes un aumento en la sensibilidad del pecho, lo que puede hacer que en ocasiones la succión del mayor resulte molesta. Con frecuencia, hay madres que refieren malestar o rechazo al amamantar. Para minimizar estos inconvenientes, es importante que el niño mame en una buena postura; en todo caso, algunas madres optan por ir reduciendo el número de tomas o su duración, o incluso destetar. No obstante, a medida que el embarazo avanza, es frecuente que las molestias disminuyan o desaparezcan, o que el hijo mayor se destete espontáneamente, por lo que a veces no es necesario tomar ninguna medida.
  • El sabor de tu leche se modifica a lo largo del embarazo, lo que hace que algunos niños lo rechacen y se desteten. Sin embargo, sus cualidades nutricionales siguen siendo excelentes.
  • En los últimos meses del embarazo observarás un cambio en las deposiciones de tu hijo mayor (más sueltas y color mostaza, similares a las de un bebé lactante). Es sólo el efecto de los cambios que experimenta la leche durante el embarazo, que días antes del parto evoluciona a calostro, y en ningún caso es perjudicial para el niño.
  • Algunas mujeres sienten contracciones leves en el útero mientras el hijo mama, que cesan al finalizar la toma. Se debe a que la eyección de la leche es provocada por la hormona oxitocina, la misma que estimula la contracción del útero durante el parto o durante un orgasmo. Si resulta molesto para la madre ésta puede acortar o interrumpir la toma. Sólo representa un problema si la mujer sufre amenaza de aborto o de parto prematuro, en cuyo caso el ginecólogo podrá valorar el destete (por las mismas razones desaconsejará las relaciones sexuales).

Lactancia en tandem

Cuando el hijo mayor no se desteta durante el embarazo, la madre puede amamantar a ambos tras el parto. Es lo que conocemos como lactancia en tándem. La única precaución que es preciso observar es que durante los primeros días el recién nacido debería tener preferencia en las tomas, de modo que reciba suficiente calostro. Más adelante no existen normas, puesto que sólo tendrás que ofrecerles el pecho a demanda y en exclusiva para que la producción se ajuste a la demanda de los dos lactantes, igual que sucede en caso de gemelos: podrás amamantarlos a la vez, primero a uno y luego el otro, un pecho para cada uno o alternos… Algunas madres amamantan a demanda al pequeño pero al cabo de algunas semanas o meses establecen restricciones al mayor: tú decides.

Las ventajas de amamantar en tándem son muy numerosas: 

Para ti:

  • Te evitarás las típicas ingurgitaciones, gracias al excelente drenaje que realiza el niño mayor.
  • La subida de la leche se producirá antes.
  • El tándem facilita la relación entre los dos hermanos, que suelen forjar un vínculo muy saludable.
  • Sentirás la satisfacción de seguir ofreciendo a tu hijo el mejor alimento, tu leche.

Para tu hijo mayor:

  • Tener un nuevo hermano es muy estresante, pero el niño tendrá gracias al pecho una fuente inmediata de consuelo y seguridad, que le ayudará a adaptarse a su nueva realidad con más confianza.
  • Se beneficia de las excelentes propiedades inmunológicas de la leche materna.
  • De algún modo tomar el pecho le confirma que su madre aún lo quiere, a pesar del recién llegado que acapara tanta atención

Para el recién nacido:

  • Aumenta de peso con mayor rapidez que niños amantados en solitario, gracias a la abundante producción de leche que contribuye a estimular su hermano mayor.
  • No suelen observarse las típicas crisis de crecimiento en las que los bebés aumentan súbitamente la demanda: durante el tándem la producción siempre parece estar por encima de las necesidades del bebé.

 

Entre las dificultades que refieren las madres que han amamantado en tándem, podemos citar las siguientes:

  • Durante las primeras semanas el niño mayor puede dejar de tomar alimentos sólidos e incrementar considerablemente el tiempo que pasa al pecho. Esta situación puede ser agobiante para la madre, pero no perjudica al niño, que por lo general gana peso y además se beneficia de las extraordinarias cualidades nutricionales e inmunológicas de la leche materna.
  • Cuando el hijo mayor pide el pecho muy a menudo la madre puede sentirse abrumada por la intensidad de la demanda, y en ocasiones puede experimentar emociones negativas y rechazo hacia el hijo mayor. Esta situación es habitual cuando nace un nuevo hijo -también cuando el mayor no toma pecho-, pero para algunas mujeres el tándem puede representar una dificultad añadida, en lugar de vivirse como una ventaja.
  • Deposiciones blandas en el niño mayor, causadas por el efecto ligeramente laxante del calostro.

Sólo tú puedes sopesar estas ventajas e inconvenientes y decidir en función de las necesidades de tus hijos y las tuyas propias. Ocurra lo que ocurra de ahora en adelante, ¡te deseamos un feliz viaje!

“Cuando la lactancia y embarazo se superponen, los factores críticos a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones son los sentimientos y las relaciones. Sólo la madre puede decidir cómo proceder en base a sus propias necesidades y sentimientos y los de sus pequeños. Las madres que quedan embarazadas durante el período de lactancia necesitan saber que la mayoría de las objeciones comunes que se tienen sobre la lactancia durante el embarazo son infundadas. En una cultura donde la lactancia prolongada es inusual, la elección de amamantar durante el embarazo será inevitablemente cuestionada y desafiada. Es importante que los mitos y miedos que minan la responsabilidad y el derecho de las madres de determinar el curso de acción adecuado para ella y su hijo sean erradicados.” Por Sora Feldman, “Amamantando Durante el Embarazo”. 

Para saber más sobre lactancia en el embarazo y tándem puedes consultar: