La violencia obstétrica es violencia social, sexual y de género.

Por Carla Romero

En demasiadas ocasiones callamos, aceptamos, agachamos la cabeza, nos sale un hilillo de voz, rabiamos, nos culpabilizamos, nos mordemos la lengua, nos dañamos, nos traicionamos...
Y es que, resulta increíble, pero siguen pensando que nuestro "No" quiere, en realidad, decir "Sí". Todavía piensan que tienen que decidir por nosotras, que lo hacen por nuestro bien, que nos están ayudando...

No tenemos que adentrarnos demasiado en la historia para recordar aquellas reivindicaciones feministas con las que se pretendía cambiar el modelo relacional entre mujeres y hombres; modelo marcado, entre otras cosas, por frases instauradas en el inconsciente colectivo, como: Cuando una mujer dice "No", en realidad quiere decir "Sí" , Las niñas buenas no contestan, Sólo hay dos clases de mujeres, ... etc., y que guiaban, de un modo u otro, muchas de nuestras formas de interactuar.  Durante años, desde aquellos colectivos se lanzaron eslóganes que pretendían quedarse en la memoria de la sociedad para intentar transformarla, y con frases como: "Nosotras parimos, nosotras decidimos" o "Cuando digo no, quiero decir no" se ponía de manifiesto que las mujeres tenemos plena capacidad y poder para decidir sobre nuestra sexualidad. Creo que podemos afirmar que el mensaje caló bastante hondo y nos hizo comprender a muchas de nosotras que si nuestras decisiones eran ninguneadas, infantilizadas, negadas o ignoradas estábamos siendo víctimas de maltrato, de abuso o de violación.

Pero ser conscientes de esto (que, por desgracia, en  demasiadas ocasiones no lo somos) no nos evita que nos veamos envueltas, a veces, en situaciones en las que nos sentimos niñas indefensas, nos cuesta hacernos comprender y nos siguen tratando como a personas de segunda clase a las que hay que guiar, proteger e incluso reñir, pues muchas de esas premisas obsoletas se encuentran aún vigentes y siguen guiando (con hilos invisibles y muy profundos) nuestros comportamientos, y obstaculizando las relaciones basadas en el respeto, la confianza, el amor y el "buentrato".

Si ahora os contara que la mayoría de nosotras, en algún momento de nuestra vida, hemos sido (o vamos a ser) maltratadas en nuestra vida sexual nos parecería impensable e incomprensible en nuestros días; pero os pongo algunos ejemplos claros que todas, de una u otra forma, hemos conocido (en nuestras carnes o de oídas):

* Embarazada, en monitores, viene la ginecóloga: -Déjame que te mire. Abre... A veeer... relaja, relaja...    -¿Pero ...qué está haciendo? Me duele...     -Nada, nada, ¿Tú quieres parir hoy? Pues te estoy ayudando.     -No, no, todo está bien, ¡no quiero! ¡me duele!     -Ya está. Es un poco molesto, pero verás qué pronto tienes a tu niño en brazos.    -Pero si yo no quería... Le hizo la maniobra de Hamilton sin su consentimiento; afortunadamente, "sólo" sirvió para hacerle daño.

* Mujer, en consulta ginecológica: - Quítate las braguitas cariño, te sientas y resbalas el culete hacia abajo.     - No, ahora no quiero que me explore, estoy nerviosa.     -¿Cómo que nerviosa? Venga, que esto es un momento.     -No, que mejor otro día.     -¿Pero otra vez vas a tener que coger cita? Venga, que no te va a doler. -      Es que me siento incómoda; estoy tensa y no creo que pueda relajar mi vagina.     -Bueno, tú verás qué haces, pero que eso son tonterías, que verás qué pronto terminamos.  Al final, la mujer se queda, arrepintiéndose al momento de poner sus piernas en el potro, pero sin atreverse a decir de nuevo "No".

* Mujer, de parto, mientras la exploran: -Por favor, tapadme o cerrad la puerta... Es ignorada. Sin más. Y ya no se siente con fuerzas para volverlo a pedir.

* Mujer, de parto: -¡No grites, que asustas a las demás!     -¡¡No lo puedo evitar, me alivia, me ayudaaaa!!     -¡Pero te tienes que controlar! ¡Cuando lo hacías, no te quejabas! ¿eh? (dirigiéndose a otra matrona) ...Ésta no tendrá más... seguro, aquí se planta, si no, ya te lo diré yo, ...ya. Ella, por supuesto, no pudo defender su dignidad, ni contradecirla, ni nada de nada...

Son casos reales: tres amigas, y la transcripción literal de una conversación grabada en vídeo por un programa sensacionalista de partos en el Reino Unido.

Si en estos ejemplos, cambiáramos el sexo de la persona atendida, ¿Creéis que les tratarían igual (de mal)? ¿Qué profesional de la salud se atreve a manipular los genitales masculinos sin consentimiento? ¿O a ningunear la decisión de un hombre? ¿Y cuántos hombres conocéis que tengan que pedir casi llorosos lo que quieren a un sanitario? Y si les hacen daño, se disculpan. Y si un hombre pide, se le da; y si rechaza algo, se le respeta su decisión; y si se queja, se le comprende...
Evidentemente, estoy generalizando, claro está, pues cada persona es un mundo con sus propias circunstancias... Pero también lo afirmo después de observar el trato tan diferente que le dan a mi marido, por ejemplo, cuando acude a alguna consulta médica.

Las diferencias existen y son como tienen que ser. Así es la vida y bien está.
Pero lo que no admito es que sigan existiendo diferencias de género en el trato (y, por ejemplo, no las existan para tener en cuenta que nosotras, cuando somos madres, deberíamos estar plenamente protegidas y cubiertas en nuestros derechos laborales de acuerdo a nuestras necesidades y a las de nuestras criaturas), y, además, lo que más me duele es que estas diferencias se magnifiquen en momentos en que somos especialmente vulnerables: cuando vamos a ser mamás y cuando se trata de nuestra sexualidad.

Qué podemos hacer para impedir que estas situaciones ocurran :

En primer lugar, tomar conciencia:

  • Es muy importante que sigamos conociendo y transmitiendo nuestra historia de mujeres, pues los condicionamientos sociales llevados a cabo a través de nuestra educación/socialización han hecho estragos. Todavía queremos ser niñas buenas, porque nos lo pedían las personas que más amamos: mamá y papá. Todavía seguimos pensando que el bienestar de otra persona va por delante del nuestro (oigo muchas veces cómo les dicen a las niñas -y no tanto a los niños-: "Cuidado con ..., que es pequeñ@" o "Vamos, déjale tu juguete, que luego ya lo coges otra vez" o "No, no, ahora no puedes jugar, que tienes que vigilar a ...") ¿Qué te decían a ti? ¿Y qué sigues diciendo tú?
  • Por otro lado, es fundamental conocer y reconocer las estructuras que sostienen el sistema patriarcal: Las interrelaciones se basan en la desigualdad y en la jerarquía siempre: Tiene poder el ser humano sobre el animal, el hombre sobre la mujer, las personas adultas sobre las niñas y niños, la fuerza sobre la debilidad, el/la jef@ sobre el/la emplead@, la/el médic@ sobre la/el paciente, etc., etc. ¿Cómo te sientes tú en cada situación? ¿Y cómo actúas? ¿Qué puedes cambiar?

Y en segundo lugar, entrénate:
- Entrénate en el lenguaje asertivo. Practica. Poco a poco irás transformando tu forma de expresarte.
- Aprende a respirar, pues, a veces, cortamos la respiración para aguantar, para no sentir, para "desaparecer", y esto impide que podamos actuar con serenidad y desde la consciencia.
- Rodéate de "aliad@s" (puedes unirte a un grupo con el que puedas compartir experiencias y reflexionar, por ejemplo) y de acompañantes que te aporten fuerza y protección cuando lo necesites.
- Y deshazte de lo que no te sirve: la culpabilidad, la ira, la tristeza y los recuerdos,... acéptalos y que te sean útiles para realizar la transformación que necesitas.

Como véis, estas pautas os pueden servir tanto si os sentís demasiadas veces víctimas como si os reconocéis ejerciendo de "verdugos". Pues, todas las personas, en algún momento de nuestra vida, nos hemos (nos han) situado en un lado o en el otro.

El cambio no es fácil, pero hay que intentarlo. Y sé que cada día estamos consiguiendo más.

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Comentarios

Imagen de maria

Que horrible sensacion, hace once meses nacio mi hijo,y sigo descubriendo todas las cosas que me hicieron en la clinica, en quince horas. No puedo creerlo, me cuesta olvidar tal como dicen ustedes... es posible tanto dolor? soy una mas de las tantas a las que le robaron el parto, y digo esto porque aunque parí a mi hijo fui maltratada, humillada, etc. Ahora me vengo a enterar que me hicieron la maniobra de hamilton, el poco aprecio que le tenia a la partera acaba de irse con este articulo.
Gracias...

Imagen de Carla R.

Siento que hayas sido maltratada en tu parto, María. Me quedo sin palabras, porque no sé qué decir cuando a mí también me duele el dolor de todas las mujeres. Lo siento. Te mando un fuerte abrazo.

Imagen de María

Y cuántas veces se disfraza de empoderamiento lo que en realidad es todo.lo contrario. Cuando un hombre afirma que en su casa es.su mujer quien manda y toma las decisiones...es decir la que limpia, organiza, gestiona, administra, cria, cocina, cuida, comunica, se relaciona...y un largo etc.de acciones y responsabilidades que más que empoderarla la sumen en una vida de sacrificio y la apartan de su yo auténtico, creativo, intelectual, emocional... Tod@s debemos trabajar en conjunto y debemos hace un esfuerzo autocrítico y valorar si nuestro rol es el que verdaderamente deseamos y nos hace felices o es un rol impuesto.
Me ha encantado el artículo.

Imagen de Carla R.

Comparto tu reflexión. Tienes toda la razón en cuanto a que somos apartadas de nuestro yo auténtico.
Pero, estoy segura de ello, estamos, poco a poco transformándonos para cambiar el mundo.
Espero que nos sigas aportando tan enriquecedores comentarios. Abrazos.

Imagen de noe

me he sentido muy identificada ya que también tuve un parto horrible si bien es el día en que conocí al amor de mi vida ,mi hijo,se que podría a ver sido distinto ,es muy triste recordarlo.gracias por estas palabras porque ,llegue a pensar que me quejaba de mas pero ahora se que no he sido la única y ya no callare.

Imagen de chus

Siempre he presumido de tener un carácter muy fuerte e imponer mi voluntad en estos casos. Os puedo contar mil anécdotas de cada vez que le he contestado a alguien y mandado a tomar viento fresco (el ginecólogo me dijo que estaba más gorda que una vaca o que no podía tener a mi hija en brazos para salir del paritorio). Pero hay un caso en el que no pude hacerlo, me sentí el último trapo. Cuando mi hija nació, la intentaron llevar a nidos y yo solicité tenerla a mi lado las 24 horas. Se la llevaban para lavarla y cambiarle los pañales, pero hasta en esos momentos su padre la acompañaba, para que estuviese rodeada de las personas que conocía antes de nacer. Hasta que el segundo día se la llevaron a las 7 de la mañana, sin haber tetado todavía, y no me la devolvieron hasta la 1 de medio día. La pediatra, una señora muy mayor y muy desagradable, empezó a insultarme y a decirme que era una mala madre porque no había querido dar de mamar a mi hija en toda la mañana y que la niña llevaba llorando horas. En ese plazo de tiempo, fui a buscarla tres veces y no me la entregaron. En ese momento desee matar a esa persona, mi hijita estaba pasando hambre mientras yo tenía los pechos hasta arriba de leche por esperar a que esta individua la revisase. Desde ese día juré que nadie me separaría en contra de mi voluntad de mi hija, pasase lo que pasase.

Hoy tiene dos años, he tenido que discutir con médicos, pediatras y enfermeras. Se que me tocará seguir haciéndolo el resto de mi vida, pero no dejaré que nadie más se crea con la autoridad de decirme lo que tengo que hacer con ella.

Un saludo a todos y no os calléis, porque nadie hablará por vosotros

Imagen de Cris

En mi embarazo fui tan "afortunada" que me tocó un ginecólogo que ni levantaba la cabeza para hablarme (lo poco que me hablaba). Nunca me dio pie a hacerle preguntas, y si le consultaba algo, me ignoraba (como cuando pregunté por mi tensión elevada, a la que que no le hizo el menor caso, y acabé ingresada en el hospital con preeclampsia). Sin embargo, me humilló sin contemplaciones, diciéndome lo gorda que estaba, me manda una dieta de 1500 calorías así de golpe, de un día para otro, embarazada de 6 meses, y me dice que vaya madre soy, que estoy buscando que mi hija tenga problemas en el parto por estar tan gorda. Un cielo, vamos. Luego, en el hospital, maniobra de Hamilton sin pedir consentimiento ni informar (de hecho, me enteré el otro día, tras una año y medio). Y en fin, podría seguir...

Imagen de Carla R.

Queridas amigas.
¿Os habéis dado cuenta de lo difícil que es hablar sobre este tipo de violencia? Me parece muy significativo que este post haya sido leído tantas veces, sin que haya habido más comentarios.
Como dije antes, también me duele vuestro dolor, y me hace quedarme muda, con palabras atravesadas... Siento que hayáis pasado por esas horribles experiencias ...

Muchas personas niegan la existencia de la Violencia Obstétrica y/o rechazan que se pueda clasificar como tal (argumentando que con sólo llamarla "maltrato" es suficiente)...
No hace muchos años era impensable poner palabras a lo que muchas mujeres sufrían en el seno oculto del hogar; eran "problemas domésticos", y "los trapos sucios" había que lavarlos en casa.

Sé que es difícil reconocerse a una misma que ha sido víctima de violencia, y mucho más reconocerlo ante otras personas, así que os agradezco vuestras palabras a quienes no calláis, porque os estáis ayudando y nos ayudáis a seguir exigiendo este cambio tan importante: que las mujeres seamos escuchadas, "bientratadas", y respetadas durante nuestros embarazos, partos y la lactancias.

Imagen de Paola

Gracias x compartir todo esto. Yo tmb he sido maltratada en mi primer parto, y estamos sufriendo di a a dia las secuelas psicológicas de nuestro hijo. Nos arruinaron la vida, sin mas. Por suerte, con mi segunda fui mas fuerte, me hice respetar, escribí bien en claro mi proyecto de parto y el equipo de parteras eran jóvenes y educadas en el respeto hacia la mujer, siempre se los agradeceré. Hoy me queda el sabor amargo de la primera experiencia y estoy buscando ayuda para poder sacar adelante a mi hijo.

Imagen de Mara

Yo sólo quería compartir mi experiencia y daros muchos ánimos. No he sido mamá, pero hace poco empecé mis prácticas de ginecología. Había leído mucho sobre la violencia en el parto y me esperaba lo peor. Me he llevado una grata sorpresa al comprobar que al menos en este hospital la actitud es muy diferente. Por supuesto prima la seguridad de madre e hijo, pero se informa en todo momento de los procedimientos que se van a realizar, se respeta la intimidad y tranquilidad de las mujeres, las mujeres pueden decidir cómo quieren que sea su parto cuando es de bajo riesgo, se fomenta mucho el contacto madre-hijo y la lactancia materna, etc. Con esto quiero decirles que sean optimistas, que realmente la mentalidad está cambiando y desearles lo mejor si deciden volverlo a intentar.

Imagen de Yo

Estáis enfermas. Sois unas sectarias resentidas, y la mayoría de lo que aquí habláis es MENTIRA. No hacéis más que insultar y despreciar a los profesionales. Vergüenza os tenía que dar.

Imagen de Judit

Yo no he leído ningún insulto hasta que he leído tu post, la verdad. Mira si me ha chocado que este es el primer post que hago. Imagina la magnitud de la mala leche que hay en tus palabras, que no he podido contenerme y contestarte.
Relájate un poquito, que si tanto te ofendes por algo será.
Yo tuve la suerte de tener un buen parto, todo hay que decirlo, fui muy preparada y con las cosas muy claras, y parí en un hospital respetuoso Aún así, te aseguro que no fue perfecto, no se me informó del todo bien y se me presionó para aceptar prácticas que yo rechazaba porque el parto no avanza. Te aseguro que en el próximo seré todavía más clara. No diré que tuve un parto violento pero sí que durante el embarazo se me realizaron maniobras sin informarme de las posibles consecuencias.
Basta ya de paternalismos! Somos mujeres adultas y tenemos derecho a ser informadas. Los profesionales tenéis la obligación de informarnos.
Nuestro cuerpo es nuestro, nuestro parto también, y la crianza de nuestros hijos es cosa de los padres y las madres. Vuestra labor, como profesionales debería ser de respeto y apoyo. Por suerte cada vez más son los profesionales que tienen esa actitud.

Yo, el próximo ya te digo que lo tendré en casa!
Au!

Imagen de Lady Vaga

Enfermas, sectarias, resentidas, mentirosas... ¿Y nosotras somos las que insultamos?
¿Y tú quién eres, que tienes la mente tan abierta y libre de prejuicios? Tú que pareces un ser humano superior, lleno de altruismo, dignidad y buenas intenciones, ilumínanos... O mejor, que te hagan una buena episiotomía y luego nos cuentas qué tal sienta.

Besos a mis chicas guerreras,
Lady Vaga.

Imagen de Carla Romero

Yo (...ese ego...).

En primer lugar, estamos muy sanas, y si no es así, nos acompañamos y nos protegemos para ayudarnos a sanar. Somos una piña. No te imaginas cuánto nos mueve ni cómo nos movemos cuando alguien nos necesita.

En segundo lugar, somos asociadas (...si quieres verlo como "sectarias", tú sabrás tus motivos). Y nos encanta. E intentamos que cada vez sean más las mujeres, familias y profesionales las que se asocien. Porque de esta forma, creciendo, más nos ayudamos.

En tercer lugar, tengo que aclararte que entre todas nosotras, que somos muchas, como comprenderás, se mueven muchísimas emociones: el resentimiento es una de ellas.
Así que queda muy pobre tu intento de insulto, ya que también nos manejamos con la rabia, y la furia, y el rechazo, y la desconfianza, y la perplejidad, y la contención, y la desilusión, y el orgullo, y el duelo, y la tristeza, y el desconsuelo, y la felicidad, y la alegría, y el optimismo, y el perdón, y la confianza, y la ilusión, y la esperanza, y la integración,... y... Y bien está. Porque significa que estamos vivas.

Por otro lado, todo lo que aquí decimos es VERDAD. TODO forma parte de nuestra realidad. TODO ES REAL.
Y TODO lo que contamos en este blog forma parte de la triste realidad de nuestro país en cuanto a la atención al embarazo, parto y asesoramiento en la lactancia. Hacemos visible una realidad que hasta hace poco sólo se comentaba en pequeños corrillos.

Además, no insultamos nunca, ni despreciamos,al personal de salud, ni en nuestra web ni en nuestro blog; sólo tienes que leer para comprobarlo. Muy al contrario, somos "demasiado" políticamente correctas, y, más, teniendo en cuenta las historias terribles que nos llegan a El Parto Es Nuestro cada día.

Es más, sólo esperamos (y animamos a) que el personal de salud reconozca la importancia de los cambios que deben efectuar desde su lado: rechazar las prácticas obsoletas y dañinas (basadas en creencias personales, protocolos sin fundamento y automatismos), exigir formación acorde a la evidencia científica actualizada, y propiciar la formación en cuanto a sus habilidades de relación interpersonal (pues trabajan con personas).

Fíjate si nos mueve la esperanza, la ilusión y la confianza, que nos hemos unido a la campaña Mírame-Diferénciate que agentes de salud han promovido conscientes de la necesidad de un cambio.

Y, por último. Estamos llenas de orgullo; la vergüenza la perdimos hace tiempo para según qué.
Orgullo, porque nosotras estamos haciendo posible el cambio que se está experimentando en nuestro país en los últimos años (trabajamos codo a codo con el Ministerio de Sanidad, para sacar adelante la Estrategia Nacional de Atención al Parto Normal, entre otras cosas). Orgullo, porque nosotras nos atrevemos a denunciar.
Orgullo porque, aunque sólo sea para que a alguien como tú se le mueva algo por dentro, nos lea, nos conteste, se enfade y se indigne, sabemos que estamos provocando (provocándote) cambios.

Saludos,

Imagen de Maximiliano

Otro claro ejemplo de violencia!! Nadie esta insultando!! solo contando sus vivencias!

Imagen de Neves

Quien se siente insultado, es porque se siente culpable. "Quien se pica, ajos mastica". Yo no he parido, pero mi prima hermana, tuvo tres partos, a cada cual más humillante. En uno de ellos, para poder terminar de parir antes del cambio de turno de la matrona, obligaron a una enfermera a sentarse en la barriga de mi prima mientras el bebé era literalmente arrancado del útero, con su consecuente desgarro terrible y que luego cosieron mal. Costurón que le causó una terrible infección que casi la lleva al otro barrio. Si bien éstos profesionales quizás no eran tú, existen, y deberían responder por este grave incidente.
Vergüenza te tiene que dar a tí no alimentar a tu alrededor la costumbre sana de tratar con respeto, dignidad y gentileza a alguien que está en vuestras manos, presumo que tú si lo haces, como aseguras, pero no lo compartes con tus colegas, si no, estaría más extendida la buena praxis. Un saludo, que tengas buen día.

Imagen de Patricia 30

Lo único ke me avergüenza es leerte. No pones ni tu nombre... ¡imbécil!

Imagen de Julia AS

Dice mi madre que las más machitas somos las mujeres; una madre debe educar a hijos e hijas en igualdad, por ejemplo, si su hijo puede salir hasta las 2 de la madrugada su hija también; nunca debe poner horario de llegada a la chica y al chico no. A una madre le debe preocupar tanto qué le hace el hijo a su novia, como qué le hace el novio a su hija;nunca pensar lo que su hija hace y su hijo no. Pues bien si en la sanidad las ginecólogas y matronas maltratan a las de su género apaga y vámonos.

Imagen de Patricia87

Hola a todas. Me falta todavía tiempo para pasar por un parto ya que estoy estudiando y quiero dejar las cosas bien atadas antes de ponerme a ello. Además, no tengo pareja, así que tendría a mis pequeños por mi cuenta. Me duele ver que se trata tan mal a las mujeres en un momento que es tan importante para ellas. Un hijo no nace todos los días, no puedes disfrutar de ese momento todos los días y que los médicos decidan hacer de un momento tan maravilloso el peor de toda tu vida es horrible aunque en todos los casos no sea así pero siempre podría ser mejor. Tenéis todo mi apoyo pero creo que somos nosotras las que debemos luchar porque esto cambie, porque antes de la limpieza del bebé, esté con su madre, que para algo, ha luchado por muchísimo tiempo, no por 40 semanas si no a veces, durante mucho mas tiempo porque viniese al mundo. El contacto con la madre es lo que mas afecta al desarrollo del bebé y eso un médico debería saberlo. Hay que exigir un trato mas digno, hacia la mujer y su bebé y todo depende de nosotras conseguirlo o no. Si no hacen caso, amenazar con denuncia porque parece que muchas veces es lo único que les frena y si se empeñan, exigir un papel de atención al cliente denunciando lo que están haciendo. De todas maneras, mi madre ya lo dice, las mas machistas son las mujeres pero eso tiene que cambiar porque todas pasamos por lo mismo, debemos estar unidas en vez de atacarnos las unas a las otras, por el bien de nuestros hijos.

Imagen de Rebeca Mamoteando

Buenisimo articulo.los programas como Baby Boom y 1 bebé por minuto han sido una vergüenza. Pero han mostrado como se hacen las cosas. Todo ese sufrimiento lo justifican con criterios supuestamente médicos y como l final tienes tu "recompensa" osea tu bebé, pues encima te dan una palmadita. Y lo pedir es que te hacen creer que es necesarios y que ellos ”traen los bebes al mundo". Pues no señores y señoras los bebes vienen al mundo ellos solitos si se les deja y se les respeta los tiempos. Pero la excepción se ha convertido en rutina, como pasa con tantas otras cosas. Cambiemos l modo en que nacemos y quizás cambiaran otras cosas.

Imagen de Isabel1234

Increíble, me identifico plenamente, porque yo quería parto normal de mi segunda hija, ya había tenido cesárea (innecesaria) 9 años antes y yo quería ahora "parir". Sin embargo conforme se acercaba la fecha empecé a tener muchas contracciones dolorosas, pero que no eran de parto todavía. En uno de esos episodios estaba en la consulta con la matrona y yo lloraba un poco del dolor, y de inmediato me dijo "¿Y así quieres tener parto normal? ja... Yo no quería parto sin anestesia, sólo pretendía que mi hija naciera por el canal de parto y no por cesárea... Pero en fin, después de casi 41 semanas el doctor finalmente optó por una cesárea porque ya se estaba demorando mucho...
En fin, quisiera compartir esa sensación de humillación cuando la matrona me interpeló por sentir dolor y expresarlo...

Imagen de JEstrella

Increíble.

Una misma naturaliza la violencia, puesto a que si me realizaron algo y comienzo a hablar de la violencia obstétrica, digo "igual fue poco" Y NO! nunca es poco. Nunca es poca la violencia, simplemente existe o no existe.

Lamentablemente, quizás esté generalizando, las mujeres estamos solas en este proceso, puesto que muchas veces los hombres, nuestras parejas, naturalizan el maltrato y nos dicen "ya, déjate de llorar, que no fue pa tanto y ya pasó", lo digo con conocimiento de causa a un hombre que intenté "empoderar" para mi parto. Y en ese minuto uno queda derrotada, atemorizada, vulnerada por tu propia familia.

La violencia obstétrica es una gran temática para estudiar, puesto que es este instante donde las relaciones de poder, el sistema patriarcal se ve en horas y una las puede evidenciar. Lo único que nos queda a nosotras como mujeres es denunciar, empoderarse, educarse, empoderar y educar.

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