El cuerpo se prepara para la lactancia

Cambios en las mamas: Casi desde el inicio del embarazo las mamas empiezan a cambiar con el objetivo de prepararse para la lactancia. Uno de los primeros síntomas del embarazo es el aumento de tensión en las mamas, acompañado de una sensación de calor. El incremento de actividad de la mama requiere un aumento en el aporte de nutrientes lo que hace que a partir del tercer mes se vea la denominada red de Haller de vasos sanguíneos a través de la piel. En torno al sexto mes se produce el desarrollo de unas glándulas en las areolas denominadas Tubérculos de Montgomery, encargadas de producir una sustancia oleosa que protege al pezón de la maceración de la saliva del bebé durante las tomas.

Cambios en la pigmentación de la piel: Durante la gestación se oscurecen zonas específicas del cuerpo de la mujer. Este aumento de la pigmentación se debe a un incremento de la actividad de la hormona melanoestimulante, responsable de la formación de la melanina provocada por la progesterona. Las zonas que se oscurecen son:

Línea nigra, consecuencia del oscurecimiento de la línea alba, una banda de tejido fibroso que separa los músculos rectos mayores del abdomen y que va desde la sínfisis del pubis al esternón. Se percibe desde la mitad del embarazo hasta varios meses después del parto.

Cloasma gravídico, también conocido como paño del embarazo. Es un aumento de la pigmentación en el rostro que adopta la forma de una máscara, cubriendo frente, pómulos y región perioral, respetando la región en torno a los ojos.

Areola secundaria. La areola y el pezón se oscurecen pero además también se pigmenta un halo en torno a la areola que se conoce como areola de Bubois.

Esto no es algo casual, sino que cumple la función de facilitar el camino hasta el pecho materno y favorecer el vínculo. Los recién nacidos solo son capaces de ver durante los primeros meses en blanco y negro, imágenes borrosas y a una distancia de enfoque de unos 20-30cm (casualmente la distancia que separa los ojos del bebé de su madre mientras está mamando). Les atraen profundamente los contrastes fuertes y los rostros humanos, especialmente fija su atención en los ojos y la boca. Curiosamente las zonas que más contraste ofrecen.

Tras el parto, el bebé colocado en el vientre materno será capaz de reptar hasta alcanzar el pecho de su madre y lo hará guiado por el olfato, pero además seguirá la senda marcada por la línea nigra y la visión de la areola oscurecida y agrandada. Por otro lado el cloasma facilita la vinculación del bebé con su madre, al resaltar la región en torno a los ojos y propiciar el contacto visual.

Si estás dando el pecho:

  • La producción de leche materna disminuye: Hacia tercer o cuarto mes de embarazo, si estás dando el pecho a otro hijo, seguramente notarás que la producción de leche disminuye. Esto es muy normal. Muchos niños se destetan en ese momento. Otros, en cambio, siguen mamando. Hacia el séptimo u octavo mes, la producción vuelve a aumentar, siendo esta leche de aspecto más licuado, como un suero ligeramente blanquecino. Poco antes del parto, la leche vuelve a ser calostro, pues se ha preparado para la llegada del nuevo bebé. Si estás embarazada y das el pecho, te recomendamos que te pases por aquí.
  • Los pezones pueden estar más sensibles: Muchas mujeres manifiestan que al principio de sus embarazos dar el pecho les resultaba muy molesto e incluso doloroso. Esta sensación remite en algunas mujeres y en otras no, lo que hace que tal vez decidan destetar en este momento.

Bibliografía:

  • “Maternidad y Parto. Nuestras ancestras y nosotras”. Varios Autores. Editorial:  CENIEH. Junta de Castilla y León
  • “Embarazo y parto para torpes. Todo lo que necesitas saber”. Emilio Santos Leal. Editorial:  Oberon Práctico 2011