Estudiantes en los partos: protección de la intimidad y dignidad de las mujeres en la atención obstétrica

Escrito por Francisca Fernández Guillén, abogada.

Con frecuencia recibo consultas de mujeres embarazadas a las que se ha dicho que deberán soportar la presencia de estudiantes en el parto porque el hospital en el que planean dar a luz “es universitario”. Se trata de una afirmación interesada que busca menoscabar su libertad sin fundamento jurídico alguno.

La Ley General de Sanidad, en su artículo 10.4, recogía que todo paciente tiene derecho:

«A ser advertido de si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos que se le apliquen pueden ser utilizados en función de un proyecto docente o de investigación, que, en ningún caso, podrá comportar peligro adicional para su salud. En todo caso será imprescindible la previa autorización y por escrito del paciente y la aceptación por parte del médico y de la Dirección del correspondiente Centro Sanitario.»

Por su parte, la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica estableció en su art. 2.1, como principio básico, que:

«La dignidad de la persona humana, el respeto a la autonomía de su voluntad y a su intimidad orientarán toda la actividad encaminada a obtener, utilizar, archivar, custodiar y transmitir la información y la documentación clínica.»

Como puede verse, el hecho de que un hospital o centro sanitario sea universitario o de que en él se realice habitualmente una actividad docente no está recogido como excepción en los anteriores preceptos. Todo lo contrario: en el ámbito sanitario la protección de la intimidad y dignidad de los pacientes tiene mayor relevancia que en otros ámbitos de menor exposición, y la supuesta obligación de las mujeres de soportar la presencia de personal no adscrito estrictamente a su cuidado carece de soporte normativo alguno. Eso, claro, exige presuponer que las mujeres embarazadas entran dentro del concepto de “persona humana” enunciado en el artículo anterior, pero algunos sectores de nuestra sociedad aún no han interiorizado plenamente la idea de que las mujeres, embarazadas o no, son sujetos de pleno derecho, y consciente o inconscientemente, discriminan entre seres humanos y seres “humanas”.

Si bien la docencia o lo que la Constitución española denomina “interés científico cultural” son un valor en nuestra sociedad y en nuestro ordenamiento jurídico, no está incluido como el derecho a la libertad y la intimidad personal entre los derechos fundamentales y no puede anteponerse ni utilizarse para menoscabarlos, porque el principio de la dignidad humana consiste en que cada ser humano es un fin en sí mismo, y nadie debe ser utilizado como instrumento para los fines de otra persona o de un estado, por muy respetables que sean.

Así lo ha entendido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en el caso Konovalova v. Russia (n. 37873/04), 9 de octubre de 2014, condenó a Rusia por considerar que obligar a la demandante a dar a luz en presencia de estudiantes vulneró el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. El Tribunal reiteró que el concepto de vida privada se extiende a su entidad física, ya que «el cuerpo de una persona es el aspecto más íntimo de su vida privada, y cualquier intervención médica —aunque sea menor— constituye una interferencia con este derecho.»

 

 

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Comentarios

Imagen de Pau

No se si se dan cuenta que los estudiantes serán los futuros médicos, no se cómo van a aprender si no entran en partos reales.... luego querremos que sepan actuar bien.

Imagen de Odierna

Está claro, pero también estarás de acuerdo en que no se puede obligar a una persona a someterse a una situación así si claramente no lo desea. 

Imagen de Carmenrv

Los estudiantes de hoy son los médicos que nos atenderán en el futuro, no es ningún capricho ni personas que acudán a mirar por nada, si no personas que dedican mucho tiempo a formarse para poder atendernos lo mejor posible. Sin ellos no hay futuro en medicina.

Imagen de Macors Sebastien, Comadrona

Los estudiantes, tienen derecho a aprender...pero tambien a una buena enseñanza, actualizada, con una practica ajustada a las recomendaciones existentes y ajustada tambien a nuestro marco legal. El derecho de aprender no es superior al derecho de la mujer en decidir...Trabajo en un hospital Universitario y cuando me situo al lado de la mujer para defender la intimidad del nacimiento, a veces negando la entrada de mas estudiantes, que en realidad vienen a "ver partos", no siempre entienden nuestras argumetación profesionales y de sentido comun. La empatia, fundamenta,l en nuestras profesiones, nos lleva a ponernos en el lugar de otra-o...si nos escuchamos de verdad, deberiamos ser capaces de responder a ¿en el nacimiento de mi hija-o, como me gusteria que me tratara? ¿quien me gusteria que me acompañara en este momento tan intimo?...
luego terminar diciendo que en un parto todo es muy sutíl...asi que no lo estropeamos imponiendo una presencia que as menudo no es necesaria. Gracias...y gracias a Fran por el articulo...lo voy a imprimir y colgar en el hospital donde trabajo

Imagen de SUSANADM

Soy enfermera, y como profesional sanitario, tengo que agradecer la oportunidad de aprendizaje con pacientes de carne y hueso, que difiere bastante de la respuesta a tus acciones que te puede dar un trozo de plástico como los muñecos. Por lo que estoy a favor, de que los estudiantes tengan esa experiencia. En lo que difiere enormemente, y ello parte de mi experiencia previa, es que esas personas entren y salgan por las habitaciones del paciente sin respeto, como "Pedro por su casa", no se presenten a los pacientes, realicen acciones sanitarias sin previa confirmación del personal tutelado y sobre todo que haya abundancia de estudiantes en un mismo parto/ intervención quirúrgica, y se muestre a los pacientes como si fuera un circo. Recuerdo como de estudiante tuve la oportunidad de entrar en un parto complejo de una madre heroinomana, era algo que muchos querian presenciar pues la madre estaba en un estado de agitación extrema. En la sala nos reunimos: 1 ginecologo adjunto, 1 matrona adjunta, 2 residentes de ginecologia y 3 de matrona, 2 estudiantes de medicina y 3 de enfermeria, más auxiliar. En total en la sala había 13 personas. ¿Creen que ese fue un parto respetado? ¿Creen que era necesario que 13 personas nos dedicaramos a aprender en ese momento tan delicado? En resumen y bajo la experiencia, creo que es fundamental que los estudiantes sanitarios se enriquezcan de una relación sanitario-paciente desde el principio, pero siempre que sea con respeto y sin ser masificado.

Imagen de Soraya Rey

En enero de 2017 ha salido un protocolo con el que seria interesante actualizar este post. https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2017-1200

Imagen de Anónimo

No es por nada, pero yo estoy a un mes de dar a luz a mi primer bebé y no me apetece nada que entren estudiantes cuando vaya a dar a luz, puede sonar a mal pero es la pura verdad y si por casualidad me tocarse, diría que no entren, creo que es un momento muy íntimo para mí y no me apetece estar rodeada como si yo fuese "un cine". Lo siento y entiendo que tendrán que aprender, pero que lo hagan con alguien a quien no le importe. Es mi opinión estando ahora en situación.

Imagen de Asturiana2019

En el parto de mi amiga en 2017, al que asistí, había 5 señoritas estudiantes que mientras ella se moría de dolores, se dedicaban a charlar de cosas suyas durante la dilatación y a reírse, no mostrando el menor respeto.

Estoy preparando una queja contra el jefe de ginecología del hospital que me toca, pues me ha dicho que en mi parto va a haber estudiantes sí o sí porque es un hospital universitario. Le dije que la ley de autonomía del paciente estaba por encima del protocolo de cualquier hospital y me volvió a repetir lo mismo. Así que me voy al hospital central de mi comunidad, también universitario, donde me dijeron que rellenarse unas hojas y sin problema, así como que había más partos accesibles que mujeres que no queríamos espectadores, así que no se iba a quedar sin aprender absolutamente nadie.

Para mí la intimidad en el parto es fundamental y desde luego, si entra otro grupito a charlar y a pasar el rato me las como y no quiero estar pariendo cabreada. Ni soy un conejillo de indias, ni mi parto una romería. Que aprendan con quien quieran, pero conmigo, no. Yo no soy el derecho de nadie.

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