El nacimiento Lotus

Respecto a la placentofagia existe mucha controversia. Esta claro que la placenta es un órgano vital para el bebé durante el embarazo y que debe tener un gran valor nutritivo, y posiblemente otras muchas propiedades. Sin embargo, no todos los animales se la comen, de hecho los chimpancés- que son los animales más parecidos a nosotros- al parecer no se la comen, si no que practican el nacimiento lotus, que es más bien lo contrario a la placentofagia.

¿En qué consiste el nacimiento lotus?

El nacimiento lotus ("lotus birth") o integral consiste en no cortar el cordón umbilical y dejar al bebé unido a su placenta hasta que esta se desprenda sola y ambos se separen de forma fisiológica en el momento en que el proceso individual esté maduro. De esta manera no habrá riesgos de sangrados, infecciones, ni dolor. Michel Odent escribió el prefacio del único libro que recopila toda la información sobre este tipo de nacimiento y lo defiende como "el nacimiento más eco-lógico". 

Existe pues una contradicción expresa entre la placentofagia y el nacimiento lotus. ¿Es mejor comerse la placenta o es mejor dejársela al bebé conectada hasta que se desprenda de manera natural?

Las guías de la OMS con respeto al tratamiento fisiológico del cordón rezan en pag. 31: "Pinzamiento tardío o no pinzamiento, es la forma fisiológica de tratar el cordón, y el pinzamiento temprano es una intervención que requiere justificación”. De modo que las autoridades sanitarias contemplan el nacimiento lotus como una opción fisiológica de tratar el cordón umbilical.

Si no se interviene innecesariamente sobre los procesos fisiológicos ligados al nacimiento, el orden de los acontecimientos sería el siguiente: el bebé sale del vientre materno, viene al mundo. Poco después, en un proceso no alterado o manipulado, viene al mundo su placenta, todavía unida al bebé a través del cordón, y por último placenta y bebé se separan de manera natural sin necesidad de cortar en cordón.

Las experiencias de nacimiento lotus, demuestran que a pesar de que, en verano y con el calor, el olor se intensifica después del tercer día, dicho olor no es desagradable. La placenta no tiene un mal olor. Cada placenta tiene su olor, como cada bebé: este olor nos fascina...cada madre se emborracha con el olor de su cría al igual que lo hace con el de la placenta. Se comprueba también que la placenta no se descompone mientras está unida al bebé por el cordón y no hay necesidad de cuidarla con sal marina, aceites o especias.

La placenta es parte del bebé, comparte al 100% su material genético, como si fuera su hermano gemelo. La placenta es la otra parte del bebé, la que no se forma como ser humano, pero que queda en conexión con el bebé, se preocupa por su evolución y alimento, y le procura una conexión directa con la madre. Abogamos por no separar a madre y bebé al nacer, y nos preocupamos de que toda la sangre del bebé fluya desde la placenta al recién nacido, según las recomendaciones de la OMS, pero quizá nos estemos despreocupando del dolor (físico y emocional) que puede causar al bebé una separación abrupta y temprana de la placenta. Quizá sería necesario revisar también el manejo de esta última fase del parto, del alumbramiento, y cuestionarnos si el corte del cordón es necesario y fisiológico o si procedemos a realizarlo movidos por cuestiones culturales más que por motivos de salud.