¿Inicio espontáneo o inducción?

¿Qué es un parto inducido?       

Se trata de un parto que se inicia de forma artificial y ha sido provocado por geles de prostaglandinas y/o oxitocina sintética. Según la OMS, los partos no deben inducirse (iniciarse por medios artificiales) por conveniencia. La inducción debe limitarse a determinadas indicaciones médicas y el riesgo de seguir con el embarazo debe superar el riesgo de realizar una inducción, ya que altera el proceso en si y suele aumentar las demás intervenciones en cadena.

¿Por qué es mejor que el parto se produzca de forma espontánea?

El parto es un proceso natural e involuntario que, en la inmensa mayoría de los casos, no necesita de ninguna intervención para tener lugar. En un embarazo a término, no está muy claro cómo se desencadena el parto, algunas teorías apuntan hacia un cambio hormonal o placentario, otras hacia el bebé. Seguramente se trata de una combinación de todas ellas, pero lo que está claro es que lo ideal es que comience espontáneamente, puesto que significa que ya todo el engranaje está a punto y el bebé listo para salir. La inducción del parto consiste en iniciar el mismo por medios artificiales. Una inducción fuerza al cuerpo a entrar en el proceso cuando aún no está listo y tiene más posibilidades de acabar en un parto instrumental o cesárea.

No aceptes una inducción injustificada.

Según la OMS, ninguna región geográfica debe tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor al 10%. La inducción del parto debe limitarse a determinadas indicaciones médicas. Porque una inducción no está exenta de riesgo, máxime cuando es sin justificación médica, pide varias opiniones antes de tomar una decisión. Algunos hospitales poseen un protocolo de actuación rígido obsoleto, y si el parto va más allá de la semana 41, tienden a programar una inducción. Que el bebé sea grande, por ejemplo, no es una indicación de cesárea ni de inducción. Las ecografías estiman el peso del bebé y pueden tener un margen de error de hasta medio kilo, por encima o por debajo. Asimismo, que el bebé sea pequeño tampoco lo es. Si la placenta funciona bien, lo cual puede comprobarse mediante una ecografía doppler, no debe programarse una inducción. Si llegas a la semana 42 y el parto no se ha producido todavía, puedes continuar esperando, siempre y cuando el bebé esté bien, pero los controles deben ser muy frecuentes. Sólo el 5% de los bebés nacen en la fecha prevista.

Tómate tu tiempo para decidir.

Si te sugieren provocar el parto, tómate tu tiempo para decidir. No tienes porque tomar la decisión inmediatamente. Si hubiese mucha urgencia por actuar, porque tú o tu bebé estuvieseis en grave pelígro, te ingresarian para practicarte una cesárea, no para inducir el parto. Puedes volver a casa y consultarlo con tu pareja, con tu familia, con alguién de confianza. Busca información sobre el motivo que aducen para inducir el parto, pide una segunda opinión médica si tienes dudas y exige que te expliquen en que consiste la inducción, si existen distintas alternativas entre las que elegir y cuales son las posibles complicaciones que pueden presentarse durante la misma.

Si decides dar tu consentimiento a la inducción, ten en cuenta que la producción de oxitocina endógena está asociada al ciclo circadiano, de modo que en los humanos, su secreción es mayor por la noche, de manera que hay más probabilidad de que la inducción sea exitosa, y que se precise de una dosis menor de oxitocina artificial si se programa por la tarde-noche. Una vez inducido el parto, y obtenida una dinámica adecuada de contracciones, no hay razón para seguir suministrando oxitocina, pues el trabajo de parto continuará gracias a la acción de la oxitocina endógena que se habrá activado. Algunos estudios indican que al retirar la perfusión al alcanzar los 5 cm. de dilatación, el trabajo de parto prosigue con normalidad y disminuyen las complicaciones asociadas al uso de la oxitocina.

Más información:

En que semana es mejor programar el parto.  Blog El Parto es Nuestro, 04 de Agosto de 2010.

Inducción al parto.  Blog El Parto es Nuestro, 23 de Septiembre de 2012.