Intimidad en el posparto, soledad en el puerperio

Solemos hablar de la importancia de la intimidad en el parto. Muchas hembras mamíferas se aíslan para parir, abandonando sus manadas cuando sienten que ha llegado el momento de dar a luz, y regresando a ellas con sus cachorros recién nacidos.

En las hembras humanas, nuestra parte animal convive con la racional, y podemos encontrar mucha diversidad de comportamientos, tantos como mujeres distintas. Hay mujeres que necesitan estar completamente solas durante su parto, mientras que otras prefieren compartir ese momento con sus seres queridos. Cualquier opción es válida, siempre que la mujer se sienta a gusto.

Con el posparto pasa lo mismo. El nacimiento de un bebé es un acontecimiento social del que quieren ser participes la familia y los amigos de los recién estrenados padres, y estos a su vez quieren compartir su alegría con ellos y presentarles a su hijo.

Pero, ¿cuándo es el momento más oportuno para hacer las presentaciones?

Observando el mundo animal, comprobamos como algunas mamíferas no regresan a sus manadas inmediatamente tras el parto, sino tiempo después, es decir que pasan el posparto inmediato, e incluso más tiempo, solas con sus crías. Sin embargo entre los humanos, y en determinadas culturas, es habitual que tras el parto, la habitación del hospital se llene de visitas, más o menos esperadas, más o menos deseadas.

Pero la intimidad es, si cabe, más necesaria en el posparto por varias razones:

  1. Es un periodo crítico en la formación del vínculo madre-hijo.
  2. Es un periodo fundamental para el establecimiento correcto de la lactancia.
  3. El bebé se estresa fácilmente ante los estímulos nuevos, sobre todo si son abundantes y fuertes.

En este caso intimidad es sinónimo de tranquilidad. Tanto la madre como el bebé, necesitan paz y descanso para recuperarse y conocerse, pero el entorno ignora (deliberadamente o no) estas necesidades y no las respetan. Por eso no es raro escuchar a las parejas quejarse- tiempo después- de las visitas sufridas en el hospital, y relatar cómo deseaban llegar por fin a sus casas para aislarse del mundo.

Lo que estas parejas, y sobre todo estas mujeres no saben, es hasta que punto la maternidad al abandonar el hospital, puede transmutarse en soledad. Todas las visitas que nos agobiaron esos días, justo cuando queríamos disfrutar a solas de nuestro bebé, desaparecen, y no se suele contar con ellas cuando realmente se les necesita.

Tras esos primeros días de agitación, las mamás nos encontramos la mayor parte del tiempo solas con nuestros bebés, sin nadie que nos dé siquiera un poco de conversación, durante las largas horas que pasamos con nuestro bebé a la teta. Nos sentimos “inactivas”, por que no podemos hacer nada de lo que solíamos hacer antes, de la forma en que lo hacíamos antes, como ir al trabajo, de compras o a tomar el aperitivo tranquilamente con los amigos. Nos sentimos aisladas y eso puede llegar a deprimirnos. Existe en efecto, una depresión posparto que no tiene su origen en aspectos fisiológicos u hormonales sino culturales.

Pocas mujeres cuentan con gente allegada disponible y dispuesta, para acompañarlas durante los primeros duros meses de la crianza. Alguien que nos apoye y nos ayude en lo que necesitemos, sin juzgar ni imponer. A veces no sabemos siquiera que precisamos ayuda y necesitaríamos hacer el esfuerzo de reflexionar a cerca de lo que queremos. Quizá nos gustaría que alguien sostuviese a nuestro bebé para que podamos duchamos, o que nos tienda la ropa de la lavadora mientras nosotras intentamos dormirle, o tal vez agradeceríamos enormemente un tupper de comida casera, pues nos cuesta enormemente encontrar tiempo para cocinar. Muchas tendríamos que perder el miedo a pedir ayuda y también la vergüenza, para sentirnos libres de invitar amablemente a marcharse de nuestra casa a quienes no nos aportan nada, y solo nos disturban o nos incomodan.

En nuestra civilizada cultura, la hembra humana es abandonada con su cría por el resto de su manada. Es curioso como el ser humano, supuestamente el más inteligente de los animales, actúa justo al contrario de cómo debiera: nos empeñamos en permanecer cuando molestamos, mientras que desaparecemos cuando podríamos ser útiles. Falta mucha empatía para con los padres y sus criaturas. Bastaría con que todos nos parásemos un segundo a reflexionar, y emulando a JFK nos preguntásemos que es lo que podemos hacer nosotros por esa nueva familia, en lugar de actuar guiados por lo que nos apetece a nosotros conseguir de ellos. Preguntarles que necesitan, en que podemos ayudar, y retirarnos a tiempo cuando sintamos que estamos fuera de lugar.

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Comentarios

Imagen de Natalia

Buff, mil gracias por describir tan bien esta situación.
Yo pensaba que era inútil ya que no tengo tiempo para nada con mi bebe de dos meses, no puedo cocinar, limpiar, ducharme... Y tampoco tengo a nadie que me ayude.
En el post parto, tras una cesárea y una anemia galopante, suplique que no viniese visita... Pero nadie me respeto, es mas, casi ni me miraban cuando venían, solo querían ver a mi hijo, y yo estaba muy sensible y no quería que nadie lo tocase.
Ahora, toda esa gente que no me respeto, no ha vuelto a aparecer, ni llamar no preguntar si necesito algo. Y los pocos que han venido una vez, me hacen sentir mal ya que se sienten incomodos por darle el pecho a mi hijo... Y es casi una toma constante...
No somos sabios ni inteligentes como los animales, y no sabemos lo que es el respeto

Imagen de Mª José

Querida amiga, mi ofrecimiento es sincero. Vivo en Madrid, no sé dónde estás tú, pero quiero que sepas que estoy dispuesta a ayudarte en lo que necesites.
Un abrazo gran de y ánimo.

Imagen de OCB

Me ha encantado!! En mi primer parto tuve una persona dando por saco tooodo el parto (pretendía que mi marido saliera del paritorio y se fuera a descansar para quedarse ella, y eso que le habíamos pedido expresamente que no viniera). En el hospital, no me la quité de encima en los dos o tres días. Pero luego en casa, si no llega a ser por mi marido (que sólo tuvo 5 días de permiso), y por mi madre y mi hermana que viven lejos pero venían cuando podían, no sé qué hubiera hecho. Aún así, mi lactancia se fue al traste entre otras cosas por no tener a nadie que me echara una mano. Llegué a pasar hambre por tener que estar horas y horas amamantando, con una episiotomía horrorosa y sin nadie que nos echara una mano. Además, un día se presentaron en casa dos conocidas de mi marido a las que yo no conocía de nada, a las tres de la tarde, a tomarse un café (y ya de paso, a cotillear todas las habitaciones, que ya os podéis imaginar cómo estaban). Yo, que ni había podido comer, me levanté a prepararles la merienda!! En el segundo parto, fue totalmente distinto: prohibí expresamente las visitas al hospital y por supuesto en el parto, con amenazas de salir yo misma del paritorio y sacar a quien fuera de los pelos si hacía falta. Y en casa, visitas solo de padres y hermanos hasta que yo consideré que estaba bien recuperada y tuve ganas de visitas. Siempre recomiendo a las que están por parir que se busquen personas de toda confianza y que se rodeen de ellas en su puerperio, y que no tengan ningún reparo en apartar a cualquiera que vaya a invadirles el espacio en unos momentos tan especiales, no solo por comodidad, sinó también por su salud y la de su bebé.

Imagen de Silvia Durá

¡Muy bien explicado! El problema es el mismo que en otros ámbitos de nuestras relaciones sociales: egoísmo vs empatía.

Imagen de Francisca

no puedo mas que sentirme identificada... todos en mi entorno trabajan, así que mi bebe de 5 meses y yo estamos solitas hasta que llega mi marido. Es bastante duro, pero el resto de la gente me dice "bueno pero todas han pasado por eso". La verdad no veo que sea una justificación válida, a mí me parece que es pura falta de empatía. Saludos a todas y ánimo.

Imagen de Natu Husai

Puede ser que tengan las mejores intenciones, pero hay gente que solamente estorba. Ha habido quienes desde los cuatro meses de gestación me regañan (sí, REGAÑAN) para que suba de peso, que estoy muy flaca; que acepte todas las "herencias" de sus hijos, que tienen guardadas hace diez años; que las llame para decorar el cuarto del bebé y se ofenden si mi esposo y yo avanzamos en algo; ¡que incluso han cuestionado el nombre que elegimos! Y, no podía faltar, quienes dicen "usted va conmigo a sus controles, ecografías y monitorizaciones y no acepto un no por respuesta", y "yo quiero estar en el parto", "Yo quiero ser quien primero lo cargue", "quiero que su primera ropa sea la que usó mi hijo mayor".
No acostumbro discutir, pero sé cómo educadamente (y de forma radical) dejar bien sentada mi voluntad. Quienes salían con esas perlas no han vuelto a mi casa jajajaja Dudo que se aparezcan a estorbar en el hospital, y más aun que vayan a fastidiarme el puerpuerio. Mejor. Prefiero estar rodeada de quien quiero estarlo y cuando esté preparada, no tener que aceptar por "educación" a quienes buscan la novedad del bebé y no su bienestar.

Imagen de ol.i.val.

yo no temo las visitas del hospital. temo las de casa... mi suegra se pasa el dia aqui metida, cuando nazca mi segunda hija, en 15 dias aprox. la tendre aqui metida casi el dia entero, y se empeñara en llevarse a la mayor, y para no crear conflicto no se como decirle que se quede en su casa, que yo la llamo si necesito ayuda, que dilema y que cagona soy....

Imagen de sonls

Pues di las cosas claramente y sin enfadarte. Yo en el primer parto al final me tuve q acabar enfadando porque mi qerida suegra se presentaba sin avisar, si yo estaba durmiendo me tenia q fastidiar y lo peor era cuando venia con amistades suyas, sinavisar tmpico y encima se ponia a enseñarles la casa.Hasta que un dia segun le abri la puerta le dije de muy mala leche q la procima vez avisara que yo tenia derecho a descansar y que por favor cuando no le cogiacel telefono no estuviera llamando sin parar xq o estabamos durmiendo o estaba dandole el pecho al niño y al final me tenia q levantar a cogerlo porque se pinia nervioso el niño y me ponia nerviosa yo. En unos meses tendre al segundo y voy a dejar las cosas claras para no volver a pasar lo mismo, eso si, con mucha educacion y sino me respetan me enfadara pero no voy a volver a pasar por los disgustos del primero

Imagen de Eatedjfvni

buff cuánta verdad: en el hospital es muy agobiante pero luego en casa, la primera semana no paraba de venir gente pero luego pasa, yo la verdad en mi caso he tenido suerte mis amigas vienen de vez en cuando a verme y la familia tb, y mi marido trabaja casi siempre solo de tardes por lo que se me pasa rápido pues entre la siesta el paseo el baño y las tomas de pecho y cambios de pañal, en cuanto me doy cuenta ya se ha hecho de noche...

Imagen de Ana Pagán

A muchas de las mujeres a las que presto mis servicios les preocupa cómo van a poner límites a las visitas o a algunos de sus familiares cuando llegue el bebé. Para muchas mujeres no es tan fácil y se torna una preocupación... Mi sugerencia es que todo lo que se pueda trabajar emocionalmente antes del parto, va a ser de gran ayuda durante el puerperio.

Imagen de ana martin

Hola a todas.Casi lloro con todo esto que he leido.llevo ocho meses desde el parto y todavia no me he recuperado del parto emocionalmente.estoy yendo a terapia cada semana y lo unico que me da alegria es mi bebe y darle el pecho.por lo demas me siento muy sola nada comprendida y criticada y no se porque.me alivia tener el apoyo de mi pareja y voy tirando con eso pero muchas veces me siento triste.que sensacion tan extraña.espero que con el tiempo se pase.gracias por leerme.

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