Parir con Haloperidol

Por I.O., psiquiatra

El haloperidol inyectable, un potente fármaco neuroléptico y antipsicótico, es lo que clásicamente usamos los psiquiatras en urgencias cuando llega un paciente sumamente alterado, agitado o agresivo: es el tratamiento de elección para la llamada agitación psicomotriz.  Consigue que en pocos minutos el paciente deje de moverse. Es lo que se llama un tranquilizante mayor. Por increíble que pueda parecer España es el único país del mundo, que sepamos, donde se da a las mujeres en el parto. Un ejemplo extremo de violencia obstétrica.

Como si sufrieran un ataque agudo de psicosis, manía, agitación o alucinaciones y fuera necesario reducirlas o contenerlas: así han sido tratadas algunas mujeres en sus partos en España durante décadas. A miles de ellas, imposible estimar la cifra exacta, se les ha administrado una combinación de dos potentes psicofármacos: la meperidina, un opioide más conocida por su nombre comercial (Dolantina) y el haloperidol. Se conoce popularmente como “coctel”, “sedación”, “media-media” (en referencia a media ampolla de dolantina y media de haloperidol), “mezcla” o “mezcla lítica”. Supuestamente el haloperidol se da para quitar las náuseas que da la dolantina, pero eso es falso, de hecho, el haloperidol no se usa como antiemético. Desde que se introdujo el uso de neurolépticos en el parto a finales de los años cincuenta, la finalidad fue otra: tener a las mujeres de parto quietas e indiferentes. Es decir, una verdadera camisa de fuerza química. Muchas mujeres que lo recibieron estando de parto describen como se sintieron drogadas o notaron que no podían moverse apenas. El haloperidol te deja “tumbada”.

La dolantina tampoco es inocua. Es un fármaco opioide que alivia el dolor de las contracciones, pero que puede producir represión respiratoria y afectar seriamente al bebé. Lo más grave es que esta práctica, el famoso coctel o sedación, en una mayoría de casos se administra sin que haya un consentimiento informado. A muchas mujeres se les dijo que era “un calmante” o sedante, o “una ayuda para relajarse”. Ni siquiera se les explicó que el coctel también incluía haloperidol, por lo que muchas, a día de hoy, siguen sin saber que les fue administrado en su parto. Aunque el uso del haloperidol en el parto debería estar erradicado, ya que no lo avala la evidencia científica, constatamos como en la actualidad su uso combinado con dolantina sigue presente en los protocolos de muchos hospitales, especialmente para la fase inicial del parto o los llamados pródromos. Incluso figura en la guía de formación de matronas, y algunas de ellas publican estudios como este realizado en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid donde cuentan como administran aleatoriamente la mezcla de dolantina y haloperidol.

Desde El Parto es Nuestro llevamos años denunciando esta práctica. Pese a ello, constatamos con enorme preocupación como el famoso “coctel” o “sedación”, sigue estando presente en los protocolos de atención al parto normal de numerosos hospitales incluyendo algunos centros de referencia como el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Nos siguen llegando testimonios de madres que tras haber recibido “un calmante” inyectado al inicio de su parto, perdieron por completo el control sobre sí mismas, sintiéndose drogadas o completamente anuladas, sin poderse mover apenas. Tuvieron una experiencia de parto muy traumática o incluso terrorífica. De las posibles consecuencias que el haloperidol haya podido tener en los bebés expuestos al mismo en sus nacimientos nada sabemos: nadie lo ha investigado.

Con motivo del 8M desde El Parto es Nuestro lanzamos la campaña Haloperidol NUNCA en el parto destinada a erradicar el uso y administración del haloperidol en el parto. También trabajamos para erradicar la administración de cualquier fármaco en el parto sin que haya un verdadero consentimiento informado,

Pedimos a la Agencia Española del Medicamento, al Ministerio de Sanidad, y a las sociedades científicas relacionadas con la atención al parto (SEGO, FAME, Asociación Española de Matronas), que se prohíba la administración de haloperidol a las parturientas, algo que tenía que haberse hecho hace ya demasiado tiempo.

 

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Comentarios

Imagen de Devi

A mi me lo pusieron en mi primer parto, diciendome que calmaría el dolor, fue una experiencia horrible, me daba golpes con las paredes sin darme cuenta, no podia moverme ni expresarme pero el dolor seguía igual. Fue el unico momento en el que perdí la conexion con mi bebe. Me arrepiento de haberlo permitido. Los siguientes bebes han nacido en casa, de manera preciosa y sana

Imagen de MILA

A mi me pusieron haloperidol sin mi consentimiento y sin dejarlo registrado, me anularon completamente en mi parto, el efecto de no poder ni explicar lo que me estaba sucediendo duro bastante tiempo. Esto fue en mi primer y unico parto en el Hospital General de Valencia. Esta práctica la realizaron para intentar robarme a mi bebé. Se lo dieron a una fiesta desconocida y le alteraron los datos filiales. Ver María del Milagro Varela Lingua en Google.

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