La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) niega la Violencia Obstétrica. El Parto es Nuestro responde.

Desde El Parto es Nuestro mostramos nuestra indignación y estupor ante la respuesta emitida por la SEGO en su lista de correo en relación a la existencia de la violencia obstétrica.
En la Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la Violencia de la mujer (1993), se define como violencia de género cualquier acto de violencia basado en el género que posiblemente resulte en daños o sufrimientos físicos, sexuales o psicológicos de la mujer, incluyendo amenazas de cometer dichos actos, coerción o privación arbitraria de la libertad, ya sea en la vida pública o privada.
 
Llevado al ámbito de la atención obstétrica, identificamos prácticas violentas incorporadas en la praxis normal y los protocolos de atención de hospitales y centros de salud. Por todo esto, decimos que la Violencia Obstétrica (VO) también es violencia de género, porque se da hacia las mujeres por el hecho de serlo; porque es un problema estructural; porque es colectivo.
 
El concepto violencia obstétrica está ampliamente reconocido dentro del movimiento feminista y existe consenso al afirmar que es una manifestación más de la violencia contra la mujer. Así mismo, la propia organización mundial de la salud reconoce en 2014 la existencia de la misma y hace una crítica severa a la atención actual al parto en el mundo.
 
El concepto de Violencia Obstétrica ha sido expresamente reconocido en legislaciones de distintos países como Venezuela, Argentina o México. Si bien en España no existe hoy un reconocimiento legal expreso de este concepto, su denuncia encuentra amparo legal en el artículo 43 de la Constitución, en la Ley de Autonomía del Paciente, la Ley General de Sanidad, la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y en distintas normativas autonómicas que, poco a poco, van avanzando en la regulación de la atención al parto normal y de la humanización de los partos intervenidos y las cesáreas (las que sean estrictamente necesarias) ―por ejemplo, la normativa andaluza o valenciana―.
 
No obstante, la lucha continúa y precisamente uno de los objetivos esenciales de El Parto es Nuestro se centra en conseguir el reconocimiento legal específico de la violencia obstétrica sufridas por mujeres y fetos en nuestro país. Solo el reconocimiento de su existencia puede conllevar el verdadero avance hacia su erradicación.
 
¿Existe violencia obstétrica en España?. Estamos muy lejos de poder presumir de alcanzar los estándares de atención al embarazo y parto contemplados en la Estrategia de atención al parto normal. Si comparamos las cifras de cesáreas, episiotomías, inducciones, etc con las recomendaciones propuestas por la OMS vemos que en España todavía se realizan intervenciones que, presumiblemente, eran innecesarias. ¿Cómo si no explicamos que en España se nazca en horario laboral?.
 
Es un trato deshumanizado sí, como nos intentan corregir desde la SEGO. Pero quedarse en el nivel de análisis individual, como si habláramos de prácticas aisladas cometidas por algún profesional en particular es ofensivo para algunas de nosotras como supervivientes y para muchos profesionales que apoyan la lucha contra la VO. Es trato deshumanizado resultado de valorar a la mujer como un objeto portador, de una medicina androcéntrica y de un sistema sanitario  que reproduce estructuras machistas. Es, por tanto, violencia de género.
 
Reiteramos nuestro reconocimiento a los avances en la atención y por supuesto no negamos la utilidad de la intervención médica en los casos en que es necesaria conforme a evidencia científica.
Negarnos nuestra propia vivencia y el discurso sobre nuestra realidad no hace otra cosa que confirmar lo que denunciamos.
 
Invitamos a todas aquellas asociaciones profesionales, feministas y en general, a todas aquellas entidades y personas que compartan nuestra indignación a que se sumen a estas respuesta y emitan su rechazo públicamente

Nosotras no olvidamos que los avances son en gran medida por todas las mujeres que contra la idea de “no puedes quejarte porque tu hijo está bien”, no nos hemos conformado. Mujeres que hemos sentido que otro nacimiento es posible y que el parto es nuestro.

 

 El Parto es Nuestro

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Comentarios

Imagen de Martimila

La violencia obstétrica existe:
Cada “cállate no grites tanto, aguanta que seguro que te gustó cuando lo hacías”
Cada “ayudita” para ponerte de parto, sin permiso
Cada episiotomía no necesaria (casi casi todas)
Cada “Tu veras, si se muere tu bebé por tu capricho de parir a tu manera, será culpa tuya”
Cada inducción no justificada (casi todas)
Cada oxitocina puesta sin pedir permiso
Cada bebé separado de su madre nada más hacernos para hacerle pruebas que pueden esperar o incluso que no se deberían hacer
Cada tacto Sin tacto
Cada biberón colocado en las primeras horas porque contigo se queda con hambre
Cada cesárea innecesaria...
Hay tantos “cadas”, hay tantas mujeres que henos sufrido y sufrimos la superioridad de muchos profesionales que tendrían que estar a nuestro lado en vez de amenazarnos, cortarnos, medicarnos y violentarnos gratuitamente, sin permiso y sin siquiera saber que nos están destrozando.

Sí, la VO existe, y entre todos podemos acabar con ella.

Imagen de Ileana Medina

Lo que es moralmente inadecuado y científicamente inaceptable, es que en pleno siglo XXI un comité científico de una sociedad de ginecólogos pueda usar frases como estas:
"las secuelas de un embarazo y parto dejado al albur oportunista"
o
"En el parto, cada individuo se enfrenta de forma solitaria a su destino en 10 centímetros de vagina"
De vergüenza, la verdad.

Imagen de rbk_ast

El comunicado de la SEGO es violencia en si mismo: negación de las vivencias de tantas mujeres, desde una posición de superioridad, mostrando un menosprecio total.
Muestra su nula intención de autoanálisis, su inexistente empatía, su enormísimo ego.
Duele pensar que un organismo representante de los obstetras en este país sea capaz de negar en voz alta la existencia de la violencia obstétrica. ¿Cómo con esa actitud vamos a conseguir que la situación mejore, si niegan que exista el problema?
Duele, y mucho, pensar que gran parte de las mujeres que parimos sufrimos de una forma u otra la violencia machista en nuestras carnes. Lloro por nosotras.

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