Entradas con la etiqueta Violencia obstétrica

La semana del 8 de marzo de 2020 pasará a la historia por muchas razones. Una de ellas es la importante victoria de S.F.M. frente al Estado español en la O.N.U. por razón de la violencia sufrida en su parto y el desamparo legal al que se vio sometida por parte de la Administración Sanitaria primero y del sistema judicial después cuando se atrevió a denunciarlo.

Quiero agradecer a todas las compañeras que me han acompañado en este camino de una forma u otra, pero especialmente al grupo de abogadas expertas en Derecho Internacional con las que dimos el último paso. Gracias a Teresa Fernández Paredes, Paloma Torres López, Lucía Maravillas Martínez Losas, Marina Morla González e Isoke Tatiana Khemet. Sin vosotras, esto no hubiera sido posible.

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Tal y como relatamos ayer nos hacemos hoy eco del comunicado publicado por el Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO), sobre la condena histórica impuesta por la ONU al Estado español.

Haz clic en los siguientes enlaces para leer el comunicado íntegro, en castellano y en inglés. [Página web de la abogada del caso, Francisca Fernández Guillén]

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Es la primera vez que un tribunal internacional condena a España por el maltrato y la mala praxis que una mujer recibió en su parto. El Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) se pronuncia con mucha claridad sobre el caso.

La sentencia se lee con facilidad y la descripción del parto no ahorra detalles.

Estamos hablando del año 2011, en un hospital público en España. Una mujer que acude al hospital con un embarazo normal y termina intervenida sin necesidad, lesionada y separada de su bebé, sin haberlo consentido en ningún momento.

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8M 2020

Por Beatriz A. P 

Hoy muchas mujeres saldremos a la calle, cada una llevamos dentro el motivo que nos mueve a hacerlo, por desgracia son demasiados para enumerarlos, seguimos viviendo en una sociedad patriarcal que nos maltrata de muchas maneras, yo quiero contaros lo que me mueve a mi.

Esta tarde, mientras avance rodeada de mis comadres, de mis amigas activistas, gritando por nuestros derechos estaré al lado de muchas mujeres que ya son madres, quizás vayan porteando a sus bebés, con carritos o con sus crías de la mano, algunas serán ya abuelas, otras estarán embarazadas, algunas de ellas quizás sin bebé en brazos, pero con una estrella en el cielo.

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Desde El Parto es Nuestro necesitamos hoy compartir nuestras inquietudes sobre la Ley de Libertad Sexual, cuyo anteproyecto se acaba de aprobar esta semana. No podríamos entender que una Ley dedicada a las Violencias Sexuales deje sin nombrar la Violencia Obstétrica sólo unos meses después de que instituciones como la ONU y el Consejo de Europa se hayan pronunciado sobre esta violencia y hayan instado a los Estados a legislar en consecuencia.

Es fundamental que se nombre e incluya la Violencia Obstétrica en la Ley de Libertad Sexual, tal y como ha recomendado la Relatora especial sobre la violencia contra la mujer sus causas y consecuencias de la ONU a todos los Estados en su Declaración de julio de 2019 (A/74/137 - E - A/74/137).

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Como profesional sanitario, leer esta encuesta me ha producido escalofríos... cuando no vergüenza ajena. Voy a desgranar pregunta por pregunta, porque por desgracia ninguna tiene desperdicio.

La encuesta comienza preguntando si se considera adecuado inducir a una mujer con una gestación cronológicamente prolongada, y en caso de considerarlo adecuado, cuál sería el número de semanas y días para considerar la gestación cronológicamente prolongada.

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El Parto es Nuestro ha emitido, junto a otras 16 entidades, un comunicado oficial dirigido a los principales organismos españoles en materia de salud, igualdad y justicia alertando de la gravedad que suponen los procedimientos médicos coercitivos o no consentidos realizados en las mujeres durante la atención institucional a sus embarazos y partos.

Nuestra asociación, pionera en España en la defensa del respeto institucional a las mujeres en sus embarazos y partos, denuncia que cada vez son más los casos de mujeres que reciben amenazas o coacciones para someterse a intervenciones en contra de su voluntad o sin su consentimiento informado, llegando incluso a imponerse un sometimiento al criterio médico por orden judicial y a terminar forzándolas a dichas intervenciones.

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Nunca pensamos que asistiríamos a esta lamentable vuelta de tuerca. Nunca lo pensamos pero aquí la tenemos.

Cuando hace años comenzamos a trabajar por una asistencia al parto y nacimiento que respetara nuestros derechos básicos (información veraz, autonomía de decisión, buen trato, una atención conforme a la evidencia científica), pensábamos que “todo” el problema eran la violencia obstétrica, la negación de derechos fundamentales, la falta de respeto a las recomendaciones oficiales o las malas prácticas. Malas prácticas como la posición tumbada obligada, la episiotomía sistemática, las inducciones sin motivo, la oxitocina a chorro, los partos instrumentales fruto de intervenciones inadecuadas… nunca se nos ocurrió que todo podría ir a peor. No lo pensamos pero ha sucedido, está sucediendo.

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Hace unos días el ABC nos ofrecía el siguiente titular:

La césareas afectan a la salud de los niños menos de lo que se creía, según un estudio

Desde el Parto Es Nuestro, como Asociación que defiende ante todo la evidencia científica, quisiéramos aportar que una vez leído el estudio podemos ver que las conclusiones de los autores son:

1.- Que parece evidente que el tipo de parto condiciona de manera importante la evolución posterior del sistema inmunológico, y que este estudio lo confirma, como ya hicieron estudios anteriores de peor calidad. Motivo por el cual los autores aconsejan hacer más estudios de calidad para examinar cuál es el impacto real del tipo de nacimiento y cómo condiciona a largo plazo.

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Comenzamos el nuevo año con ilusión. Con esperanza. Deseando que todas las mujeres puedan disfrutar libremente de sus embarazos, sus partos y sus post partos. Deseando que no se repitan casos de violencia obstétrica tales como los sucedidos en 2019 en Oviedo, Sant Boi, Menorca y Elche.

Es imposible imaginar el dolor de esas madres sometidas a la violencia del sistema, a la violencia machista instaurada en las instituciones de nuestra sociedad ya bien entrado el siglo XXI. Es indignante que se pisoteen los derechos de las pacientes por el simple hecho de ser mujeres embarazadas o mujeres de parto.

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He leído muchos relatos de mujeres que sufrieron violencia obstétrica en el parto. Mi historia es una de ellas, quizás más triste porque no sólo me dañaron a mí sino también a mi bebé.

Me llamo Elena y mi hijo tiene PBO (Parálisis Braquial Obstétrica).

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27 Abr '19 · Estamos de luto

España a día de hoy no tiene nada que celebrar y mucho de lo que avergonzarse. 

No solo se ha privado a una mujer embarazada de su libertad, sino que se han vulnerado sus derechos como paciente (Capítulo II de la LEY 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica -en adelante Ley de Autonomía del Paciente-). Somos el hazmerreír de Europa y del mundo entero.

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Ayer, 25 de noviembre, volvimos a denunciar que la violencia obstétrica es una forma más de violencia contra la mujer, contra sus derechos sexuales y reproductivos y contra sus hijos e hijas.

Ayer, 25 de noviembre volvimos a decir que, aunque el bebé esté a salvo, cómo estamos o cómo nos sentimos tras el parto es también prioritario. No somos contenedores de mercancía. Tenemos derecho a dolernos de nuestros partos pese a que todo saliera “bien”. Tenemos derecho a que nos duela nuestra cesárea, sobre todo si no ha sido justificada.

 

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Desde El Parto es Nuestro mostramos nuestra indignación y estupor ante la respuesta emitida por la SEGO en su lista de correo en relación a la existencia de la violencia obstétrica.
En la Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la Violencia de la mujer (1993), se define como violencia de género cualquier acto de violencia basado en el género que posiblemente resulte en daños o sufrimientos físicos, sexuales o psicológicos de la mujer, incluyendo amenazas de cometer dichos actos, coerción o privación arbitraria de la libertad, ya sea en la vida pública o privada.
 
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Nuestro cuerpo no es un juguete: No más Violencia Obstétrica

25N Día Mundial contra la Violencia de Género

 

La asociación El Parto es Nuestro lanza la campaña Nuestro cuerpo no es un juguete para denunciar que las mujeres seguimos sufriendo violencia obstétrica durante el embarazo, parto y posparto. Algunas cifras hablan por sí solas: 49.000 cesáreas innecesarias al año; 117.000 episiotomías (corte en la vagina para acelerar la salida del bebé) que nunca tendrían que haberse realizado. Y hay más, porque la violencia visible y cuantificable es solo la punta del iceberg.

 

 

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Hace unos días supimos que el Informe anual sobre la situación de los Derechos Humanos en Chile 2016, realizado por el INDH (Instituto Nacional de Derechos Humanos), incorporaba un capítulo específico donde analiza la violencia obstétrica.

El informe señala que la violencia obstétrica es un tema no discutido en Chile o que se tiende a invisibilizar, y la define como la violencia hacia las mujeres que, en el marco del embarazo, el parto y el puerperio, ejercen los agentes de salud.

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