Francisca Fernández Guillén
21 Nov 2016
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El Parto Es Nuestro en la Cumbre de la organiación Human Rights in Childbirth en Estrasburgo. Informe de la situación en España.

Traducción del texto de presentación de El Parto Es Nuestro e informe sobre Consentimiento Informado y situación de las matronas en España elaborado para la Cumbre Europea de la organización Human Rigths in Childbirth, escrito por Francisca Fernández Guillén, socia y encargada del área legal de nuestra asociación. (texto original en inglés aquí)

Inicios de El Parto Es Nuestro

Trabajo como abogada voluntaria para la asociación española El Parto es Nuestro, que puede ser traducido al inglés como “Childbirth is ours”. Se fundó en 2004 para facilitar apoyo emocional, apoyo de grupo y consejo a mujeres que habían sufrido cesáreas y partos traumáticos.

La mayoría de nosotras había llegado a la maternidad entrados los 30, con cierto grado de seguridad económica y desarrollo profesional y la sensación de que las luchas feministas ‑al menos las “verdaderas”, como el acceso al empleo y la educación, al aborto y a la igualdad ante la ley‑ eran logros conseguidos hacía tiempo. Pensábamos que podíamos disfrutar de los frutos de la lucha de nuestras madres y abuelas sin mayores esfuerzos ni contribuciones a la causa feminista. Creíamos que la discriminación sexista solo afectaba a las mujeres de las clases más desfavorecidas. Eso fue hasta que dimos a luz y fuimos humilladas, infantilizadas, utilizadas y brutalmente despojadas por médicos y matronas, e incluso por nuestras propias familias, de nuestro orgullo y de la fantasía de que la igualdad estaba conseguida.

Un manual de ginecología y obstetricia incluye entre las situaciones que autorizan el uso de fórceps la que se conoce como “indicación didáctica”, de forma que se avala una intervención que puede causar lesiones graves al niño y destrozar los genitales de la mujer con el solo propósito de que los estudiantes aprendan la técnica.

Empezamos a recopilar relatos de partos y publicarlos en nuestra web.

(Estos son algunos de los primeros)

En esos relatos, las mujeres hablaban de sentirse aisladas e ignoradas como seres racionales por los asistentes durante el parto. Las principales quejas que emanaban de esos testimonios (Fernández Guillén, 2004) eran:

  • Falta de información sobre las intervenciones que iban a practicarse sobre ellas o sus hijos.
  • Sufrir cesáreas innecesarias, extracciones mediante fórceps o episiotomías sin indicación.
  • Ser separadas de sus hijos inmediatamente después del nacimiento, a veces durante horas, ingresando a los recién nacidos en un nido.
  • Prescindir del consentimiento de la mujer antes de someterla a procedimientos e intervenciones.
  • Obtener el consentimiento mediante la coacción, usualmente la amenaza de que el niño podría morir si los padres objetaban a las actuaciones propuestas.
  • Tener que soportar la presencia de estudiantes y la realización de tactos vaginales interminables solo para que estos se familiarizasen con la técnica.
  • Ser tratadas con desprecio y sufrir humillaciones.
  • Falta de intimidad.

El consentimiento informado en España

En España, las normas y garantías en torno a la figura jurídica del consentimiento informado son ignoradas en la atención al parto, a pesar de que nuestra legislación es, en este aspecto, tan moderna como cualquier otra. Las normas nacionales e internacionales aplicables en España (Ley 41/2002, de 14 de noviembre, Básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, Convenio de Oviedo…) exigen el consentimiento expreso e informado de la mujer, a pesar de lo cual, un alto porcentaje ignora la verdadera causa por la que se le realizó un cesárea, o sospecha que se hizo por conveniencia del personal sanitario. En ninguno de los testimonies que recibimos se pidió el permiso a la mujer antes de realizarle una episiotomía, romperle la bolsa amniótica o monitorizar al bebé internamente, una práctica que implica clavar una aguja en la calota fetal.

Por lo general, los profesionales actúan de forma mecánica y sin preocuparse por informar a la parturienta, hacerle preguntas u ofrecerle alternativas. En palabras de Stella Villarmea, profesora de filosofía y miembro de El Parto es Nuestro “se coloca a la mujer embarazada en el “mundo natural”, junto con plantas y animales, tan lejos como sea posible del mundo racional, del mundo del consentimiento informado”.

En las acciones legales emprendidas contra este tipo de actuaciones hemos denunciado la violación de los derechos humanos de las mujeres respecto a su propia integridad física y moral y en tanto titulares de los derechos y deberes inherentes a la patria potestad sobre sus hijos. En el próximo año se presentarán tres casos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y uno más ante el comité CEDAW (siglas inglesas del Convenio para la Eliminación de toda forma de Discriminación contra las Mujeres, de Naciones Unidas).

(De izquierda a derecha representantes de España, Holanda, Francia y Alemania)

Las matronas en España

En España, la matrona es una profesional independiente que puede trabajar tanto en centros públicos y privados como a domicilio. El parto en casa es legal pero no está financiado por la Seguridad Social. Sólo un 0,3 % de los partos tiene lugar en el domicilio.

Cuando hay que realizar un traslado intraparto de casa al Hospital, tanto la mujer como sus asistentes pueden ser criticados, censurados y culpabilizados, y en ocasiones las madres o sus bebés son sometidos a más intervenciones de las precisas a modo de represalia, aunque poco a poco el fenómeno del parto en casa se va normalizando.

Dentro de los hospitales, a pesar del reconocimiento oficial de que la matrona es la mejor opción para atender el parto normal, los médicos siguen dirigiendo la organización y gestión de los servicios de obstetricia y con frecuencia interfieren en partos que están siendo atendidos por matrona.

Parte de nuestro activismo consiste en empoderar a las matronas, co-operar con las organizaciones de matronas y dar a conocer entre las embarazadas los beneficios de ser atendidas por estas profesionales.

Susiii (unverified)
26 Nov 2016
Ya llegan los casos al Tribunal de Derechos Humanos, me entristece por ua parte que no se reconozca en primera instancia pero por otra admirar la valentía y sed de justicia de la que las mujeres empiezan a hacer gala.