Señalar con el dedo

Por Dora Montejo

Comadrona

Parece sencillo de entender: cada mujer es libre de parir como le pida el cuerpo.

Hay mujeres que paren en el hospital, algunas preparan su plan de parto, otras confían en los protocolos de los hospitales, algunas buscan comadronas que las asistan en casa, otras prefieren programar su parto o una cesárea, algunas escogen parir en un acuario con delfines, otras escogen a un ginecólogo prestigioso, algunas quieren estar acompañadas de una doula… las posibilidades son infinitas.

Parir es un acto fisiológico. Es algo que nuestro cuerpo de mujer hace utilizando nuestros propios recursos. Del mismo modo que puedes correr descalzo o con zapatillas, puedes parir sin hospital o con él. Y además, cuando tu embarazo es sano y las condiciones lo permiten, la seguridad es similar en ambos casos (incluso algo mayor en un parto en casa asistido por comadronas, debido al menor intervencionismo), tal y como demuestran ya varios estudios (pincha aquí)

 

Debe ser duro para los defensores acérrimos del parto hospitalario que les digan que las mujeres paren igual de bien sin ellos, sin paritorios, sin oxitocina sintética… ¡y sin epidural! Cuando alguien se enfrenta a una afirmación que va en contra de algo que cree con mucha seguridad pueden pasar dos cosas: que abra su mente a la nueva información o que mire para otro lado. Adivinen qué suele ser más frecuente.

Por eso, a todos estos profesionales les viene de perlas que se muera un bebé tras haber nacido en casa, como ha pasado en Julio en Argentina. Igual que pasó en su momento con la muerte de Caroline Lovell.

La obstetra que atendió a los padres argentinos que llegaron al hospital con su bebé muerto debe de ser una de esas personas que no quieren abrirse a la nueva información. Por este motivo, aprovechó la ocasión para escribir un artículo en su blog, titulado “Respetarás tu parto”, en el que pone de relieve lo insensato de parir fuera de lo que las instituciones médicas recomiendan. Dicha carta se ha vuelto viral en internet porque, igual que ella, muchos estaban esperando nuevamente la ocasión de atacar al parto domiciliario y así reafirmar su posición, cómodamente instalada en la seguridad de los protocolos del hospital. 

Podrían tomarse la molestia de presenciar un parto en casa. Uno al menos. De mirar la multitud de vídeos que generosamente han compartido las mujeres con sus fabulosos partos en casa. De leer los estudios rigurosos que demuestran que es una opción segura.

También podrían leer los relatos de partos de El Parto es Nuestro y entender por qué muchas no quieren volver a parir en un hospital. Los casos de violencia brutal que son denunciados, a montones, algunos acompañados de graves secuelas o muerte de bebés sufridas a causa de procedimientos llevados a cabo en los hospitales. Escuchar lo que las madres tienen que decir acerca de lo que realmente desean en su parto y lo que no. Leerse la Guía de Práctica Clínica sobre Atención al Parto Normal, editada por el Ministerio.

En lugar de eso, miran hacia otro lado. Y así continúan las episiotomías, las cesáreas, las kristellers, la posición de litotomía, la “estimulación” con oxitocina, la rotura de bolsa, la monitorización continua, los tactos vaginales repetidos… el amplio abanico de intervenciones médicas del que mayoritariamente se abusa en los hospitales y que es difícil de restringir a los casos estrictos en los que puedan ser necesarias.

En un hospital es fácil, cuando se mete la pata, “escurrir el bulto”. Se puede ocultar o tergiversar información. Esconderse detrás del protocolo o del consentimiento informado. Reinará el silencio del corporativismo sanitario.

A pesar de ello, uno de cada tres ginecólogos ha sido denunciado en nuestro país, según datos de la SEGO, pero sólo en un 10% de los casos se resuelve a favor de las mujeres.

La pareja argentina no ha tenido tanta suerte. Fueron denunciados, juzgados y encontrados culpables de un delito de homicidio. Y por si no fuera bastante, se convierten en un arma arrojadiza en contra de los partos en casa. Ellos, que querían traer al mundo a su bebé con el máximo respeto y amor. A ellos les ha tocado ser señalados como base de argumentos que hoy en día no pueden sostenerse de otra manera.

Señalar con el dedo. Para mirar hacia otro lado y no tener que darnos un repaso a nosotros mismos.

 

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Comentarios

Imagen de Sndra

Totalmente de acuerdo , la decisión es nuestro , no nos dejamos engañar ni manipular por las preferencias de otros, por lo que le acomode a otro, es nuetra experiencia, busquemos toda la información necesarioa para tomar nuestra propia decisión, escuchemos a nuestro cuerpo que es sabio.

Imagen de patricio sandoval ugalde

perdón pero,lo que acabo de ver en estas imágenes,me parece el momento mas hermoso de toda la creacion,realmente sorprendente ver nacer un bebe..Dios bendiga a todas las mujeres que son madres en este mundo

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