Compartiendo la pérdida de un bebé entre embarazadas

Por Gabriella Bianco. Confieso que no amo los imprevistos, aunque cuando llegan me brindan excelentes oportunidades de aprendizaje. En esta ocasión en particular, el imprevisto fue un gran regalo que la vida nos trajo a mí y a las mujeres y hombres con quienes compartí unas horas el pasado sábado por la mañana, en un pueblo del interior de Mallorca. Estaba invitada a dar una charla acerca de las consecuencias psicológicas de la maternidad cuando comienza por un parto que no fue lo que hubiéramos esperado o deseado. Se trata de un tema que me resulta muy familiar, una charla que he repetido varias veces. El público que suele llegar está compuesto en su mayoría por mujeres que han sido madres por cesárea o por partos muy intervenidos y que acarrean diversas lesiones y/o consecuencias importantes en sus vivencias como madres y mujeres, así como en su salud bio-psico-social. Esta vez fui a un pueblo... Y venía avisada de que en un pueblo el público suele ser más "imprevisible" y/o heterogéneo. Con un número reducido de asistentes, preferí empezar por una ronda para presentarnos y explorar las expectativas que cada uno/a tenía a la hora de acudir, la motivación con la cual cada uno/a llegó a decidir pasar una estupenda y soleada mañana de sábado en la Biblioteca Municipal (!). Escuchando a los asistentes me di cuenta de que estaban planteando dudas y necesidades muy distintas entre ellos. Decidimos entonces conjuntamente seguir escuchándonos, tratando de resolver dudas y dar información "sobre la marcha", reservando para el final un espacio más reducido dedicado a las consecuencias de un parto/nacimiento muy intervenido y las consiguientes implicaciones para la salud perinatal. Entre los asistentes había mujeres embarazadas que esperaban con ilusión y cierta aprensión a su primer bebé. También asistían mujeres que habían sido madres por cesáreas no respetadas y partos muy intervenidos que habían dejado secuelas en sus cuerpos y en sus almas. Asistía también una comadrona sensible e implicada con su trabajo y con las mujeres, quien planteaba la dificultad de acompañar un puerperio o posparto caracterizado por la insatisfacción y el dolor de la madre, recalcando la necesidad de adquirir nuevas herramientas de acompañamiento para ponerlas al servicio de las usuarias desde su lugar como profesional. La última en hablar fue una mujer con una mirada atenta y tierna, que se había sentado a mi derecha en la ronda que habíamos formado al sentarnos en círculo. Empezó tímidamente diciendo que el título de la charla le llamó la atención...

Porque su parto no había sido lo que hubiera deseado, especialmente porque había sido consciente de parir a un bebé a término que ya no vivía. Habiendo pasado unos meses desde su parto y la pérdida de su bebé, llegó a la charla buscando información acerca de cuándo y cómo poderse enfrentar a una nueva maternidad, ya que confesó sentir cierto temor e inseguridad cara a un futuro embarazo. Estaba hablando de su experiencia de parto una mujer para la cual el parto había significado desprenderse para siempre de su amado bebé. De forma muy espontánea surgió que empezara a compartir su experiencia de transición de mujer a mujer-madre (es decir, su experiencia de parto) con las otras mujeres y, muy especialmente, con quienes vivirían sus partos dentro de pocas semanas y acababan de confesarnos sus temores y dudas. Con valentía y emoción esta mujer nos contó cómo llegó al hospital con un bebé cuyo corazón había dejado de latir en la semana 39 de gestación, suplicando una cesárea para "que me lo saquen y todo se acabe rápido". Ahí la recibió una ginecóloga que la escuchó para luego informarla acerca de las ventajas de un parto vaginal para preservar una futura vida reproductiva saludable y la invitó a meditar una decisión con tranquilidad. Nos contó cómo había sido acompañada en todo momento con serenidad, respeto y amabilidad.  Explicó lo fácil que había sido para ella parir a su bebé, cómo puede ser de placentero el parto y de soportable el dolor. Nos transmitió con emoción toda la intensidad de su parto, de cómo habló con su pequeño mientras le invitaba a salir al mundo y a separarse de su cuerpo diciéndole: "Ayúdame, cariño, esto es algo muy importante y lo último que haremos juntos mamá y tú", de cómo la matrona que la estaba acompañando se emocionaba con ella, de cómo le dijo: "¡Tu bebé es precioso!" en cuanto le recibió y antes de pedirle permiso para apoyarlo encima de su pecho y dejarles solos (padre, madre y bebé) durante un tiempo. Y nos transmitía con cada palabra, con cada gesto cómo este trato humano y cálido había contribuido a hacer que se sintiera Madre en este momento, protagonista de esta irrepetible circunstancia junto a su pareja y su bebé.  Esta madre estaba visiblemente emocionada y agradecida por poder compartir su bella experiencia de parto sin esconder ni evitar la inmensa tristeza y dolor por haber perdido lo más querido de sus amores, dando ánimos a las madre embarazadas: "...Parir es maravilloso, ya veréis, os dejará con mucha fuerza, es intenso y es una bendición... Y más cuando tu bebé se queda contigo y le puedes seguir abrazando y amamantando". Sus palabras, su tono de voz, su dulce sonrisa, sus ojos brillantes de lágrimas nos llegaron como un inmenso regalo al alma, como un abrazo cálido y empoderante, como sabiduría profunda y generosa. La Matrona veló por esta madre, padre y su bebé durante todo el tiempo del parto, supo brindar buena información a la mujer/pareja y recogimiento a la familia, dejándoles tiempo para tomar las decisiones importantes, hablándoles dulcemente de lo lindo que era el bebé y ofreciendo a la madre contacto piel con piel, fotos, una cajita de recuerdos (el paño en el que envolvieron al bebé al nacer, el brazalete con su nombre, hormas de pies y manos...), etc. La mujer no se sintió en ningún momento juzgada ni abandonada, sino acompañada y sostenida, respetada, cuidada y contenida. ¡Cuánto me hubiera gustado que otras muchas mujeres que aprecio y quiero, madres de bebés que se han ido demasiado pronto, hubieran podido vivir el momento de parir a sus bebés sin vida con el mismo trato amoroso, digno, humano y altamente profesional que recibió esta madre al separarse y despedirse para siempre de su hijo! Una madre que se encuentra en la situación de parir un bebé sin vida tiene naturalmente el mismo derecho al mejor y más respetuoso de los acompañamientos! Ya es extremadamente grande el dolor por la pérdida como para gestionar más dolor por un trato anónimo o que puede incluso dejar secuelas que perjudiquen no solamente el inevitable proceso de duelo al que esta madre (padres) se enfrentará, sino también su futura vida sexual y reproductiva y su salud mental. Gracias a esta madre que apareció como si de un angelito se tratara en una ocasión como la de este pasado sábado, hoy sabemos que estas heridas añadidas se pueden evitar gracias a un acompañamiento profesional sensible y respetuoso. Nos hemos emocionado con ella, nos hemos sentido cerca y hemos admirado la profesionalidad y la humanidad de aquella matrona a la que hoy la mujer se siente profundamente agradecida, a la que nunca olvidará por haberla acompañado con Amor en el momento más feliz y -a la vez- más triste de su vida. Gracias a la presencia de esta madre en este espacio destinado a una charla que se dejó atrás para priorizar las necesidades de lo/as asistentes, pudimos abrir una reflexión acerca del nacimiento y de la muerte como apertura y cierre del mismo ciclo vital y partes de un todo, de la cercanía de nacimiento y muerte desde un punto de vista simbólico y arquetípico... La matrona que acompañó a esta mujer en su parto asistió el otoño pasado a uno de los cuatro seminarios de capacitación en "Atención al Duelo por Muerte Perinatal", formación por la cual apostó la Associaciò Balear de Comares en 2010, organizando seminarios en todo el Archipiélago. Esta acción formativa brindó la posibilidad a más de noventa profesionales sanitarios de ampliar sus conocimientos y ensayar nuevas herramientas de actuación y buenas prácticas acerca de un tema que ha sido tabú durante demasiado tiempo, tanto en las Universidades como en los paritorios de nuestro país. Estoy gratamente sorprendida de la rapidez, eficacia y sensibilidad con la cual alguna matrona ha podido realizar cambios muy considerables en la atención a la muerte perinatal en tan breve tiempo. Esto me confirma que el cambio es posible más allá de la formación, conocimientos y una buena dosis de evidencia científica. El cambio en la atención sanitaria precisa necesariamente de un cambio de actitud y depende de la voluntad de explorar los sentimientos, conectar con nuestras emociones, aprender a gestionarlas y, desde ahí, poner en marcha una acción que marca El Cambio. Salí de la sala conmovida, feliz y confiada -más que nunca-  en que el cambio es imparable y se ha de seguir haciendo entre todas, que las mujeres -juntas- lo conseguiremos! ¡Gracias desde lo profundo de mi corazón a esta maravillosa madre de un bebé-estrella por enseñarme que esto es posible, a su matrona por su saber estar, a los asistentes que compartieron esta gran lección conmigo este sábado y a su capacidad de acoger a la madre que nos habló con sus brazos vacíos y a todas las mujeres que me permiten aprender de ellas cada día, desde las lágrimas y las sonrisas! Para más información: Blog sobre duelo gestacional y perinatal - Otra historia: "Del Blog de Kai"

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Comentarios

Imagen de Katrina

Me ha conmovido, y me alegro de que esta experiencia haya sido dignificante para ella. Mi mamá perdió a su primera hija en el momento del parto, y sé muy bien cuánto puede afectar esta experiencia, el futuro de una familia. Es un dolor que no se supera, y que se transmite a los demás hijos. Gracias por compartirlo, y si no te molesta, pienso tomarlo para escribir un post.

Imagen de Caro

NO sé qué escribir... las lágrimas no me dejan ver bien el teclado, ni pensar... pero un millón de gracias por escribir esto, Gabriela.

Imagen de Nuria

Gracias, gracias Gabriella. Como siempre. Gracias.

Imagen de Amamadoula

Emocionada estoy, ahora que recién he terminado un seminario sobre el duelo en el acompañamiento. Y me alegra, sobremanera, la actuación de la matrona porque sensibles y profesionales, haberlas... haylas. (Afortunadamente).
Gracias por la entrada.

Imagen de Paloma

Un beso fuerte a esa mamá y a su bebé-estrella.

Imagen de Nohemí

Como cada vez que leo un relato así escribo llorando... un poco por el recuerdo de mi propia experiencia y un mucho de emoción por saber que cada vez habrá menos dolor gratuíto que rodee el ya d epor sí horrible proceso que supone la muerte gestacional y/o perinatal...
Gracias Gabriela por contárnoslo... gracias a todos los que intentáis que los profesionales que rodean este proceso sean como esa matrona, gracias sobre todo a esa madre que a pesar de estar entre padres felices y expectantes de vida, se atrevió a hablar de la otra cara de la maternidad.
Y sí... aun entre mujeres que esperan la vida se puede hablar del duelo de la muerte...
Un abrazo a tod@s y un recuerdo a todas esas criaturas que se nos fueron muy pronto

Imagen de juani

Me emociona leer este relato y ver que poco a poco vamos adelantando un poco en este terreno. Yo perdí a mi bebé con 42 semanas por una negligencia médica y jamás volveré a ser la misma, pero le agradezco a las matronas y a todo el personal que me atendió desde que paso en adelante porque gracias a ellas no guardo un mal recuerdo del momento de parir a mi hijo, A MI HIJO. Para mi fue una despedida con él, era las únicas horas que ibamos a pasar juntos y gracias a la matrona que me atendió el parto pude disfrutar plenamente de ellas, con mi marido y mis padres.
Hoy hace ya 4 meses que dí a luz y sigo rota por ddentro.
Un beso

Imagen de nuria

Que maravillosa la fuerza de esa mamá. Y esa estrellita que está en el cielo para proteger a sus padres.

Y que maravillosa la labor de esa mujer llamada MATRONA , que todas deberian tomar ejemplo del trabajo estupendo que es y que algunas no saben hacer alarde del nombre que llevan.

MUCHA FUERZA Y ÁNIMO A ESA MAMA, BESITOS

Imagen de Helena

Increíble la entereza de esa madre.
Gracias a ella por contar su historia y por saber que, si en algún caso, me encuentro en esa situación sabría lo que pediría al grupo de matronas y enfermeras del paritorio.
Sólo deseo que esto se lleve a todos los hospitales de España, donde dar a luz un bebé sin latido no sea una experiencia desoladora.
Gracias por contar la historia.

Imagen de Nuria

Bravo por esos profesionales que han roto el tabú y luchan por mejorar el nacimiento de esos bebes que solo vivirán en el corazón de sus familias. Bravo por esa madre valiente capaz de abrir su corazón para dar fuerzas, para mostrar lo hermoso, sin ocultar el dolor. Gracias Gabriela por contárnoslo y ampliar aun más el "cambio" de actitud ante la muerte perinatal.

Imagen de Mina

una hermosa entrada, el contenido es triste pero nos llena de esperanza y amor, un beso a esa madre y a ese bb, que es bb de todas las que compartimos ese sentimiento de amor. Pero sobre todo gracias al personal que la atendio por crecer y aprender, por dar a muchas mujeres el placer de ser atendidas con respeto; gracias.

Imagen de maica luis

GRACIAS, entre sollozos y emoción. Gracias por compartir y hacer extensible esa a veces censurada experiencia que muchas mujeres-madres hemos pasado. Gracias por intentar hacer menos doloroso un proceso tan duro. Gracias por ayudar a profesionales a estar en esas circunstancias tan cercanos, amorosos y sobre todo respetuosos. Gracias por tanto amor.
Maica

Imagen de Laia

No deja de sorprenderme por qué sigue siendo un tabú compartir experiencias de muertes gestacionales i/o perinatales.
Ojalá todas las madres que por desgracia han pasado por esta situación pudieran abrir sus corazones. Pero desgraciadamente siguen callando, como si esa acción les permitiera borrar la herida que se les abrió en el interior.
Gracias por esta entrada, me encantará compartirla con otras mujeres para hacer, paso a paso, que TODAS las facetas de la maternidad sean más humanas.

Imagen de Elsa

qué emoción.... qué matrona.... pero también, y una grata sorpresa, la ginecóloga que la atendió al principio, explicándola y asesorándola. Qué triste la historia pero qué bonito que las cosas vayan cambiando.

Imagen de mirta

Mirta
Muy linda la historia ya que hace 15 dias mi bebe se fue al cielo solo duro 15 hrs, pero estuve con el hasta el ultimo momento y esta historia me trajo recuerdos ya que las matronas tambien estuvieron en todo momento conmigo.

Imagen de aviva

Hola Mirta, siento mucho tu pérdida.
Te leo solo ahora y no puedo dejar de dedicarte este momento, en un abrazo virtual, pero sentido y cálido. Esta noche, en mi cielo, habrá una estrella más que contemplar...
Gabriella

Imagen de Virginia 1982

Leyendo me doy cuenta de que no estoy sola, yo también sufri la pérdida, mi bebe a las 4 horas de nacer murió, y también le doy las gracias a todo el equipo del hospital de Torrejón de Ardoz y a sus matrones... me sentí muy acompañada y me ayudaron muchísimo en el peor de mis momentos... y también en el mejor, tan sólo 14 meses después estaba dando a luz a mi hermosa hija y, me ayudaron a vencer al monstruo al que me tuve que enfrentar, al recuerdo... hoy estoy de nuevo embarazada de mi tercer hijo, y el miedo regresa pero, con la mente más madura y más fuerza... gracias a todos los profesionales por estar ahí, sufriendo nuestro dolor y dándonos la mano.

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