Estreptococo Agalactiae

El Estreptococo Agalactiae (EGB) es una bacteria que se encuentra normalmente en el intestino delgado de los humanos. Comúnmente, no va más allá porque es destruido por la bilis. Pero en algunos individuos, esta destrucción no funciona y sigue su camino en el tracto intestinal hacia el intestino grueso y el recto. Por eso, en muchas ocasiones, por cercanía, acaba encontrándose también en el tracto urinario y/o vaginal, en el caso de las mujeres. Esta bacteria, no causa trastorno alguno si se mantiene en un cierto número, pero si hay una descompensación en el fino equilibrio de nuestra flora bacteriana, puede causar una infección. Y esto es grave en el caso de mujeres embarazadas por el riesgo de poder contagiar a sus hijos a través del canal del parto. Esta bacteria puede quedarse en la piel del recién nacido, sin causarle daño alguno; pero existe el riesgo de que pase a sus pulmones y entonces puede ser causante de una grave sepsis neonatal en forma de neumonía, que puede ser precoz – en la primera semana de vida- o tardía –en los tres primeros meses-.

El protocolo que hoy en día se sigue en los hospitales españoles es el dictado en el año 2000 por la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia), y se resume en lo siguiente:

1. Todas las mujeres embarazadas en España, un mes antes de cumplirse la fecha probable de parto, se hacen una toma de exudado de flujo vaginal. Algunos ginecólogos, en un ánimo de abarcar más casos, hacen la toma también en el recto y algunos, incluso, hacen una toma previa a la mitad del embarazo.

2. Este exudado de flujo vaginal se envía al laboratorio, donde se cultiva y se observa si ha habido crecimiento del Estreptococo Agalactiae. Si se realizan varias tomas, se considera positivo con una sola en la que el resultado fuera positivo.

3. Si no se observa crecimiento, no se hace nada. Si se observa crecimiento de  otros gérmenes, normalmente no hace falta tampoco hacer nada. Si se observa crecimiento de hongos, se le preguntará a la mujer si tiene picor en la vagina y, si lo tiene, se administrará una dosis vaginal de antifúngico.

4. Si crece Estreptococo Agalactiae, se administrará a la mujer, cuando esté de parto (contracciones regulares y dilatación de más de 3 cm.) una dosis de antibiótico intravenoso cada 4 o 6 horas, hasta el nacimiento del bebé. En la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, en su apartado de Prevención de enfermedades durante el embarazo (y dentro de él en “Enfermedades infecciosas”) queda reflejado este protocolo pero además, se apunta lo siguiente: “La/el profesional que atiende a la gestante debe estar informado de que:

  - Existen artículos científicos publicados recientemente y artículos en curso que cuestionan la necesidad del cribado universal. Se precisan conocer resultados de nuevas investigaciones sobre la eficacia, coste-efectividad, y consecuencias del cribado, así como una reevaluación de los datos disponibles en guías de práctica clínica, antes de realizar cambios en el protocolo actual.

  - La antibioterapia intraparto ha reducido la incidencia de sepsis neonatal y muerte por este germen, pero se sugiere un aumento de sepsis por otros gérmenes, especialmente los resistentes al antibiótico, y una mortalidad global similar.

  - Se ha descrito la influencia de otros factores no considerados en estudios anteriores en la aparición de sepsis: prácticas intraparto como es el uso del monitor interno (eleva hasta 8 veces el riesgo) y prácticas inadecuadas que reducen la protección inmunitaria del bebé.

 

5. Realizar prácticas que evitan poner en riesgo la protección inmunitaria del bebé (salvo excepciones que lo impidan), y por tanto pueden prevenir la sepsis neonatal:

- potenciar que todo bebé tome calostro, por su elevado concentrado en sustancias inmunoactivas.

- Asegurar que todo el contacto inicial de todos los recién nacidos sea con sus madres para la colonización inicial con la flora de su cuerpo, frente a la que existen inmunoglobulinas específicas en la leche de esas madres. Evitar colonización inicial por flora del personal o medio sanitario, con frecuencia más peligrosa y con más resistencias a antibióticos.

- Evitar el lavado del vérmix caseoso, ya que contiene péptidos y proteínas antimicrobianos.

- Asegurar el contacto ininterrumpido madre-bebé para evitar la reducción de la respuesta inmune producida por el estrés, y para facilitar el éxito de la lactancia materna.

- Promover la lactancia materna, ya que la evidencia demuestra que protege de la sepsis neonatal tardía y probablemente de la precoz.” (1)

El tipo de cribado y el protocolo de profilaxis que tenemos en España siguen las pautas de los existentes en EEUU y Canadá. Sin embargo, entre nuestros vecinos del norte de Europa prima otra manera de enfocar esta cuestión, basándose en la existencia de evidencia de beneficio. Es decir, que si un medicamento/procedimiento no tiene una muestra evidente de proporcionar un beneficio, es sospechoso de poder producir efectos perniciosos, por lo que se evita su uso hasta que se demuestra verdaderamente eficaz o necesario. La realidad es que, hasta ahora, ningún protocolo se ha demostrado perfecto para poder acabar con las sepsis neonatales. Si bien el tipo de protocolo español ha conseguido reducir mucho la incidencia de sepsis precoz, lo cierto es que la sepsis tardía sigue en los mismos niveles, y se ha incrementado la incidencia de infecciones por bacterias diferentes al Agalactiae, siendo iguales o superiores en gravedad. Esto nos da una idea de que el posible abuso del antibiótico en la profilaxis contra el EGB no está libre de efectos secundarios conocidos del gran público: resistencia creciente a los antibióticos, infecciones secundarias como consecuencia de la destrucción de la flora bacteriana normal (donde se sospecha el origen de muchas mastitis actuales), etc.

En cuanto al futuro en la prevención del EGB, en el Boletín de la SPAO (Sociedad de Pediatría de Andalucía Oriental), podemos leer lo siguiente:

“Aunque se han realizado muchos progresos en la prevención de la infección neonatal precoz por EGB, todavía quedan muchas cosas por hacer:

- Desarrollo de test rápidos de laboratorio para identificar colonización por EGB. Estos test deben reunir las siguientes características:

      * Rápido y sencillo.

      * Sensibilidad y especificidad de > 90%

      * Capaz de detectar resistencias antibióticas.

- Desarrollo de una vacuna efectiva frente al EGB. Con ello se pretende conseguir:

      * Disminución de diferencias raciales.

      * Disminución tanto de infección neonatal precoz como tardía. -  Más estudios sobre las medidas preventivas contra la infección neonatal tardía.

- Más estudios de los efectos secundarios de la utilización de profilaxis antibiótica frente a EGB:

      * Incremento de cepas penicilin-resistentes.

      * Aumento de la incidencia de infección neonatal precoz producida por otros gérmenes distintos del EGB.

Los esfuerzos de prevención deben ir encaminados a mantener y reducir aún más la incidencia de infección neonatal precoz. Las estrategias de prevención disponibles contra EGB son muy efectivas pero imperfectas. Incluso con una implementación ideal del screening universal y de la profilaxis antibiótica intraparto, algunos casos de infección siguen presentándose. Por tanto, los clínicos debemos entender los factores de riesgo de la infección neonatal precoz por EGB y las limitaciones de las estrategias de prevención para detectar y tratar rápidamente los casos que continúan apareciendo y continuar investigando en la mejora de protocolos y técnicas de detección.” (2)

 

Y por último, se habla poco de ello, pero también existen alternativas más ‘naturales’ para el tratamiento del EGB, como pueden ser los lavados vaginales con clorhexidina, y el tratamiento con ajo intravaginal, cuyos resultados parecen no estar avalados de forma rigurosamente científica por falta de interés en la investigación (nada que patentar) y el existente protocolo de tratamiento profiláctico con antibiótico anteriormente descrito. En un artículo de la revista ‘Midwefery Today’(3), la matrona Judy Slome explica que el ajo, además ser capaz de acabar con las levaduras, también es bactericida (explica como su efecto es bien conocido por los veterinarios para atajar infecciones diversas en el ganado). Y propone el uso del ajo intravaginal para tratar tanto infecciones por cándidas (preferiblemente en los primeros momentos de la infección), como otras infecciones causadas por bacterias, incluido el EGB. Podemos leer: “Garlic has been shown in vitro (in laboratory petri dishes) to kill bacteria also. In some important research done in China, garlic was shown to inhibit the growth of all of the following microorganisms: Escherichia coli, Salmonella typhimurium, Vibrio parahaemolyticus, Pseudomonas aeruginosa, Proteus vulgaris, Staphylococcus aureus, Mycobacterium phlei, Streptococcus faecalis, Bacillus cereus and Micrococcus luteus. Researchers found that garlic lost its antibacterial activities within 20 minutes of being boiled at 100° C. At the Maxwell Finland Laboratory for Infectious Diseases in the Boston Medical Center, researchers examined the use of garlic for ear infections. They found that fresh garlic was bacteriocidal, killing even the dangerous bacterium Streptococcus agalactiae (commonly known as Group B Strep) but is heat- and acid-labile and loses activity when cooked or taken by mouth".

[Se ha demostrado in vitro (en placas petri) que el ajo también mata bacterias. En una importante investigación hecha en China, se probó que el ajo inhibe el crecimiento de los siguientes microorganismos: Escherichia coli, Salmonella typhimurium, Vibrio parahaemolyticus, Pseudomonas aeruginosa, Proteus vulgaris, Staphylococcus aureus, Mycobacterium phlei, Streptococcus faecalis, Bacillus cereus and Micrococcus luteus. Los investigadores descubrieron que el ajo perdía su actividad antibacteriana después de estar hirviendo durante 20 minutos a 100º. En laboratorio de enfermedades infecciosas Maxwell Finland en el Boston Medical Center, los investigadores examinaron el uso de ajo en infecciones de oído. Descubrieron que el ajo fresco era bactericida, matando incluso la peligrosa bacteria Estreptococo Agalactiae (conocido comúnmente como Estreptococo del Grupo B) pero es ácido y termo-lábil y pierde su actividad cuando es cocinado o tomado por vía oral]

Pero la propia Judy Slome también apunta a que “un ensayo clínico en los EEUU para demostrar la eficacia de estos métodos tópicos será casi imposible, dado el protocolo establecido (antibiótico intraparto) por el CDC” (el mismo o similar al español). Y cree que “los experimentos con ajo para reducir la infección neonatal por EGB tendrán que tener lugar fuera de los EEUU”. De momento, ella dice que le gustaría recopilar testimonios de mujeres de donde quiera que sea que hayan llevado a cabo el tratamiento del Estreptococo Agalactiae de esta forma, y su información de contacto está en el propio artículo.

Bibliografía:

          Publicado: Bol. SPAO 2010; 4 (4)).

          Editorial: Midwifery Today. 2003.