maiderkoro
2 Nov 2023
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Mi parto robado, de Nahia Alkorta


Nahia Alkorta comparte en esta obra su vivencia personal, su narrativa humana, su experiencia totalmente transformadora de su primer parto. Un parto que, como lamentablemente sucede a menudo, no resultó como ella imaginaba. Lo cual, en sí, no tiene por qué ser malo. El problema es que muchos de nuestros partos no resultan tampoco como la naturaleza y las evidencias científicas imaginan y requieren.

Los primeros capítulos del libro son absolutamente humanos. Narrados de forma serena, Nahia comparte de manera transparente emociones, ideas, dudas, percepciones. Su lectura de la vivencia es propia, única e intransferible. Y, aun así, leyéndolo es imposible no revivir una y otra vez los mil instantes de la experiencia propia. Estos primeros capítulos son tan personales como universales. Y Nahia traslada con sus propias palabras a la lectora a dos lugares: uno, al hospital donde ella conoció el que define como el peor día de su vida. Otro, a los hospitales y lugares donde las demás hemos dado a luz…

Además del parto, Nahia comparte también el otro gran tabú de nuestra sociedad: el posparto. O la irrealidad de los meses tras una mala experiencia de parto. Visibiliza emociones generalmente escondidas. Pero, de nuevo, desde una serenidad narrativa.

Me sentía incómoda en entornos que hasta entonces resultaban seguros (p. 45).

La narrativa de Nahia en el libro permite entender las consecuencias psicológicas de un trauma, de un momento abrupto, que establece un antes y un después. La forma de presentar su vivencia es probable que genere en algunas mujeres un impacto, una consciencia, un percibirse de repente ante la posibilidad de que ellas también fueran víctimas, que a ellas también les robaran la capacidad de decidir.

Al parecer no estaba loca; o si lo estaba, todas esas mujeres también lo estaban (p. 49).

Las páginas de este libro evidencian la violencia, no la esconden, no la maquillan. Pero esa forma narrativa de Nahia Alkorta te transporta a través de sus páginas de un modo orgánico, sin abismos insalvables. Hasta llegar incluso a plantear las dificultades de autopercibirse, de nombrarse como “víctima”. Nahia comparte el difícil bosque que se atraviesa buscando preguntas, cuestionándose todo lo realizado y lo no realizado, hasta que al final se acepta el haber sido víctima de un sistema que ha generado violencia sobre ti.

Hay épocas en las que todavía intento racionalizar lo que me ocurrió y me quedo bloqueada intentando encontrar las razones que justifiquen lo ocurrido (p. 56).

Aceptar que se utilizó mi cuerpo sin permiso (ni razón médica) fue probablemente lo más difícil (p. 63).

Alkorta profundiza luego en lo que ha sido su batalla legal, también narrada desde los momentos personales y vivenciales, en su camino por obtener un reconocimiento por parte de un sistema sanitario que no le trató como debía, que no defendió sus derechos. El libro nos muestra su paso, junto a otras mujeres, por la experiencia de que el Comité de Naciones Unidas sobre discriminación contra la mujer, CEDAW, reconociera que habían tenido un trato injusto y que el Estado debe darles una respuesta, debe repararles.

Se adentra también en una reflexión sobre las formas de atención al parto y su evolución en nuestra sociedad, del rol que se asigna a las matronas y mujeres que desarrollan esa labor, la defensa cada vez mayor de que la violencia obstétrica es una realidad mundial, generalizada y sistemática, que se da contra las mujeres por el hecho de serlo y en el marco de una sociedad desigual.

En su libro Alkorta no olvida tampoco la importancia de encontrar en su camino espacios de mujeres como Apoyocesáreas, organizaciones como El Parto es Nuestro o mujeres profesionales que le acompañaron en su lucha, y que son también las fundadoras de esta asociación. Porque si algo también muestra el libro es la voluntad de lucha, de cambiar una realidad injusta. En definitiva, la fuerza de muchas mujeres activistas, que dan un paso, que caminan.

Una fuerza y una lucha que, como se transmite en cada capítulo de este libro, surge tanto desde nuestra humanidad y nuestras vivencias durante nuestros partos, como desde nuestras convicciones e ideologías como mujeres dispuestas a enfrentar las violencias que conocemos.

Este recién nacido libro representa las voces de muchas mujeres, mujeres como tú y yo, mujeres que a menudo han silenciado esas voces o solo se permiten escucharlas en su cabeza. Las páginas del libro se suman así a una corriente cada vez más clara -y necesaria- que visibiliza las vivencias de tantas y tantas mujeres durante sus embarazos, partos y pospartos.

Una lectura imperdible.