SOBRE CESÁREAS Y MUJERES AÑOSAS

¿Porqué la Comunidad Valenciana practica más cesáreas que el resto? Casi el doble que el País Vasco

Periódicamente, se repite en los medios de comunicación este tipo de “noticias” en las que se pone sobre la mesa las tasas de cesáreas en España y se invita al profesional sanitario a comentar los datos. Personalmente, me gusta llamarlas “noticias recicladas”, ya que siempre repiten la misma estructura, los mismos protagonistas y similares argumentos.

Por una parte, empiezan comparando la tasa de cesáreas en España (o en la Comunidad Valenciana, en este caso) con la que marca como límite la OMS (15%) y a continuación preguntan a algún profesional sanitario por las razones que justifican nuestras cifras. Y a continuación, vienen los “argumentos”: las mujeres nos embarazamos gordas, viejas y vagas. En el caso del artículo que nos acompaña, se habla del riesgo asociado a la añosidad, de lo que denominan “cultura del parto privado”, y de que las mujeres “no quieren pasar muchas horas de parto”.

Comento punto por punto:

  • Sobre la “añosidad”, resulta curioso que comienzan el artículo comparando la tasa de cesáreas de la Comunidad Valenciana, 28'3%, con la del País Vasco, de un 15'4%. Pues bien, resulta que, si entramos en el INE y miramos la edad media materna del año 2021 de ambas comunidades autónomas, ¡sorpresa! La de la Comunidad Valenciana se sitúa en 32'99 años mientras que la del País Vasco asciende a 34'01 años. No hay mucha diferencia en edad de las madres, pero sí en tasas de cesáreas.
  • Sobre la “cultura del parto privado”, se argumenta que en los centros privados la tasa de cesárea es más elevada que en los públicos y que la estadística no diferencia entre la titularidad de los centros, y aporta cifras de 2015. Estamos de acuerdo en que en los hospitales privados se abusa más de las intervenciones. Sin embargo, quizás deberíamos poner la atención en los motivos que llevan a las mujeres a buscar una asistencia privada durante el embarazo y el parto. No hace tanto, durante la pandemia, las mujeres fuimos privadas de acompañamiento en las visitas prenatales en los hospitales públicos, medida que no fue necesaria en los privados. Durante el parto, en diversos hospitales privados de la Comunidad Valenciana se permite la presencia continuada de más de un acompañante (porque recordemos: el parto es un evento fisiológico, íntimo y familiar en la gran mayoría de los casos, y solo debería ser un evento médico en un pequeño porcentaje) e incluso de los otros hijos, posibilidad inexistente en el sistema público por razones también inexistentes. A veces las mujeres optan por parir en un centro privado porque cuentan con recursos que no hay o escasean en la pública (como bañeras) o porque les facilitan opciones que los protocolos de la pública “no permiten” (como parto vaginal tras dos cesáreas).
  • Las mujeres “no quieren pasar muchas horas de parto”: ni siquiera me atrevo a comentarlo. Invito a los profesionales a leer y escuchar relatos de partos. Por cada mujer que manifiesta haber pedido una cesárea porque llevaba muchas horas de parto nos encontramos a 10 que han sido sometidas a intervenciones con el objetivo de inducir/acelerar/acortar el parto SIN justificación medica: hospitales que inducen automáticamente al ingreso, o como mucho a las 12 horas, tras rotura de bolsa; hospitales que rompen artificialmente la bolsa al ingreso o al llegar a determinados cm de dilatación; hospitales que siguen la obsoleta curva de Friedman y abusan de la administración de oxitocina sintética; hospitales que practican la maniobra de Hamilton a las mujeres en la semana 40 sin informar debidamente de ella y pedir su consentimiento...

Lo cierto es que este tipo de artículos siempre tienen algo en común: la autocrítica brilla por su ausencia. No se habla de que en la ciudad de Valencia solo atienden partos de nalgas en el Hospital Universitario Doctor Peset y que, aún así, depende del equipo que esté cuando ingreses de parto. Actualmente, hay un consenso claro de que un parto de nalgas vaginal atendido por un profesional actualizado tiene menos riesgos que una cesárea, es SU responsabilidad como profesionales actualizarse debidamente y ofrecerlo en todos los hospitales y turnos. Tampoco se habla del uso de monitores antes de la semana 40 en mujeres con embarazos normales, que según la evidencia científica conllevan más intervenciones sin mejorar los resultados maternofetales. Ni de ese macrohospital en el que conseguir un parto respetado y sin intervenciones es casi como jugar a la lotería.

En estos artículos, los profesionales jamás reconocen lo que se hace mal. Lo que ELLOS hacen mal. No se habla de que el embarazo y el parto son procesos fisiológicos y no médicos, y que deben ser tratados como tal. No se habla de que la mayoría de partos deberían poder atenderse sin siquiera tocar a la mujer, solo observando y escuchando. No se habla de que en muchos hospitales no se respetan los tiempos cuando hay bienestar maternofetal, y de que, en ocasiones, cuando se agotan dichos tiempos se hace sin usar recursos como la biomecánica del parto, que todos los profesionales deberían conocer. Ni del abuso de las inducciones, que a menudo terminan en cesárea.

 

 

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