LaVozEsNuestra
28 Jun 2016
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Te agradezco que te quejes

La experiencia de Rebeca

Soy Comadrona. Trabajo en el Sistema público de salud y me paga mi comunidad autónoma, mejor dicho me pagan las personas con sus impuestos.

Aunque me contrata un Servicio de Salud, trabajo para las mujeres y sus familias y a ellas les debo mi trabajo y a ellas debo dar cuenta de él.

Sin embargo no hay ninguna forma de evaluar la calidad de lo que hago. A día de hoy llevo diez años en mi puesto de trabajo y todavía no sé si lo hago bien, mal o regular.

En la empresa privada es sencillo, o tienes clientes o no los tienes, sin embargo en “la pública” tienes la agenda llena porque las mujeres no tienen otro sitio dónde ir, luego ésta no es una buena forma de evaluar. Tampoco hay encuestas de satisfacción, ni una operadora llama a las mujeres para hacerles un test tras la atención prestada…

Por todo esto, hace unos meses se me ocurrió con la ayuda de unas cuantas amigas de El Parto es Nuestro, poner a la puerta de mí consulta un buzón de quejas y agradecimientos, con hojas de papel y un bolígrafo muy a mano para que todo el mundo que quisiera me dejase un comentario. Al día siguiente de colgarlo lo primero que hice nada más llegar al trabajo fue mirar a través de la pequeña ventanita de la puerta del buzón y…nada, al día siguiente…nada y al otro y al otro…nada de nada…

Y esto, ¿qué podría significar? Tras mucho devanarme los sesos he llegado al conclusión de que la mayoría de las mujeres que salen por la puerta, antes de irse, ya me dicen lo que piensan de mi asistencia, algunas dicen todo lo que piensan hasta de mí como persona, lo bueno, lo malo y lo que debería mejorar, lo importante es darles la confianza para hacerlo y luego saber interpretarlo para mejorar. Por no hablar de las muchas cajas de bombones, colonias, recuerdos de bautismo de sus peques, fotos, dibujos, fofuchas… hasta una chilaba marroquí…

En el mes de mayo ha hecho seis años que trabajo en éste pueblo y algunas mujeres a las que he atendido empiezan a venir a la consulta acompañando a sus hijas adolescentes. Para mí no existe mayor muestra de confianza que ésta.

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