Ayer, hoy y hasta que haga falta. #EstoEsViolenciaObstétrica

Ayer, 25 de noviembre, volvimos a denunciar que la violencia obstétrica es una forma más de violencia contra la mujer, contra sus derechos sexuales y reproductivos y contra sus hijos e hijas.

Ayer, 25 de noviembre volvimos a decir que, aunque el bebé esté a salvo, cómo estamos o cómo nos sentimos tras el parto es también prioritario. No somos contenedores de mercancía. Tenemos derecho a dolernos de nuestros partos pese a que todo saliera “bien”. Tenemos derecho a que nos duela nuestra cesárea, sobre todo si no ha sido justificada.

 

 

Aprovechamos para recordaros varias entradas de nuestra web sobre VO:


 

Seguimos recordando que parir vaginalmente después de una cesárea (o más) es posible. Y que seguimos teniendo tasas preocupantes de cesáreas, con protocolos de separación del bebé en reanimación que pueden convertir la experiencia en especialmente dolorosa. Podéis encontrar información sobre cesáreas:

 


 

Cuando una mujer pierde a su bebé, no siempre encuentra el consuelo y el apoyo esperado. A veces la empatía y el respeto se pierden en protocolos que tratan la muerte de un hijo como algo meramente sanitario, sin abarcar la parte de duelo y emotividad que arrastra. Sobre todo cuando la pérdida es temprana.

Aún son pocos los hospitales que están incorporando protocolos de atención a la muerte perinatal y aún son bastantes los que mantienen a las mujeres que acaban de perder a su hijo compartiendo habitación en la planta de maternidad. No hace falta explicar lo doloroso que puede ser escuchar a otros bebés llorar mientras tú también lloras por tus brazos vacíos.

Aún son muchas las mujeres que tienen que escuchar frases como la que compartimos mientras paren a su hijo fallecido, o que es todavía joven y que podrá tener otro hijo....o que no es para tanto. Muchas no pueden despedirse de  su bebé, ni llorarlo en intimidad, ni tenerlo en brazos.

 

Os compartimos estos enlaces sobre pérdida gestacional y muerte perinatal:

 

 


La episiotomía. Ese ”cortecito” no tan inocente en la vagina de la mujer se practica en el 42% de los partos vaginales en España (según recomendaciones de la OMS no debería superar el 15%). Así que es presumible que aproximadamente un 27% de ellas fueran innecesarias. Es totalmente intolerable.

La episiotomía puede causar infinidad de complicaciones, más o menos graves, físicas, psicológicas y emocionales. Muchas mujeres ven afectado su control de esfínteres, sus relaciones sexuales con penetración (se vuelve dolorosa o directamente son incapaces), las molestias posparto no permiten movilidad lo que añade una sensación de no ser capaz de atender al bebé y culpa.

La episiotomía se realiza muchas veces sin consentimiento, sin información de lo que se va a hacer. Da igual cómo va a quedar la mujer, lo importante es que el bebé salga rápido. No te quejes.

 

Para más información:

 


El famoso suerito es en realidad oxitocina sintética que ayuda a acelerar el parto o a provocarlo si no se ha iniciado espontáneamente. Negarnos información de los medicamentos o sustancias que nos dan es violencia obstétrica; nos niegan la capacidad de decidir y nos infantiliza.

En España, algunos partos se inducen antes de tiempo sin justificación médica (por turno del personal médico, por fechas importantes, para “evitar las molestias del tramo final”...). Nadie puede determinar a priori cuándo es el momento del bebé para nacer y cuándo está preparado. Obligarle a nacer antes de su fecha es quitarle tiempo de maduración intraútero. Obligarle a nacer antes de tiempo supone que tiene más probabilidades de necesitar asistencia en el parto y que este se complique, bien sea acabando en parto instrumental (fórceps, ventosa) bien sea que tenga que nacer por cesárea. Y esto puede suponer para la mujer un parto mas díficil y un posparto más doloroso.

 

Podéis encontrar más información en los siguientes enlaces:

 


 

 

“Se me subió encima la matrona y empezó a empujarme la barriga”. “Me negué a que subiera pero me amenazaron con que si no mi hijo no nacería”. Por desgracia, una vivencia muy repetida en relatos de parto (pero no recogida en la historia clínica). Es la maniobra de Kristeller, una práctica desaconsejada y prohibida en algunos países pero que aquí se sigue realizando para acelerar el parto sin que exista emergencia (de haberla, estarían indicadas otras intervenciones).

La propia Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, en sus recomendaciones de 2007, afirma que la maniobra de Kristeller está contraindicada para facilitar el descenso del feto. La maniobra de Kristeller tiene posibles efectos perniciosos muy graves, tanto para madre como para bebé: puede causar a la madre traumatismos que van desde hematomas y dolor en las inserciones musculares y fractura de costillas hasta rotura del útero e inversión uterina, que pueden provocar a su vez hemorragias graves y, en casos extremos, conducir a la extirpación del útero. En cuanto al bebé, también puede producirle traumatismos y lesiones como las del plexo braquial que provocan la parálisis de Erb.

 

Para profundizar en el tema os recomendamos:

 


 

Muchas mujeres desean dar el pecho a sus hijos. Se estima que casi un 90% de las mujeres embarazadas desean dar lactancia materna en exclusiva pero se reduce a un 71% la que la mantendrán a las 6 semanas de vida del bebé (incluyendo exclusiva y mixta). Sólo un 66% llegará a los 3 meses y a los 6 meses el porcentaje se sitúa en el 47%. ¿Qué pasa en todo ese tiempo? ¿Qué lleva a las mujeres a abandonar la lactancia materna? ¿Acaso no se fomenta la lactancia materna y se habla constantemente de los beneficios de esta?

No hay una verdadera política de apoyo a la lactancia materna y aún hay protocolos en los centros sanitarios que no favorecen el mantenimiento de la misma (horarios en las UCIS neonatales, dificultad para el ingreso conjunto de madre e hijo,nidos, separación de madre e hijo tras cesárea o parto, insistencia en facilitar biberones en planta, etc). Y hay también parte del personal que no tiene formación actualizada en lactancia materna, que desconoce realmente cómo es y la importancia de la misma y que no saben resolver de manera adecuada las posibles dificultades que suelen aparecer sobre todo al inicio de la misma.

Por un biberón no pasa nada... pues sí pasa. Pasa que predispones al bebé a desarrollar alergia a la proteína de la vaca. Pasa que estás dificultando el establecimiento de la lactancia y el deseo materno de lactar.

 

Podéis encontrar más información sobre lactancia materna y sobre la importancia del parto en la misma aquí:

 

 


 

Uno de los miedos más frecuentes de cara al parto es que te separen de su bebé. Duele imaginar que ese momento de tanta necesidad de tacto, de olor, de sentirle sobre ti fundido no te sea permitido. Aún hoy en día muchas mujeres y sus hijos son separados en el nacimiento sin que exista una causa médica que lo justifique. Hablamos, por ejemplo, de la separación tras la cesárea porque la falta de personal y de voluntad de la gerencia no permiten que la mujer pueda pasar la reanimación con su bebé en una sala aparte. Hablamos también de bebés que son retirados de su madre para ser pesados,lavados y vestidos. No hay prisa por hacer ninguna de estas cosas, el bebé debe permanecer junto a su madre al menos las dos horas siguientes tras el parto.

Retirarnos a nuestros hijos es partirnos por dentro. Nos violenta a ambos. Es robar a madres y bebés el momento sagrado del primer encuentro.

Pero cuando hablamos de separación también hablamos de las dificultades que se dan para el alojamiento conjunto en caso de ingreso del menor o de la madre. Y hablamos también del inexplicable mantenimiento del horario en las UCIS neonatales y de menores y de la presión mejor o peor intencionada porque los padres se vayan a casa a descansar y no estén continuamente acompañando al menor. No queremos atender a nuestros hijos con horarios. Es precisamente durante un proceso médico cuando más nos necesitan.

 

Podéis encontrar más información sobre separación madre y bebé, alojamiento conjunto y UCIN aquí:

 

 



La violencia obstétrica existe. La hemos vivido muchas de nosotras, supervivientes de ciertas prácticas y comportamientos machistas, intimidatorios, irrespetuosos. Y sí, la mayoría hemos sobrevivido, pero muchas veces a costa de arrastrar el peso de las consecuencias. El precio por parir ha sido en ocasiones elevado.

 

Os invitamos a todas a compartir vuestras historias, que se escuche nuestro relato en primera persona para que nadie pueda negarnos nuestra vivencia. Compartid en las diferentes redes sociales usando los hashtags #EstoEsViolenciaObstétrica y #MiHistoriaVO o contestad en esta publicación.

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