Nuestras reflexiones y aportes a la Ley de Parto Humanizado de Ecuador (Parte II)

Continuamos con nuestras reflexiones y aportes a la Ley de Parto Humanizado (podéis consultar aquí los aportes recogidos en la primera parte). 

Aporte 3. “Epidemia de cesáreas”

La ley recoge la preocupación social y médica por la epidemia de cesáreas que vivimos en nuestro país. Y no exageramos al llamarlo epidemia: ¿Quiénes nacieron por cesárea? ¿Quién de ustedes ha tenido un parto por cesárea?¿Cuántas mujeres que conocen han “podido” parir vaginalmente en los últimos años?

Queremos señalar que la tasa nacional del 41,2% (ENSANUT, 2012) es casi cuatro veces mayor a la recomendada por la OMS ¿Qué está pasando? Sabemos, porque ellos nos lo han dicho, que en algunos centros privados la tasa de cesárea supera el 80%. En ellos no atienden partos, hacen cesáreas ¿Qué futuro tenemos como sociedad si sólo 2 de cada 10 niños nacen en un parto vaginal?

Una cesárea per se implica un riesgo de mortalidad y morbilidad materna 6 veces mayor al de un parto vaginal. Pero los profesionales no nos informan de ello. Tampoco cuentan que hay riesgos con la cicatrización, o que pueden lesionar la vejiga. Que nuestros hijos tendrá mayores probabilidades de sufrir alergias y problemas gastrointestinales porque su sistema inmunitario no va a poder desarrollarse adecuadamente. Al contrario, nos meten miedo a los partos vaginales, nos desinforman. Nada justifica la tasa de cesáreas que tenemos en el Ecuador. NADA.

Es importante destacar que la OMS publicó en 2015 que la evidencia científica muestra que tasas superiores al 10% de cesáreas no evitan ni reducen la mortalidad materna.

Parto vaginal después de cesárea

En este punto, queremos destacar las dificultades que debe enfrentar una mujer para tener un parto después de cesárea, algo recomendado por los organismos de salud y la evidencia científica y negado sistemáticamente en nuestro país. La principal causa de cesárea es tener una cesárea anterior, lo que corresponde al 36,54% del total según datos de la última ENSANUT. Esto quiere decir que casi la totalidad de las mujeres que han tenido una cesárea, son condenadas a volver a pasar por ello.

Pero según el MSP y la OMS una cesárea previa NO es indicativa per se de una cesarea posterior. En El Parto es Nuestro recibimos continuamente consultas de mujeres que buscan un PVDC y no saben a quién recurrir, pues son tildadas por quienes les atienden de irresponsables, caprichosas y de poner en riesgo la vida de sus hijos. Todo esto, insistimos, yéndose abiertamente en contra de la evidencia y recomendaciones científicas.

Esto nos hace preguntarnos ¿Están nuestros profesionales manejando información actualizada sobre salud sexual y reproductiva?¿Qué formación e información reciben los futuros profesionales de salud? ¿Cuál es el nivel académico sobre estos temas?

Las cesáreas deben ser respetadas

No olvidemos que las cesáreas son un avance científico que salva vidas, y que las cesáreas pueden y deben ser siempre respetadas.

Por ejemplo, cesáreas no programadas en las que se espera a que la mujer tenga contracciones de parto, cesáreas en las que participa el/la acompañante elegido por la mujer, donde se corta tardíamente el cordón umbilical, donde no se atan los brazos a la mujer, donde existe un contacto piel con piel del binomio mamá y recién nacido para favorecer el apego precoz y se permite la lactancia en el quirófano, cesáreas en las que se entrega la placenta a la mujer...

Vemos como un riesgo de la ley tal y como está redactada que, para evitar una cesárea que se reflejará negativamente en las estadísticas de un hospital, se realicen partos de riesgo que terminen en el uso de instrumental, en episiotomías de rutina, se maltrate a la mujer o que acaben con la muerte de la madre o del recién nacido. Existen partos vaginales que no son humanizados y cesáreas que sí lo son.

Queremos señalar que una mujer que ha recibido toda la información sobre los riesgos que impica una cesárea debe terner el derecho de optar por ella si así lo desea. Esto puede deberse a numerosas causas: violación, maltrato, depresión, un hijo no deseado, o la muerte anterior de un hijo en el parto. Obligar a mujeres en estas condiciones a pasar por un parto vaginal no deseado supone revictimizarlas.

Aporte 4: Revindiquemos a la partera tradicional y el parto en casa

También queremos revindicar el papel de la partera tradicional y del parto en casa, inexistentes en la propuesta de ley.

En un país intercultural y plurinacional como el Ecuador es imprescindible reconocer su figura. Pero el derecho a estar acompañada debe ser un derecho de todas las mujeres, vivan en el área rural o en la ciudad, quieran dar a luz en un centro de salud público, privado o en su casa, y quieran estar acompañadas por parteras tradicionales, parteras urbanas o doulas.

Hay sobrados estudios científicos y técnicos (entre otros de la OMS y del propio MSP) que demuestran el impacto positivo que tiene el acompañamiento y el parto en casa para que una mujer tenga un buen parto, así como estudios económicos que muestran la reducción de costes para el Estado al disminuir el tiempo de ingreso y las intervenciones a mujeres y recién nacidos. Creemos que, al igual que en otros países el parto en casa y la figura de la acompañante deberían ser cubiertos por el Seguro Social.

Aporte 8: Apoyemos a nuestros profesionales

Nos preocupa que ésta sea una ley que los profesionales perciban como atentatoria contra ellos, pues esto siempre repercutirá negativamente y en última instancia sobre la mujer y el recién nacido.

La Ley tiene un carácter sancionador, restringiendo la responsabilidad a los médicos y no a las instituciones, y no crea estímulos para promover el parto vaginal. Los profesionales a veces también son víctimas de la violencia del sistema: escasos recursos, poco tiempo para la consulta, compañeros de profesión no siempre actualizados, prácticas y protocolos hospitalarios obsoletos...

Es necesario resolver el pobre o ningún acceso a los servicios de salud de un 15% de la población; la mejora de la calidad de la atención, de la infraestructura y de los equipos de los servicios obstétricos. Como ya hemos señalado la violencia se enseña desde la universidad y luego se la práctica de rutina en las consultas y paritorios. Ayudemos a los profesionales a salir de ese bucle: démosles incentivos, démosles adecuada infraestructura, horarios de trabajo dignos, entrenamiento y capacitación permanentes.

Aporte 9: Sanciones

El presente texto legal corre el riesgo de quedar como letra muerta, ya que nos deja en la actual incertidumbre: ¿Dónde denunciar los casos de violencia obstétrica? ¿Qué procedimiento seguir? ¿Cuáles son las sanciones?.

Preguntas que llegan constantemente a nuestras asociación y que continúan sin respuestas claras, ya que únicamente se indica que en otro momento la autoridad sanitaria establecerá sanciones. No perdamos esta oportunidad.

Si bien la VGO se encuentra invisibilizada en nuestra legislación, podemos encuadrar esta conducta en normas que protejan los bienes jurídicos que se han vulnerado: la integridad física y psicológica de la mujer, la libertad reproductiva y sexual y la honra. Gracias a nuestras socias juezas y abogadas, hemos presentado una amplia y detallada propuesta de sanción a la violación de los derechos de mujeres y recién nacidos.

Basadas en experiencias reales, proponemos que la violencia gineco-obstétrica se configure como una “contravención de violencia contra la mujer” (siempre y cuando no existan elementos constitutivos de delito) y de esta forma su juzgamiento sea competencia de las y los Jueces de Violencia contra la Mujer y la Familia del país, quienes cuentan con una gran formación en enfoque de género y cuya carga procesal es baja en relación a la carga de los Comisarios de Salud, autoridades sanitarias, y ni qué mencionar a los jueces penales que están saturados.

Otras Observaciones al proyecto de Ley

Otra gran preocupación es que, tal y como está redactada, la ley se aplicaría únicamente al sector público. Creemos que debe ser de aplicación al Sistema Nacional de Salud.

En El Parto es Nuestro creemos fundamental que se apruebe el COS en la presente legislatura y que los contenidos de esta ley se integren en el mismo. El año pasado el MSP presentó un articulado para incorporar la violencia obstétrica en el Código Orgánico de Salud (COS), que no fue aprobado. Confiamos en que la sensibilidad a esta grave problemática social haya cambiado.

Si bien queda fuera de la presente norma, proponemos que en la revisión al Código Orgánico Integral Penal (COIP) se incorporen  la Violencia Gineco-obstétrica, la Violencia Institucional y revisar las sanciones de la Violencia Psicológica.

Finalmente, nos parece preocupante que en la Asamblea Nacional se presenten propuestas de ley sin el conocimiento y aportes de la ciudadanía y organizaciones sociales.  Creemos firmemente que su participación sólo pueden enriquecer a éstas.

A modo de cierre

Creemos que el futuro de los embarazos, partos y nacimientos respetados pasan por fortalecer la PREVENCIÓN, la FORMACIÓN, la SANCIÓN, la PARTICIPACIÓN y la RESTITUCIÓN DEL PAPEL CENTRAL DE LA MUJER en uno de los periodos más importantes de su vida.


Para más información: 

Ley de Parto Humanizado 

Ley de Práctica Intercultural para el Parto Humanizado en el Sistema Nacional de Salud

Código Orgánico de Salud

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Para contactar con nosotras: 

El Parto es Nuestro- Ecuador

#PartoRespetadoEcuador

#ViolenciaObstetricaEcuador

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