Supervivientes en el parto: ¿Cómo viven las mujeres que han sido víctimas de abuso sexual el parto de sus hijos/as?

Por Blanca Herrera Cabrerizo, matrona

Frida Kahlo. "Mi nacimiento". México, 1932.

 

Es una gran “incógnita”, porque cuando se tapan los problemas no somos capaces de ver o de hablar de situaciones o cuestiones que resultan “embarazosas”. El reconocer que un alto porcentaje de mujeres ha sido víctima de abusos sexuales alguna vez en su vida, y que un importante número de ellas lo ha podido ser durante la infancia, es una situación difícilmente aceptable si los profesionales que acompañan a las mujeres durante el parto y el nacimiento de sus bebés no quieren aceptar esta realidad. 

Lo cierto es, que si una de cada cuatro mujeres han sido abusadas durante su vida, una de cada cuatro mujeres a las que asistimos o acompañamos durante el parto y el nacimiento de sus hijos e hijas, sin saberlo en la mayoría de los casos hemos asistido/acompañado a estas mujeres supervivientes. Una de cada cuatro mujeres a las que hemos asistido/acompañado en el parto estaba herida y ha sido capaz de enfrentar un embarazo, un parto y un nacimiento, en la mayoría de las ocasiones sin la ayuda o el conocimiento de los profesionales que las hemos acompañado.

Por las especiales características de estas mujeres, tienen una mayor probabilidad/riesgo de tener un parto complicado. Hemos de aceptar y reconocer que el parto es un acto con altas implicaciones sexuales, la vulnerabilidad, los olores, las palabras, las luces pueden desencadenar síntomas diferentes en estas mujeres que las hagan vivenciar el parto como un hecho traumático. Los profesionales que acompañan a estas mujeres suelen “tacharlas” de “poco colaboradoras”, “nerviosas” o “que toleran mal el dolor”.

El parto despierta en la mayoría de las mujeres sentimientos que pueden oscilar entre una ligera inquietud y un gran temor.

Algunos temores como la incertidumbre de cuándo se producirá el parto, como será de largo, si dolerá mucho, si podrán soportar ese dolor o la posibilidad de que les ocurra algo a ellas o al bebé, son miedos que muchas mujeres comparten. Además, las mujeres con antecedentes de violencia sexual se enfrentan durante el parto a otros miedos y retos tales como:

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1. La pérdida de control

El dolor y lo incontrolable del proceso del parto pueden resultar especialmente estresantes para las mujeres que han sido agredidas o abusadas. Sentir que no tienen control sobre lo que les está ocurriendo a sus cuerpos puede evocar recuerdos y flash-backs de sus agresiones. Por ello puede ser determinante para la satisfacción de la mujer en el proceso del parto sentir que se tiene el control de la situación y que es tenida en cuenta por el profesional que la atiende como una igual, que se dirige a ella como una persona perfectamente capaz de tomar decisiones informadas de lo que ocurrirá en su cuerpo (tal como debe ser en cada mujer de parto, independientemente de sus antecedentes de violencia).

Algunas mujeres, pueden defender esta capacidad de decisión y de control con tal determinación que, en ocasiones, pueden parecer a la defensiva u hostiles, pudiendo haber sido catalogadas anteriormente como pacientes “difíciles” o “no cooperantes”.

La medicación o la analgesia epidural puede resultar una ayuda y un descanso para algunas mujeres ayudándolas a relajarse y a manejar mejor el dolor y el miedo, sin embargo, para otras el no tener sensibilidad en las piernas y sentirse incapaces de huir y aún más descontroladas, puede suponer, por el contrario, un elemento más de disconfort.

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2. Flash-backs

Definición:

Fenómeno de re-experimentación persistente del acontecimiento traumático que consiste en que el individuo actúa o tiene la sensación de que el suceso traumático está ocurriendo (incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos).

También puede manifestarse con recuerdos recurrentes e intrusivos o en forma de sueños persistentes sobre el acontecimiento traumático. La exposición a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan algún aspecto del acontecimiento traumático genera malestar psicológico intenso y respuestas fisiológicas.

También puede producirse evitación persistente de estímulos asociados al trauma y/o síntomas de activación (dificultades para conciliar el sueño, irritabilidad o ataques de ira, dificultades para concentrarse, respuestas exageradas de sobresalto).

(Fuente DSM – IV)

 

Es algo común en mujeres supervivientes durante el parto y el posparto experimentar memorias intrusivas o flash-backs de su agresión o abuso. Algunos elementos intrínsecos o extrínsecos al parto pueden desencadenar estas memorias. Estas situaciones desencadenantes han sido llamadas por la literatura “desencadenantes”; suelen ser situaciones normales y rutinarias en el proceso del parto pero que para la superviviente pueden tener una gran similitud con su abuso o agresión.

Se dividen en “desencadenantes intrínsecos”, aquellos causados por el parto en sí, y “desencadenantes extrínsecos”, aquellos no causados por el trabajo de parto en sí.

  • Son “desencadenantes intrínsecos”: el dolor, las náuseas, las secreciones corporales, las reacciones instintivas como temblar, gemir, gruñir o llorar, tener la sensación de tener algo en la vagina o tener la sensación de estar desaliñada o con una mala apariencia.
  • Y “desencadenantes extrínsecos”: los procedimientos médicos, las luces, olores y sonidos del ambiente hospitalario, la interacción con familiares o con el personal del hospital, la soledad, el miedo, la sensación de estar en peligro… Conviene prestar gran atención a algunos desencadenantes que pueden ser manejados como los procedimientos médicos y el lenguaje que se emplea en la interacción con la mujer.

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3. Disociación

Definición:

Alteración de las funciones normalmente integradas de conciencia, memoria, identidad, o percepción del ambiente. Ciertos comportamientos o pensamientos pierden la relación normal con el resto de la personalidad y actúan de una manera autónoma. El trastorno puede ser repentino o gradual, transitorio o crónico. Puede cursar con amnesia, haciendo que la persona no pueda recordar información personal relevante.

(Fuente DSM – IV)

Algunas mujeres víctimas de abuso o agresión sexual experimentan un mecanismo de defensa llamado disociación en situaciones extremadamente dolorosas, que no pueden controlar y/o que les recuerdan a su agresión. El parto, sin lugar a dudas, puede ser desencadenante de un episodio de disociación.

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4. Mayor riesgo de padecer un parto traumático

Por todas estas y por más razones, las mujeres con un antecedente de violencia sexual se encuentran en una situación de riesgo mayor de vivir su parto como una experiencia traumática y de sufrir posteriormente un Síndrome de Estrés Postraumático. Sin embargo, las supervivientes tienen la posibilidad de reducir la posibilidad de tener un parto traumático identificando y expresando sus necesidades y temores e incluso resolviendo problemas emocionales antes del parto. Para ello, identificar los desencadenantes que pueden afectarles e incluso desarrollar estrategias para manejarlos y/o aprender técnicas de relajación puede ser de gran ayuda.

En ocasiones, si la mujer tiene trabajados estos aspectos y es capaz de expresar sus necesidades, la ayuda y cooperación del profesional de la salud, a través, por ejemplo, de herramientas como el plan de parto y nacimiento, puede ser suficiente.

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Comentarios

Imagen de susana

Es un tema muy delicado y olvidado ¿verdad? Una de cada 4 mujeres de parto ha sido víctima de algún abuso sexual, quizá en su infancia...es mucho.
Quizá las que mejor podrían detectarlo en primera instancia podrían ser las matronas de atención primaria ( haciéndose sensibles al problema y estando concienciadas) y a partir de ahí aplicarles un protocolo de atención especial, en el que los que atendiesen el parto lo tuviesen en cuenta, para no añadir más dolor gratuito a todas estas víctimas.

Imagen de María CS

Y no solo abusos sexuales. Qué pasa con las víctimas de la violencia doméstica? Si tu padre es un maltratador y lo habitual es tener un trauma gordísimo vinculado a la paternidad/maternidad. Tengo una persona cercana que se pasó décadas tomando antidepresivos y antipsicóticos por una supuesta "depresión mayor crónica" con episodios psicóticos. Y a ningún psiquiatra se le ocurrió jamás que esta mujer había sido víctima de malos tratos en su infancia por ambos progenitores. Imaginaos sus relaciones de pareja, sus embarazos y sus partos (de pesadilla, sí). Solo con el tiempo y al ir aceptando su pasado fue capaz de darse cuenta de lo que causaba sus problemas emocionales y de salud. Y más tarde fue capaz de asociarlo con sus malos embarazos y peores partos. Ya ni os cuento el puerperio y la lactancia!

La sociedad todavía no está preparada para vincular estos hechos con las reacciones en el parto. Mucho menos para afrontarlas y aliviarlas.

Imagen de Lyra

La mayoría de médicos creo que prefieren hacer oidos sordos a este tema. Una vez comenté a una amiga pediatra estas cifras para que estuviera atenta a posibles somatizaciones que son muy frecuentes y que a menudo no parecen tener nada que ver, pero son señales a fin de cuentas. (Las lesiones de los casos más graves sí las tienen en cuenta, pero lo otro, tengo mis dudas) Su respuesta fue que, tras dos años trabajando "afortunadamente no le había llegado ninguno". Soy superviviente de abusos sexuales durante mi infancia, en mi caso "leves", pero sostenidos en el tiempo y con una situación emocional en casa que dejaba mucho que desear, lo que tampoco ayudaba. Ahora miro atrás y veo la cantidad de señales que daba mi cuerpo y que los médicos iban ignorando sistemáticamente, tomándolos como anecdódicos o "mala suerte". Si se conociera este tema un poco más y se tratara a TODAS las mujeres de forma respetuosa, la probabilidad de escarbar en la herida (probablemente reabierta en esos momentos) sería mucho menor. Y como bien dice Maria, cualquier tipo de maltrato, sea o no sexual (el abuso sexual sostenido no suele darse solo; una persona sana en otros aspectos tiene más posibilidades de hablar y frenarlo), lleva consigo unas secuelas muy dificiles de atravesar y toda mujer merece que desde las instituciones se propicie la sanación y no agravar el problema, como suele ocurrir. Mientras se siga mirando para otro lado, esto seguirá siendo un tabú silenciado y poco se podrá hacer por evitar más daño.

Imagen de Lyra

*Cuando digo que el abuso sexual no suele darse solo me refiero a que puede darse con violencia física (que por lo que tengo entendido no es lo más común, ya que no suele ser "necesario" para el agresor), pero que siempre va acompañado de un abuso emocional. Y por otro lado, como digo, es muy común que el niño que asume y calla el abuso, ya lleve un daño emocional previo.

Imagen de nancyguadalupeh

la verda que si yo en lo particular fui una de ellas ya que a los 5 años fue el primer abuso de parte de mi propio abuelo , después fue el propio padre de mis hijos del cual fueron 2 partos , pero nunca dige nada porque tenia miedo que no insieran nada por mi , era tanto mi miedo para con el
pero ahora tengo que esconderme de todos ya que les tengo mucho miedo a los hombres pinzo que todos van a ser lo mismo con migo
pero mis hijos aun los tengo con migo nunca los aborte ni los aborrecí
ya que son de mi propia sangre
ahora son mi amor
lo mas grande en la vida
antte: SRA. NANCY HDZ

Imagen de Ileana

Tremendo artículo. Gracias.
Creo que abrir esta caja de Pandora, sería un paso de gigante para la atención sanitaria.
Porque no sólo en el parto, en toda la salud física de una persona tienen impacto los abusos sufridos en la infancia, sean sexuales, físicos, emocionales... etc...
Abrir esta caja de Pandora sería tanto como reconocer la importancia que para la salud física de las personas tiene la salud emocional, y que para la salud emocional tiene el tipo de infancia y de crianza que vivió.
O sea, sería como entenderlo todo.
No sé cuán cerca está ese momento de llegar oficialmente a las ciencias de la salud en Occidente.

Imagen de María CS

Sería entenderlo todo y ponerlo todo patas arriba. Muchos problemas de salud física y mental tendrían una respuesta, en lugar de ser acallados con drogas y medicación. Tendríamos que empezar a cambiar muchas cosas desde la base!

Imagen de M

Como victima he de agradecer la labor de Blanca, a mí me salvó de una depresión

Imagen de Anabel

Como dice Lyra si se tratase a todas las mujeres de forma respetuosa la posiblidad de escarbar en la herida seria menor.

Somos muchas las que recordamos nuestros partos como una violación y no precisamente por haber sufrido abusos previos, ninguna mujer debería ser violada el día que va a dar a luz a su bebé.

http://blogelpartoesnuestro.com/2010/06/03/cumpleanos-aniversario-de-un-trauma/

Imagen de Beatriz

En lo personal, durante mi primer parto, el desencadenante de un recuerdo dolorosamente reprimido sobre mi primera experiencia sexual, fue el tacto del obstetra, esa tacto "para ayudar".
Ventajosamente para mi, mi parto era en casa, con una doula y con recursos propios para entender lo que me sucedía, integrar y perdonar lo acontecido años atrás, y continuar con mi labor de parto, hasta que mi hija felizmente nació en agua.
He visto también como doula, a mujeres cuyo expulsivo se torna sumamente largo y traumático, tras no haber procesado psico-emocionalmente experiencias de violaciones previas.

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