869. Violencia obstétrica. Mi experiencia hace 6 años

Sobre: 
Cesárea
Separación Madre- Bebé
Reclamación / Agradecimiento
Categoría: 
Parto
Lugar de parto: 
Maternidad de O´donel
Lugar: 
Madrid
Año: 
2015
 
 
Quería contaros mi caso. Hace poco que me he ido informando sobre el tema de la violencia obstétrica, pues la verdad es que no estaba muy al tanto. Y, escuchando testimonios, me hizo plantearme lo que yo sufrí. Nunca me planteé que fuese una mala práctica o violencia, pero el hecho real es que fue una experiencia horrible para mí.
 
Tuve a mi hija hace 6 años ya (tenía yo 28 años), pero lo recuerdo como si fuese ayer. Mi primera mala experiencia durante el embarazo fue porque, como mi hija venía de nalgas, me recomendaron hacer la maniobra de Versión Externa. Es cierto que me informaron perfectamente del procedimiento y de los riesgos y que yo acepté.
 
Pero en el momento de hacerla, fue un horror. La doctora empezó por intentar girar al bebé con "masajes" por encima de mi tripa. Como no había manera, llamaron a otros dos médicos más. No sé el tiempo que estuvieron, pero fue eterno. Uno de los doctores me metió la mano para intentar girarlo desde dentro y otros dos, prácticamente subidos a mi tripa, intentaban hacerlo desde fuera. Fue un dolor horrible. Yo no podía parar de llorar. En ningún momento, o no me di cuenta, me preguntaron si quería seguir o no. Ni me informaron de cómo lo iban a ir haciendo. Por supuesto, el bebé no se giró.
 
La segunda mala experiencia fue en la cesárea. Suerte que había un auxiliar que era un encanto y estuvo animándome. Me pusieron la anestesia y parecía que me había hecho efecto completamente (no sentía en las piernas el frío que te ponen para comprobarlo). Pero, cuando empezaron a abrir, me dolía muchísimo. Estaba allí la anestesista y, como casi me desmayo del color, me regañó: "Si te vas a desmayar, avísame".  Me puso algo con olor a menta en la nariz para que volviera en mí. Yo no podía parar de gemir del dolor, no es que sintiese el corte en la carne, pero sí cómo abrían más dentro, un dolor insoportable. _En este punto, me gustaría aclarar, que tengo una tolerancia muy alta al dolor porque, por desgracia, tengo una enfermedad de nacimiento que me provoca cólicos en el riñón constantemente_. Era un dolor tremendo. La anestesista no hacía más que decirme: "Deja de gemir, así no pueden trabajar los médicos. Si sigues así tendré que dormirte del todo y no podrás ver a tu hija". 
 
No sé cómo considerar esas palabras. Me parecieron tremendamente crueles. Yo lo que más quería, lógicamente, era ver a mi hija y que al menos la pusieran un segundo sobre mi cuerpo. Y me amenazó con eso, con lo que más temía. Así que aguanté como pude para poder verla.
 
Cuando por fin la sacaron, ninguno de los médicos dijo nada. De hecho, en ningún momento ninguno de los médicos se dirigió a mí (a excepción de la anestesista). Era como si no estuviese allí. No me dijeron nada de la niña. Ni "Ya la hemos sacado" ni nada. Me enteré porque, por suerte, habían dejado entrar a una enfermera conocida de mi tía en la sala. Ella fue quien les pidió que me la dejaran un momento. Y me pusieron a la niña unos segundos encima para llevársela luego a su padre que esperaba fuera.
 
Después me llevaron a la sala de reanimación. Me dijeron que cuando se me despertasen las piernas me llevarían a la habitación con la niña. Toda mi obsesión, desde antes de la cesárea, era verla lo antes posible. Quería verla antes que mi familia. Era muy importante para mí. Hablé con mi pareja y me dijo que por todos los medios lo intentaría, aunque le dije que si era imposible tampoco impidiese a mis padres o a los suyos verla, pero que sí me gustaría ser la primera en cogerla (después de él, que estuvo haciendo el piel con piel).
 
Como quería subir enseguida a la habitación, me empeñé en mover las piernas para que se me despertaran. Y, cuando ya estaban despiertas casi del todo, les insistía a las enfermeras que pasaban por allí. Ninguna me decía nada. Estuve allí no sé si 4 o 5 horas muerta de pena por no poder ver a mi hija. No hacía más que pensar si ya estaría con todos los demás. No entendía qué pasaba y nadie me decía nada. Pero llegó un punto de tanta tristeza que ya no pregunté más. Sólo me decían que durmiese. Y yo sólo les decía que si podía ir ya a la habitación.
 
Al pasar ya esas 5 horas interminables me dijeron que había habido un error. Que la habitación ya llevaba tiempo preparada y que me tenían que haber subido antes.
Cuando llegué, ya estaban allí todos. Mi pareja lloró porque no había podido esperarme. Y a mí me dio una tristeza tremenda no haber sido la primera en coger a mi hija.  
 
Después tuve depresión postparto. No digo que sea causada por esta experiencia, porque yo tengo tendencia a la depresión y ya durante el embarazo no estaba del todo bien. Pero sí creo que influyó. Desde luego me sentí muy maltratada e ignorada y yo, que soy una mujer bastante fuerte, me sentí débil e insignificante en el día más importante de mi vida.