Marta G.
8 Sep 2012
En mi primer parto me puse la epidural, no sabía nada de los efectos secundarios, es más la matrona me dijo que era lo mejor. Me provocó hipotensión y me paró la dilatación, a mi niña también le afectó, le bajaron las pulsaciones y al final me hicieron una cesaria. Yo no sabía que todo eso que me pasaba era por culpa de la epidural, no me dieron la opción de quitármela. Después de la cesaria, cuando se pasó el efecto de la anestesia, empezaron a temblarme las piernas y los brazos, unos temblores que me duraron más de 1 hora y que no podía controlarlos, entonces sí me dijeron que era un efecto secundario de la epidural. Además se me quedó un dolor de espalda terrible, estuve una semana a base de nolotil y no por el dolor de la cicatriz que era bastante, no me podía agachar, sino por el dolor de espalda que no me dejaba dormir. No se pasó completamente hasta que terminó la cuarentena y pude ir al osteópata a tratarme la espalda. En mi segundo parto no me puse la epidural, y el dolor de parto no fue nada comparado con lo que ya sufrí en el primero, es más en ningún momento me planteé ponerme la anestesia. El dolor del parto no es sufriemiento, el cuerpo está preparado para soportarlo perfectamente. Yo disfruté mucho del parto, es más me encantaría volver a vivirlo, fue una de las mejores experiencias de mi vida. Gracias al Parto es Nuestro y a la lista de apoyocesareas por ayudarme a conseguir un parto respetado.