Hola a tod@s,
Soy Nerea, la autora del texto :)
Gracias por este artículo e incluir en él mi relato. Tengo que decir que me siento honrada porque mi relato sirva para ilustrarlo. Por cierto, queda precioso con las imágenes.
Lo he encontrado aquí publicado por casualidad, y me ha alegrado mucho leer los comentarios, saber que ésas palabras que en su momento pude cristalizar, siguen emocionando...y más allá de eso, haciendo visible otra manera de vivir el parto. Que sí, PUEDE ser una experiencia espiritual, se viva en el hospital o en casa. Siento que es una oportunidad que se nos ofrece, un regalo que la vida nos hace, pues en ese momento estamos conectadas con algo innombrable. Cada mujer vivirá una experiencia única, pero yo no me canso de decir, que al margen de la implicación obvia de la maternidad que conlleva, el parto es en sí mismo un acontecimiento que vivido en consciencia, te cambia la vida.
Porque hoy, cuatro año después del nacimiento de mi hijo, y en un momento realmente difícil de mi vida, yo releo este texto, recuerdo lo vivido, y vuelvo a conectar con esa fuerza para seguir adelante. Porque casi parece que se trata de fuerza, de voluntad y de fé. Porque transciendes ése momento de agotamiento absoluto, esa sensación de miedo, de derrota, ése instante en el que realmente quieres morir, en el que sientes que no hay manera, que no se puede...¡y entonces encarnas a la fuerza misma de la vida, que está pujando a través de ti! Y eso está grabado en cada una de tus células. No es una historia de superación que alguien te cuenta y procesas intelecualmente, no. Es una conquista que has experimentado.
Yo ahora revivo esa fuerza y esa certeza. Y agradezco.
Agradezco, en primer lugar, a mi hijo por haberme elegido como madre. Me agradezco a mí misma haber tenido la fuerza para "mantenerme en mis trece" con respecto a la decisión de parir en casa, pese a todos los miedos del entorno que inevitablemente aparecen por falta de información cuando tomas la decisión de dar a luz de una forma "no convencional". Agradezco haber tenido la suerte de escuchar el testimonio de otras mujeres que compartieron su experiencia, creando un referente positivo, abriendo un camino. Agradezco la información que recibí (leí muchísimos artículos publicados en El Parto es Nuestro, que fueron de una ayuda inestimable a la hora transmitir, con calma y seguridad, argumentos lógicos y fundados para reafirmarme en mi decisión ante la incredulidad y las dudas del entorno) Agradezco infinitamente el amor, la dedicación y entrega de las personas que me acompañaron en el proceso, matrón y doula. Agradezco la ayuda que en ese momento daba el gobierno por tener un hijo, que me permitió pagar los costes del mismo (aunque sé que de no haberla recibido, habría conseguido el dinero como fuera, era más que una prioridad hacer esa inversión)
Yo sé que muchas mujeres han conectado con esa fuerza maravillosa de la creación a pesar de haber tenido un parto que no fue el que habrían deseado, y en hospital...así como también sé, que sin el apoyo oportuno y sin la información que yo tuve, jamás la habría experimentado.
Porque en el hospital, sin duda alguna, mi hijo habría nacido por cesárea (fue un parto muy largo y "difícil") y yo no habría sabido de mi inmensa fuerza, ni habría sentido esa conexión con todas las mujeres del mundo. No habría recibido el apoyo amoroso y constante que me permitió liberarme, perderme, hundirme, reconectar, y confiar.
Mi propio nacimiento fue traumático; mi madre me relata que se encontraba en una situación de indefensión y vulnerabilidad total, lejos de su país y de su familia. Me cuenta también que el dolor que sentía era tan grande que no recuerda casi nada. Que me sacaron con fórceps.
Ahora...yo me preguntó qué cosas me habría ahorrado vivir, qué traumas no tendría remontar, si mi llegada al mundo hubiera sido diferente. ¿Sirve este pensamiento? sí, sirve. Porque necesitamos evolucionar como sociedad, como humanidad, y la manera en la que enfocamos y acompañamos el nacimiento es más que significativa. Hemos de recuperar la empatía, la sensibilidad, la confianza. Facilitar que la fuerza de lo sutil pueda manifestarse, crear entornos amorosos que acojan y acompañen el nacimiento. Que puede ser, también...un renacer.