He leído con gran emoción el testimonio. Gracias por la belleza, por la profundidad, por corporizar en un texto una experiencia espiritual tan difícil de traducir. Me sentí tremendamente identificada y quiero agregar que sí, que es así, el parto tiene una dimensión espiritual más allá de los resultados. He parido a mi primera hija en casa, luego perdí un embarazo de pocos meses y luego parí a un bebé anencefálico que decidí llevar a término, que murió en el parto. Todas fueron experiencias que transformaron mi vida, llevándome en el momento del parto a dimensiones desconocidas de las cuales volví enriquecida por dolorosas que fueran. Hoy estoy embarazada de nuevo, y gracias a Dios todo viene bien. Y espero con alegría y gratitud atravesar nuevamente esa experiencia bella que es parir, para nacer junto con mi hijo una vez más.