El parto nos hace sentirnos mamíferos, animales. Saca nuestra parte mas animal, primitiva que nos une con el resto de los seres que pueblan el planeta. Nos sentimos mujeres, poderosas y fuertes, poseedoras de una fortaleza tan increíble e inagotable que incluso en los momentos mas difíciles de dolor y debilidad, cuando se cruza en nuestro pensamiento ese "no puedo mas", podemos y podríamos incluso muchísimo mas porque somos fuertes. Es ese bebé que creamos y tiene que nacer de nosotras el que nos ofrece esa fortaleza.
Es dolor, sangre, vida. Es un momento mágico. Y me siento muy, muy afortunada de poder haberlo experimentado.
Doy las gracias a mis niñas que me recuerdan cada día con sus lindas caritas lo feliz que me hacen sentir.