Precioso e intenso relato. Hay que abrir los ojos y ver la realizad de que partos así hay pocos. Entre los partos que son interrumpidos por profesionales y avocados a ser intervenidos y los partos en que la mujer no piensa nada más que entregar su cuerpo a quienes les asiste y desentenderse del nacimiento de su hijo; quedan pocos relatos así. Ójala fuera un relato generalizado y común, pero hay que darse cuenta que son pocos casos. Un saludo