Mariacp (unverified)
16 Feb 2011
Estoy de 38 semanas y me quedé embarazada gracias a la FIV-ICSI. Empecé a buscar mi segundo hijo con 34 años, y después de 2 años de búsqueda mi ginecóloga decidió que era hora de hacerme una analítica. Resultado: menopausia precoz. Mi cuerpo apenas generaba óvulos y los que producía eran de muy poca calidad. Gracias a que encontré un ginecólogo maravilloso hoy puedo decir que estoy esperando a mi hijo. ¿Un parche? Pues no sé: se trata de un bebé deseado, buscado en una edad -34 años- que no es ningún disparate; la naturaleza fue en mi contra, y la ciencia a mi favor. Una vez que me quedé embarazada, mi médico me felicitó y me explicó que se trataba de un embarazo absolutamente normal y me dio el alta como paciente de la sección de fertilidad. He seguido los mismos controles que cualquier embarazada. Mi parto será -espero- natural, y todos los profesionales (excepto una de las comadronas de preparación al parto, y lo hace con todas las embarazadas, no solo conmigo) con los que me he encontrado me están animando a ello. Si alguna cosa me hace dudar de si realmente conseguiré un parto natural o no es una frase que se repite en multitud de textos relativos al parto; es algo así como: "...la mujer es capaz de parir, ya que su cuerpo ha sabido concebir y elaborar un ser vivo en su interior...". Y entonces pienso "Ay, ay, que mi cuerpo sólo no fue capaz...". Entonces me pregunto si en este elevado número de cesáreas no habría que buscar la relación que guardamos las mujeres embarazadas por FIV con nuestro propio cuerpo. Ah, y yo sí que soy partidaria de realizar analíticas a las mujeres que busquen embarazarse después de los 30 años. Si la analítica es normal, aquí no pasa nada, pero si los valores que se encuentran están alterados (en mi caso, la FSH por las nubes), entonces hay que actuar para conseguir un embarazo. A mi me fue de un pelo no conseguirlo, y fue en buena parte por la tardanza en realizar una analítica hormonal.