794. Un día para recordar SIEMPRE

Sobre: 
Parto Vaginal (PV)
Parto en casa
Categoría: 
Parto
Lugar de parto: 
en casa
Lugar: 
Cadiz
Año: 
2017

     16 de Julio de 2017 

     Un día para recordar SIEMPRE 

Áser, mi tercer hijo, llega al mundo en su hogar

Hoy, un día de abril de 2018, ya hacen casi 9 meses de aquel mágico día de julio de 2017, y antes de que el tiempo pueda encargarse de borrar muchos detalles de aquel día tan mágico, me dispongo a escribirlo…

Tengo la suerte de tener 3 hijos maravillosos. Creo que esa es una suerte que cualquier madre puede narrar. Todas, absolutamente todas las madres tenemos hijos maravillosos. 

Mi tercer hijo, Áser, llegó a nuestros brazos en el entorno de su hogar, de nuestro hogar, como ya lo hizo hace 3 años y medio antes su hermano Mario. Daniela, la hermana mayor, nació en hospital en el año 2011. Ambos partos, los de Daniela y Mario, por distintas razones, fueron muy muy largos, con contracciones intensas cada dos minutos (de la misma intensidad de la primera a la última, y no estoy exagerando ). Hablamos de partos de 18 y 20 horas, respectivamente, sintiendo esas contracciones a ese ritmo desde el minuto 1 (súmales a parte las horas previas de preparación con contracciones suaves e irregulares…). Pero...la vida quiso que esta vez no fuera en absoluto así. Mi tercer hijo llegó en un parto muy rápido, pero que muy muy rápido, muy intenso,...y sumamente mágico. 

Mis embarazos tienen un hándicap, y es que he sufrido en cada uno de ellos la denominada Colestasis hepática gestacional, con síntomas declarados cada vez antes en cada embarazo (dieron la cara a las 34 semanas en el primer embarazo, a las 29 semanas en el segundo y a las 18 semanas en este tercero), aunque en esta última ocasión transcurría mantenido en estado subclínico. Los esfuerzos por liberar de trabajo mi hígado y mi vesícula fueron tremendos desde la semana 18, pero dieron sus frutos.  Llevaría 3 o 4 semanas con síntomas, con ligeros síntomas, que ya en la semana 18 no podía negar que eran claramente evidentes. Los cuidados incluían por supuesto una estricta dieta détox, pero cuidando muy mucho obtener todos los nutrientes que yo y mi bebé necesitábamos.  

Dieta totalmente exenta de alimentos de origen animal, a excepción de huevos bio. Basada en alimentos vegetales ecológicos, y procurando muchas hojas amargas (grandes aliadas del hígado). Además, cuidados de medicinas alternativas varias, más todos los controles y análisis adicionales necesarios de la medicina convencional. A todo este proceso le acompaña siempre miedo y temores, porque el monstruo que se esconde detrás de esta enfermedad asusta con el temido desenlace de una posible muerte intrauterina más probable conforme la semana 40 se acerca. El manejo de la medicina convencional es expectante, con controles, y no dejando ir el embarazo más allá de la semana 38, a lo sumo, y como mucho, 39.  

Daniela fue provocada en la 38+4, y Mario nació con parto espontáneo en la 36+4 en casa (se adelantó un poco...porque las colestasis hepáticas predisponen condiciones de partos prematuros también). 

Dados los antecedentes, mi objetivo, nuestro objetivo (de Áser y mío), era llegar sano y salvo a la semana 37 de embarazo. No deseaba un nuevo parto prematuro, y temía un gran prematuro, pero tampoco quería que su llegada se prorrogara más allá de la 38, puesto que en ese caso, habría de ir al hospital a provocarlo. Así que visualización y conversaciones con mi peque constantes... Las exigencias eran muchas...pero todo iba a salir bien. Íbamos a ganarle la batalla a la colestasis por tercera vez. Claro que sí. 

Me sitúo en la semana 36 de embarazo, ya por fin en la recta final. Había entrado el mes de Julio, había llegado a la semana 36, aunque ya llevaba un par de semanas con algunas braxton más de la cuenta, y había reducido mi actividad al mínimo, evitando un presunto o posible parto prematuro. Tenía un resfriado que me había acarreado una tos y unas contracturas torácicas bastante considerables (cosas de la vida, que el principio del embarazo fue igual, y parece q hay ciclos que necesitan abrir y cerrar las mismas puertas). Tras la 36 llegó la semana 37, y justo el día que cumplía 37 semanas (domingo 9 de julio) empecé a notarme distinta.  

Llegó la octava luna llena de nuestro embarazo. Nuestra meta estaba allí! Ya eran 37 semanas de gestación y el miedo de un parto prematuro desparecía. Era feliz aquel día, muy feliz! Era increíble que ya estuviéramos ahí!. Me sentía agotada por el resfriado q me tenía contracturada toda la musculatura torácica y con unos ataques de tos muy desagradables. Además,...para rematar aquella noche los picores de la colestasis habían sido especialmente intensos.  

Así que amanecí con una sensación agridulce. De victoria,... pero a medias. ¿Cómo terminaría todo? Mi Áser tenía que empezar a decidirse a venir. Del “no vengas aun” pasaba de golpe y porrazo al “tienes que venir ya!” cuando sentía esas sintomatología de picores creciendo. Hablé con mi matrona, Claudia, mi querida Claudia, y me advirtió la luna llena y todo la revolución que eso puede provocar en una mujer embarazada y ya a término. Me sentía dolorida con las contracturas, y venida abajo con tantos picores que me hacían temer por mi peque. Ella me recomendó bañarme en el mar. Ciertamente hacía un día precioso...y aunque mi ánimo no acompañaba, mis hijos y mi marido me animaron a por ello. Era domingo, y el domingo es nuestro día juntos,..y ese domingo fue especial.  

La playa supuso un punto de inflexión en la recta final. Aquella tarde-noche volví a casa plena, con mis picores, y con mis contracturas y mi tos, pero había empezado a sentir sensaciones distintas en mi vientre,...sensaciones que me advertían que el final estaba cerca y me colmaban de energía positiva: todo iba a salir bien! 

Esa semana prosiguió con ligeros pródromos que cada vez se me hacían más ciertos,.. pero en paralelo los picores de la colestasis empezaron a dispararse,... Fue una semana de emociones super encontradas, de felicidad inmensa al sentir un parto inminente, encontrada con los miedos de los picores creciendo y el miedo a que al peque le pasara algo aquí dentro de mi. Mi amiga Ariane estaba en España de vacaciones, y ambas soñábamos con que ella pudiera estar presente en el parto de mi pequeño. Hablamos en varias ocasiones esas semanas... No solo como amigas, sino también con su consejo profesional como matrona con sus estudios prácticamente rematados, y con una gran trayectoria práctica. Qué suerte he tenido rodeada todo el embarazo, hasta el final, de matronas sumamente preparadas que me quieren mucho y me han apoyado y guiado con suma sabiduría: Claudia, Ariane, Mely, Antonio,... Soy una afortunada, lo sé.  

 Recuerdo con especial cariño un día de aquella semana (no se si sería quizás el miércoles) que tenía osteópata en Tarifa (otro gran profesional que también me ayudó muchísimo). Salí de la consulta bastante mejor de la tos y las contracturas (a la que había llegado hecha una porquería),...y hacía un día precioso, lleno de luz y con suave viento cálido de levante. Me fui a la playa, y había oleaje, bastante fuertecito. La playa tenía rocas. Algo dentro de mi quería q me bañara, deseaba sumergirme en ese mar...., pero la parte racional me decía q no lo hiciera por si las olas me empujaban contra una roca,... Ganó la parte irracional, y me metí en el agua. Mi conexión con mi hijo en aquel momento fue brutal: sabía, sentía que todo iba a ir muy bien. Era, fue una sensación tan súmamente real, tan auténtica, q la alegría me desbordó, y nadando entre las olas empecé a gritar, a gritar de alegría...y a llorar de emoción. Era consciente de que esa montaña rusa de emociones, de hormonas, podía significar en si misma estar un paso más cerca,... Era plenamente feliz. MUY FELIZ.  

Llegó el viernes, Semana 37+5, y ya empecé a inquietarme. Eran ya 5 días de presuntos ligeros pródromos que no desenlazan en nada claro. Hablé con Claudia,...con Ariane,... me sentía perdida. Ariane se iba el domingo por la mañana de vuelta a Alemania,... ¿nacería Áser antes?...podría estar ella?  Para colmo, ese día mi marido se lleva a mis dos hijos todo el día fuera, a Gaucín, y a mi se me paran radicalmente todas esas sensaciones de preparación. Ahí compruebo mi teoría (el parto de Mario fluía muy bien y rápido hasta que se llevaron a mi Daniela para que “no molestara”, y siempre había sentido que el tenerla lejos hizo, entre otras cosas, q se ralentizase tantísimo la dilatación), tener lejos a mis hijos no me predispone para parir: así que tenía muy claro que les necesitaba cerca, conmigo, con nosotros. Áser y yo les necesitábamos aquí, ya.  

Mis pequeños soles y su papi llegaron el viernes por la noche. Unos amigos vinieron a cenar a casa. Echamos un rato buenísimo, y yo les compartía mis sensaciones, y ellos me aconsejaban tiempo al tiempo,...q era aun pronto, y q mejor quizás provocado en la 39 q espontáneo “demasiado pronto”. Algo me decía dentro q se equivocaban, con todo su amor, pero... eso no iba a ser así, porque Áser y yo sabíamos q no era lo mejor y ya estábamos preparados.  

37+6, sábado, papi se va a trabajar a las 6:30 (como todos los días) y me quedo con mis dos peques y mi pancita. Los picores siguen en ascenso, la contractura mejor,...los pródromos parecen reaparecer tímidamente en cuanto vuelven mis hijos,...Pero los picores in-crescendo me asuntan, me atemorizan y me hacen desear que nazca ya, YAAAA!, sacarle de mi,...del potencial peligro. Hablo con mi ginecóloga y me recomienda comprobar niveles de ácidos biliares en sangre al día siguiente, domingo, y de confirmarse estar fuera de rango programar ya la inducción. Por un lado me desbordan los miedos de la mala experiencia del parto de Daniela, pero por otro me siento aliviada, y me digo “tranquila, todo va a ir bien sea como sea,...y nada malo le va a pasar. Acuérdate de la conexión en la playa... Todo va a ir bien”. No obstante, decido ir al día siguiente a urgencias a hacerme los análisis de control.  

Ese sábado transcurre normal, mañana casera, comida mis hijos, mi tripa y yo; luego nos preparamos y nos vamos los 3 al cine, y allí esperamos a papi q llegó aquel sábado de trabajar a las 21h. Yo me sentía exhausta, y asustada. Sin embargo, aquella película marcó un antes y un después. Era “CARS 3”. Durante la sesión empezaron auténticos pródromos, auténticas contracciones que hasta aquella noche no había sentido aun en este embarazo ni en ninguno: eran muy suaves, podría decir que placenteras,... desde el punto de vista físico y sobre todo por lo q suponía emocionalmente: Áser estaba claramente preparado ya! Pero aun eran muy distanciadas,...cada 20 minutos....o cada 15...o a la media hora. Después de cenar, ya en casa, y ya solita en mi sofá, con toda la familia durmiendo, volvieron esas contracciones, algo más rítmicas, cada 10 minutos, e igualmente suaves y delicadas. Pero...sólo duraron un par de horas. Me acosté a dormir después de hablar con Claudia, nuestra matrona, y con mi amiga Rocío que sería la encargada de cuidar a mis peques durante el parto si nacía en el transcurso del día 16 (Ariane se iba esa madrugada de vuelta a Alemania,...y Nadia no podía estar disponible hasta el 17). A ambas las puse sobre aviso de que el desenlace parecía estar realmente cerca, para q durmieran alertas a mi posible llamada.  Pude disfrutar de un precioso sueño profundo, sintiéndome feliz por el inminente parto, y porque las contracturas y la tos estaban prácticamente desaparecidas: todo parecía ir genial, y además, cumplía ya 38 semanas! Me parecía increíble,...cómo podíamos estar tan conectados, y cómo podía ser todo así de mágico y de perfecto. De verdad estaba ya preparado?... no haría falta una inducción? No pasaría más días con el miedo a q la colestasis pudiera tener el peor desenlace. Ya pronto estaría en mis brazos. Y con esa dulce sensación dormí como hacía semanas que no lo hacía.  

Y amaneció el domingo, domingo 16 de julio de 2017. Amanecimos los 4 en la cama. Yo no tenía pródromos ningunos. Otra vez algo plof, porque no se terminaba de arrancar y por los picores dando la lata in-crescendo...pero confiaba en que las contracciones no podrían tardar en reaparecer. Tenía previsto ir ese día a urgencias al control de los ácidos biliares, pero estábamos por fin los 4 juntos, era domingo, el única día que podemos disfrutar de estar juntos. Me iba ir yo toda la mañana al hospital?...  Además, sentía q el parto era inminente,...y q probablemente no haría falta provocarlo. O sí? En cualquier caso decidí dejarlo para el lunes, total...un día más tampoco debía pasar nada, y quería, necesitaba, estar con mi familia.  

Me levanté con las piernas super hinchadas, los tobillos principalmente,... Era mi primer día de hinchazón, jamás los había tenido así antes,...¿una señal más? Era el día de la Virgen del Carmen y la playa no era la mejor opción, porque no me apetecían jaleos ni multitudes. Buscaba calma. Así que nos fuimos al parque Maria Cristina. Ese día estaba prácticamente vacío,... Estuvimos disfrutando aquel rato los 4 juntos, y me fui a pasear dos vueltas a todo su perímetro, una de ellas con mi Daniela, y otra a solas con mi tripita. En esos paseos reaparecieron las contracciones :). Fueron sólo 2, suaves, pero allí estaban, lo q me recordaba que esa hinchazón de tobillos no duraría mucho tiempo. :)  

Comimos en el Fogón de Mariana (bueno...yo poca cosa, porque con la estricta dieta detox, comer fuera de casa era toda una odisea), pero aun así disfruté esa comida muchísimo, ese rato de estar allí, los 4,... y mi tripa con nuestro pequeño Áser dentro, preparándose para venir.  

Luego a casita,...peli, siesta,  y entre tanto y tanto una sesión de arrumacos y reencuentro físico y emocional con mi pareja q nos hizo sentir tan cerca como hacía meses que no nos sentíamos. Luego merienda todos juntos,... Estaba siendo un día muy especial... y entonces llegó el momento del parchís mágico.  

Rondaban las 19h y nos dispusimos los 4 a jugar al parchís. Fue empezar, y en el primer turno me dio la primera contracción imponente de este parto. Cerré los ojos, y visualicé a mi pequeño conectando conmigo y buscando la salida. Me tocaba tirar, y Daniela me decía “venga mami, te toca”, mientras el padre le decía “espera, calla, que creo que tiene una contracción”. Empezaron cada 4 minutos, puntuales, imponentes, pero muy llevaderas,...y me sentía plenamente feliz, miré a mi marido y le dije “ahora sí, creo q Áser nace el 16 de julio, o a más tardar el 17”. Me sentía sumamente feliz. Recuerdo, evoco esa emoción y me emociono... revivo esa felicidad. Por fin llegó el momento!! Daniela y Mario se impresionaban cuando me veían aislarme en cada contracción, y entre ellas yo les explicaba que no pasaba nada, que eran dolores normales que ayudaban a su hermanito a salir, y que cada dolor era bonito, porque eso implicaba que Áser estaba un paso más cerca. También les avisaba de que si mamá empezaba a gritar o a levantar la voz con la contracción, que no se fueran a asustar, porque conforme más cerca está el hermanito de ver la luz, más fuerte sentiría yo el dolor, pero q era un dolor mágico y poderoso y que no se preocuparan. Eran increíbles sus caras, cuando abría los ojos tras una contracción y les veía ahí, esperando pacientemente mi turno para tirar el dado,..y me preguntaba Daniela “otra contractura?”,...y yo... “otra contracción cielo, sí, contracción”. Jajaja...Esas caritas las tengo aquí grabadas. Y comentarios de Daniela y Mario del tipo “Áser quiere salir rápido para jugar al parchís también!!” Mientras se reían con una mezcla entre emoción y nervios, que entre dejaba ver la ilusión que se respiraba en el ambiente . Me sentía tan sumamente feliz pudiendo compartir con ellos esos momentos. Terminamos el parchís, (por cierto, gané, y Daniela me dijo que tenía q ganar yo porque era la que iba a traer a Áser.... jajajaja....me lo tomé como una señal que ella me quiso hacer ver. Se puso tan contenta de que así fuera! Y yo tb!...jajaja, me inyectó poder, triunfo, éxito,... todo lo q iba a ser el parto minutos después). Y tras el parchís jugamos una partida muy rápida al juego de Dora. Entre una y otra dieron las 20h pasadas,..y llamamos a la matrona. Le avisamos de que llevaba una hora con contracciones rítmicas cada 4 minutos y ligera/medianamente dolorosas. Ella me preguntó si venía a casa, y yo, tras lo partos taaan largos de Daniela y Mario, me daba cosita hacerla venir tan pronto, así q le dije q me quería asegurar la cosa estaba realmente en marcha, y que me iba a dar una ducha, y q si tras la ducha seguía igual, q la llamaba para que viniera. Así que me dispuse a ducharme, no sin antes avisar también a mi amiga Rocío (que estaba de guardia ese día para acompañar a mis hijos en el transcurso del parto en casa) de cómo estaba la cosa. Ella estaba en la piscina, con su familia, y me dijo que recogían ya y se venía a mi casa, y le dije que no había prisa,...y q ya la llamaría cuando viera que la cosa estaba bien encaminada.  

Fue meterme en la ducha y las contracciones empezaron a ser súper intensas, y al mismo tiempo más frecuentes. Ya eran cada 2 minutos, o menos, y el dolor era ingratamente insoportable, lo q me evocó la sensación de las contracciones de parto de Mario, con las que estuve 20 horas así,...y pensé “quién me mandaría meterme en estas otra vez!,..yo no se si voy a aguantar otras 20 horas más de mi vida así...”. Otra voz me decía “esta vez no va a ser tan largo...están aquí tus hijos contigo....está tu marido...estáis todos juntos...y va a fluir” y me centraba en visualizar a Áser cerca,... abriéndose camino hacia la luz. Al escucharme gritar vinieron Andrés y los niños... Daniela se me acercó diciendo “eso es q Áser está ya muy cerca, verdad?...no te preocupes mami...todo va a ir bien” Aun recuerdo su carita entre preocupación, ilusión, confianza,... A Andrés le dije que la cosa ya no tenía marcha atrás, q llamara a Claudia (la matrona) y le dijera que viniera YA!, q empezara a llenar la piscina de partos, y que llamara a mi amiga Rocío. Nos llamó la atención que justo por encima de mi pubis se notaba un bulto q parecía ser la cabeza de Áser ya encajada ahí... Nos miramos entre convencidos e incrédulos... ¿Estaba realmente ya tan cerca?! Todo estaba en marcha, y yo no tenía tiempo entre contracción y contracción de llamar a nadie. Lo haría él. Rondaban las 20:35h. Me vestí una camiseta corta y unos short, ya las contracciones me pedían agacharme. Las primeras fueron a pie de mi cama, luego me moví al salón, apoyada en la mesa, mientras mi familia llenaba la piscina de partos, Andrés, ayudado al 100% por Daniela, se apresuraba en llenarla, tras haber hecho sitio entre el piano y el sofá. habían puesto el cartel en la puerta también. Todo estaba fluyendo y los preparativos casi listos!...Teníamos puesto todo el rato sonando de fondo a Norah Jones, desde que nos sentamos a jugar al parchís,...y allí seguía sonando de fondo, al compás de las ordenes de Andrés y de los comentarios de Daniela y Mario de aquí para allá. La reacción de Andrés al verme ya tan dolorida con cada contracción fue la de bajar la música, y pedir silencio a los niños...pero yo les pedí que no,...que siguiera la vida en casa como si nada pasara,....q era lo que necesitaba y lo que quería. En todo caso q bajara una pizca la música. Necesitaba escuchar sus vocecitas, su desorden organizado, sus prisas, y la banda sonora de Norah Jones de acompañamiento de fondo a ese momento tan súmamente especial y único en nuestras vidas.... 

Estaba apoyada en la mesa del salón cuando escuché el telefonillo, q sonaba super flojito entonces,... pero lo pude escuchar. Contesté yo en un hueco entre contracciones,...sentí que venía otra...así que abrí la puerta isofacto, y la dejé entreabierta y me volví a la mesa para allí, agarrada a ella, sobrellevar mejor la siguiente contracción. Mientras ésta venía llegó mi amiga Rocío. Recuerdo q me agarró el brazo y me dijo “telita, no?”,....y yo la miré de reojo, sonriendo, entre resoplidos...mientras la contracción se iba, y le asentí susurrando “telita, telita ya...”. 

Todos estábamos en el salón, Andrés iba y venía a la cocina vigilando el llenado de la piscina y tratando de apañar la válvula de llenado de la pelota grande amarilla,....q él pensaba me podría venir bien para el devenir de las contracciones, porque “acabábamos de empezar”. Rocío hablaba con mis hijos...le preguntaba a Andrés si podía ayudar en algo. Él dijo que lo tenía todo controlado y q Daniela ya le estaba ayudando. :) 

Vino otra contracción y me puse al pie del sofá, de rodillas...más cerca de mis hijos...más cerca de la piscina... la mamífera buscaba su sitio, su recoveco, el lugar donde se sentía más protegida y a la vez más poderosa. Ahí empecé a sentir algo de miedo...empecé a asumir que Áser no iba a tardar en llegar y que la matrona aun no había llegado. Recuerdo pedirle a Andrés q la llamara, él me pedía paciencia, q calculaba le quedaba poco. Le pedí la llamara por favor, y tras colgar con ella me confirmó que estaba llegando, le quedarían unos 15 minutos. Andrés estaba en la cocina, creo recordar,...y cuando me dijo 15 minutos creo que dije (sino lo dije lo pensé) “nooooo!!! No puede tardar tanto!!! El niño está ya aquí!”. Decidí relajarme, concentrarme en Áser, conectar con Áser. Todo iba a ir bien. Me lo repetía, se lo decía, me lo decía. Sentía que venía ya...por un lado me moría de ganas de empujar y traerle...pero por otro me daba miedo estar “solos” sin asistencia. Mario y Daniela se acercaban en idas y venidas... Daniela aprovechaba las pausas entre contracciones para susurrarme y recordarme que todo iba a ir bien, y que ya quedaba menos para que Áser estuviera aquí. Mario también me acompañaba, con alguna frase, pero sobre todo con algunos besos,...con su presencia, ahí, agachado junto a mi mirando. En alguna ocasión dijo “uyyyy....el totete se está abriendo!...Áser ya mismo está aquí!!!”. Recuerdo que nos cruzábamos miradas,... Daniela, Mario y yo. Recuerdo que sus ojitos...sus pupilas clavadas en las mías de forma fugaz me inyectaban poder y alegría. Estaban ahí, conmigo,... Estaban siendo tan maduros... El padre el pobre corría de acá para allá peleando con arreglar la válvula de la pelota y controlar el llenado de la piscina,...Daniela estaba en todo: en preparativos...en frases a mi oído...en todo. Mario observando colmado de curiosidad. Andrés me dijo que la piscina estaba lista...q si me quería meter. Le dije que sí,...q no quería manchar la alfombra... Me intentaron ayudar a moverme (la piscina estaba a metro y medio de distancia...) pero no podía moverme, estaba ahí, clavada a los pies del sofá,…de rodillas...y no podía moverme. Lo intentaron entre él y Rocío...pero les pedí me dejaran ahí. Era mi sitio, nuestro sitio. Áser así lo había decidido.  

Empecé a sentir la inconfundible presión en el ano,... recuerdo verbalizarlo también avisándoles de que esto iba lanzado y a toda prisa. En todo este devenir,...llegó la contracción más poderosa, creo que la más increíblemente poderosa de todas...algo dentro me dijo EMPUJA YA, TODO VA A IR BIEN, PODÉIS HACERLO SOLOS, SABEIS HACERLO SOLOS. Algo dentro me dijo que no podía esperar más a Claudia....que tenía q ser ya. Que tenía que mandar a la razón a tomar viento...y q tenía q confiar y dejarme llevar. Es curioso como muchas mujeres hablan de los susurros de los ancestros, del instinto de la madre naturaleza guiándote,...Os juro que pude comprobar que es totalmente cierto. Ahí alguien me hablaba...y ese alguien iba totalmente en contra de mi razón, de mi control,...iba mucho más allá....y sabía como hacerlo. Me dejé guiar, me entregué,....y...grité, grité poderosa, salvaje, loba, leona, MUJER, MADRE, agua, fuego, tierra y aire,.... y ..... rompí aguas. Recuerdo esa sensación, ese.... “FLASH!!!!” Recuerdo la sensación de Áser totalmente descendido tras haberme derramado...él estaba ya ahí, encajado, preparado a las puertas. Ya estaba allí sin lugar a dudas. Me puse nerviosa,...la razón quería apartar al instinto, el miedo me volvió a invadir,...el consciente se entrometió a dar la lata,...empecé nerviosa a analizar el líquido que chorreaba por mis piernas, q empapaba la alfombra,... recuerdo q empecé a decir “meconio!...meconio!!!...viene manchado de meconio!!” (Las aguas de Mario vinieron sucias...y era otro de los miedos q me envolvían,...y es q la colestasis aumenta tb dicha posibilidad. Y no tiene porqué pasar nada,...con Mario no pasó,...Claudia estuvo allí y lo gestionó impecablemente...pero ahora estábamos sin ella...y me invadió el pánico). Rocío se acercó a mi...y me empezó a tranquilizar “preciosa...de meconio nada!....eso serán restos de sangre de tapón...de lo q sea...pero el agua es clara clarísima!...mírate aquí, mírate aquí,...mira tu pierna!”. Me decía ella evidenciando que las aguas estaban realmente claras. Yo...creo q miré...pero no recuerdo ver nada claro ...estaba fuera de mi,...y confié en sus palabras. Andrés tb vino, se asomó, corroboró lo que Rocío decía.  Y recuerdo q una voz dentro volvió a coger el control....y me dijo que tenía q confiar...Eso sí lo recuerdo “confía...confía,... tienen razón seguro. Todo está bien. no hay meconio, TODO VA A IR BIEN”. Le dije a Andrés que llamara de nuevo a Claudia, él me decía que para qué...q estaría llegando ya sí o sí...creo recordarle la exigencia del “llámala ya! Ahora!...Áser está aquí!” Creo q Andrés aun no me creía... Pero llamó, por tranquilizarme supongo...él se había vuelto a la cocina arreglando la válvula de la pelota, confiado en q este parto aun tenía para rato...acostumbrados a los dos anteriores...  :)  Pero detrás vino otra contracción poderosa, aunque ya algo menos dolorosa que la anterior,... mi cuerpo estaba guiando a Áser a la salida......Yo era ya plenamente consciente de que Áser estaba llegando,…de que me tenía que dejar llevar...de que ya no podíamos controlar nada. Me toqué la vulva...sentía el aro de fuego...estaba aquí...Empecé a verbalizarlo también “estoy sintiendo el aro de fuego!!!...que está aquí ya!...q está aquí ya! está aquí y Claudia no llega!”. Andrés con Claudia al teléfono diciéndome que le quedaban 5 minutos...yo que decía que Áser estaba ya aquí...y Daniela y Mario agachados mirando,... Yo con la mano “sujetando”-tocando a Áser, porque le sentía ya aquí. Y Daniela que de repente se va corriendo a la cocina y le exige al padre “ven ya con mamá que la cabeza de Áser ya está aquí! La estoy viendo salir!”. Él vino con ella,... y escuché entonces a Andrés decirle a Claudia “que Áser ya está aquí Claudia. Que está aquí”. Entonces escuché a Claudia de fondo, en modo manos libres. Decía que había parado el coche para guiarnos. Que confiáramos y la escucháramos.  Vino otra contracción...ya no recuerdo dolor...sólo la sensación de Áser saliendo, y la voz de Andrés q me decía “le tengo! LE TENGO!. Déjale salir!...quita tu mano!...confía en mi!”. Yo ya no empujaba,... era mi cuerpo poderoso, mi útero contrayéndose quién lo iba sacando poco a poco. Y yo que le decía a Andrés “estás seguro?!...lo tienes cogido? q no se caiga Andrés q no se caiga,... Es tuyo, te lo dejo a ti.”. Entonces escuché que le decía a Claudia que venía con una vuelta de cordón,...ahí sin embargo no me asusté,...todo fluía bien,...así lo sentía... Y a Claudia no le había dado tiempo a darle indicaciones a Andrés, cuando él ya decía “tranquilas...está fuera, le tengo aquí, le tengo aquí”. :) Yo me di inmediatamente la vuelta (seguía a cuatro patas... y no le había visto llegar). 

Levanté una pierna por encima del cordón umbilical mientras me giraba...y le vi!...ahí estaba, sujetado en el aire por su padre, con una mano bajo su culete y otra bajo su cuello... Sonrosado bajo esa capa espesa de blanco vérnix, pero se intuía su buen color. Mientras terminaba de darme la vuelta le decía llorando de emoción a Andrés “dámelo...dame a mi niño...dame a mi pequeño”. Él empezó a llorar también. Fuerte, con energía. Le cogí, le abracé y se calló. Le miré...se me pareció tanto a Daniela cuando nació ella!,,, Le dije “ay...mi pequeño...cuánto te pareces a tu hermana!..a mi Daniela...”.   No se si fue Andrés o Rocio, trajo una toalla para cubrirlo. Éxtasis. Amor. Fundidos. Magia. Daniela y Mario allí, con nosotros. Parte de todo. Parte fundamental. Su padre..quién al principio del embarazo se mostraba perdido y confuso,..tuvo que ser él quien lo recibiera. Áser lo decidió así, porque necesitaba esa conexión con su padre. La emoción era palpitante, desbordante. Rocío se había fijado en que eran las 21:37h cuando Áser llegó a este mundo. Sólo 2 horas y media después del comienzo de aquél “Parchís mágico”, y sólo hora y media después de su fin. :) 

De repente mi parte racional entró de nuevo en juego... o quizás fue precisamente la contraria? El instinto?...Le sentí con dificultad para respirar...algo pasaba. Empecé a frotarle la espalda. Yo quería q llorara de nuevo. Claudia seguía al teléfono mientras venía definitivamente, tras retomar la marcha. Ella me preguntaba que si tenía buen color. Andrés, 

Rocío y yo le mirábamos y sí, tenía buen color bajo la vérnix. Color rosado. Si yo le frotaba la espalda reaccionaba y lloraba un poco...luego se calmaba. Andrés y Rocío me calmaban diciéndome que todo estaba bien...q no lloraba más porque yo le tranquilizaba. Pero yo estaba algo nerviosa, y quería q llegara ya Claudia. Confiaba...pero necesitaba su bendición. Claudia llegó por fin!...seguía al teléfono y le pidió a Rocío q bajara al coche a ayudarle con los maletines. Estuvimos un minuto los 5 solos. Un minuto tb para recordar. La familia solos,...los 5, con Áser recién nacido, allí, sobre nuestra alfombra, en nuestro salón,...abrazado por sus hermanos.  

Tras eso llegaron Claudia y Rocío...Claudia analizó al p e q u e y s í a d v i r t i ó u n p o c o d e s t r é s respiratorio...probablemente debido a la rapidez del parto. Me pidió q yo me relajara para ayudarle, q me lo pegara al pecho y respirara profundo y en calma. Nos íbamos a meter en la bañera para ayudarle a relajarse a él tb. Mientras nos movíamos ella le dio al peque una pastilla de homeopatía, no recuerdo cual. Inhalamos flores de bach y le acercó ligeramente la mascarilla de oxígeno. Áser agarró la mascarilla y se la acercó. Todo volvía a la calma. Los signos de dificultad respiratoria remitían, y en un par de minutos Áser estaba mamando, relajado y bien estabilizado.  

Nos tumbamos en el sofá. Nos sentimos...nos abrazamos. Mamó muchísimo!!!... tenía mucha hambre!!!!.... :D Éramos una familia de 5!... Faltaba alumbrar la placenta. Eso me lleva mi tiempo!...Con Mario fueron casi 4 horas. Esta vez creo que fueron un par de horas y pico. Mientras hablábamos, me mimaban estratosféricamente: agua, comida (dátiles, almendras, pan sin gluten con tahine,...fruta....)... Los dolores de entuerto no tardaron en llegar!...La oxitocina a raudales por mis venas ayudaba a ello. La placenta alumbraría a su ritmo...sin prisa pero sin pausa... Pasado un buen rato, y ya recompuesta, Claudia me anima a hacer pis. Voy y vuelvo pero la placenta aun no alumbra. Más tarde, ya cumplidas dos horas del nacimiento de Áser me dispongo a volver a levantarme a hacer pis, pero llega un entuerto,..aprovecho la contracción para empujar, y sentada en el borde del sofá alumbro la placenta. Perfecta, preciosa,...completa. Mágica,...habiéndose encargado de proteger a mi pequeño,...de nutrirle y filtrarle todo lo malo...incluidos los ácidos biliares que pudieran estar navegando por mi sangre un embarazo más. Ahora sí. Todo había concluido. Empecé a llorar, rebosante de alegría,.. y dejando salir y despidiéndome de los meses de miedos, molestias, cuidados incansables, terapias alternativas y alopáticas, meditación a diario...dieta detox estricta,...visualizaciones constantes, cuidado continuo e incansable,...y la eterna incertidumbre. Todo había llegado a su punto y seguido. Ahora estábamos los 5 juntos, aquí y ahora. Áser un ser independiente, sin peligro de ser intoxicado por mi sangre. Mi cuerpo y él habían sabido ser un binomio perfecto hasta el momento justo. Lloré. Lloré mucho, libre, plena, realizada y feliz. Ahora sí. Todo había acabado. Había dado alumbrado también la placenta y todo el ciclo se había completado. Abrazaba y besaba a mi pequeño, y lloraba. Lloraba de felicidad. Claudia me abrazó. Andrés me abrazó. Rocío se acercó y me abrazó tb, ella estaba terminando de darle de cenar a mis peques. Mis peques, ahora ya hermanos mayores ambos,... se acercaron a mi de nuevo. Cayeron dormidos a mi alrededor. Daniela a mis pies, a nuestros pies. Mario enganchado a mi pecho derecho, a su tetita que después de 4 años sigue siéndolo incansablemente. Y en mi pecho izquierdo, apoyado y ya durmiendo, también Áser. Mi amiga Rocío sen fue entonces, dejando en su retina la imagen de los 5 descansando en el sofá, que según me cuenta ella, es una imagen que nunca olvidará. Claudia estaba sentada en la mesa, escribiendo el proceso del parto para su archivo y reorganizando documentación.  

Tenía la sensación d estar en una nube. Estuve toda la noche despierta. No estaba cansada. Nos movimos a la cama. Todos juntos. Yo al margen derecho de la misma (aunque suelo dormir al otro lado), y Áser junto a mi. Le miraba,...le observaba toda la noche. Le ofrecía el pecho cuando le veía el mas mínimo signo de necesitarlo. Era tan pequeño y tan perfecto. Tan valiente. Había llegado a enseñarnos tanto,...a unirnos tanto. Me había hecho sentir mujer salvaje, mujer valiente,...madre arropada por sus cachorros,... persona orgullosísima de su pareja. Sus hermanos tan presentes y tan parte de todo, tan maduros, tiernos y mágicos con su hermano y conmigo. Andrés tan rebosante de felicidad, tan enamorado de sus hijos  y de mi. Yo me sentía FELIZ. Me sentía incalculablemente feliz. Todos dormían en mi cama,.....y yo les observaba orgullosa.  

Y apunto como broche de oro una frase que Mario me susurró mientras me besaba a la mañana siguiente  del nacimiento: “Mamá, gracias por nacer a Áser”, y a la que yo contesto ahora: Gracias a vosotros, hijos míos, por enseñarme lo q es la FELICIDAD, gracias Andrés, gracias Rocío, gracias Claudia, gracias familia, gracias Ariane, gracias amigos y enemigos, gracias VIDA, gracias....