812. Relato de mi parto

Sobre: 
Cesárea
Categoría: 
Parto
Lugar de parto: 
La Zarzuela
Lugar: 
Madrid
Año: 
2019
Quisiera contar mi relato de parto. Mi bebé tiene ahora 9 meses y desde la semana 10 estuve asistiendo a las reuniones de "El parto es nuestro" en Madrid. Estaba superinformada y visité varios hospitales para decidir en cual dar a luz.
Yo estuve llevando el seguimiento a través de la seguridad social y de Sanitas (madre primeriza, todo me asustaba) pero tenía claro que quería dar a luz en un hospital público. 
Visité el Doce de Octubre, el Infanta Leonor y la Zarzuela porque era donde estaba haciendo el seguimiento. Todos parecían buenos (12 de Oct y Zarzuela son IHAN por la Oms y unicef) y respetuosos y no podía tomar la decisión porque los detalles que inclinaran la balanza eran del tipo: "si fuera cesárea", "si tuviera complicaciones" Cosas que solo se pueden saber a posteriori. 
Una gran duda que tenía respecto a la Zarzuela era que el parto lo asistían ginecólogos. Hablé con la matrona y la ginecóloga de la Zarzuela y ninguno puso objeción en que me atendiera una matrona, y que lo pusiera en el plan de parto.
Al final me decidí por la Zarzuela porque permitirían al padre entrar al quirófano en caso de cesárea (cosa que en el Leonor no) y porque tenían oxido nitroso (cosa que en el 12 de Oct no). Por lo demás, tenía uci de neonatos de nivel 3, hospital de apoyo en la lactancia y todas las comodidades que yo quería.
Estuve 41 semanas exactas de embarazo y, aunque tenía la fecha para la inducción, me puse de parto sola. A las 2 de la mañana de un jueves, tuve un sangrado. Fui al 12 de oct y me dijeron que estaba dilatada de 3, pero que no estaba de parto ni de lejos, que tendría que hacer vida normal porque podría ser falsa alarma.
Durante todo el día tuve contracciones, me dí paseos y estuve con la pelota de pilates y a eso de las 7 de la tarde fuimos a la Zarzuela pensando en que, si nos mandaban a casa, llegaríamos a la hora de cenar.
Pero no, la matrona que me atendió en urgencias, me dijo que me quedaba y que habíamos hecho muy bien al esperar. Se quedó mi plan de parto y me dijo que ella no me iba a atender porque cambiaba el turno.
Me llevaron a una habitación y en seguida vino un celador muy amable a llevarme al paritorio.
Una vez allí, vino una ginecóloga y tengo que decir que sólo la vi dos veces más, en todo momento estuvo Ingrid, mi matrona (con la que además había tenido alguna consulta). Ingrid fue amable, me informaba de todo y me pedía permiso cada vez que quería cambiarme de posición. Tenía bastante frío y una auxiliar me hizo unos calcetines con unas vendas que me vinieron de maravilla.
Tenía una pelota de pilates, monitores inhalámbricos con los que podía darme una ducha. Ingrid entró con el óxido nitroso tal cual había pedido en el plan de parto y me dieron unas arcadas tremendas con la primera exhalación. No no quería más, pero ella insistió una vez más, nada arcadas. Lo entendió y me lo quitó. El siguiente paso, según mi plan de parto era ponerme la walking epidural. No tenía ningún problema. Vino un anestesista que me explicó a la perfección que dos tipos de anestesia podía ponerme para que decidiera. No me estaba enterando mucho porque ya tenía bastantes dolores, pero me decidí por una. En todo momento estuvo explicándome qué estaba haciendo y qué iba a hacer a continuación. 
La walking epidural fue de maravilla, me movía por la habitación, usaba la pelota de pilates. Pero el bebé no bajaba y a medida que las contracciones se hacían más fuertes, su frecuencia cardíaca se ralentizaba. Ingrid venía y me pedía que respirar profundamente en cada contracción, para que no le faltara el oxígeno al bebé. Me ponían en diferentes posiciones y al final encontró una en la que el bebé estaba cómodo y no le bajaban las pulsaciones.
Pero seguía sin bajar por el canal del parto. A cada tacto, Ingrid me pedía permiso y yo ya se lo daba porque empezaba a estar preocupada.
Llegó un momento en el que entró la ginecóloga y me dijo que iban a parar las contracciones para darle un respiro al bebé y arrancar otra vez cuando se recuperara. Me dieron un medicamento mediante uso compasivo que tenía menos efectos adversos que el se usaba y me dejaron descansando una hora.
Pero cuando reanudaron las contracciones, al bebé le seguía bajando el ritmo cardíaco. Empezaron a perderse las señales de los monitores externos y me pusieron un monitor interno. Para entonces yo ya llevaba 24 horas de parto, unas 6 en el hospital, estaba agotada y no me importaba no poder levantarme de la cama.
Hubo un momento en que les pedí la cesárea e Ingrid me dijo que todavía había alternativas y cosas que se podían hacer. Le dije que estaba muy cansada y que no estaba segura de si podría empujar y entonces ella me puso a empujar para ver cómo lo hacía y si el bebé bajaba algo. Me animó mucho y me dijo que lo hacía bien, pero que el bebe no bajaba por el canal.
Las pulsaciones seguían bajando y tuvieron que  tomarle una muestra de sangre de la cabeza para ver la saturación. Me explicaron que no tenía riesgos y que si estaba bajo, tendría que ser cesárea de urgencia.
La toma de la muestra fue dura, porque empecé a tener temblores y tuvieron que recoger la muestra varias veces porque no daba suficiente.
Al final, en bebé estaba bien y seguimos con el parto, pero al cabo de unas horas, yo no había dilatado más que 5 cm y estaba empezando a cerrarme, tenía fiebre y nauseas. Ingrid me dijo que teníamos que ir a cesárea y vi que ella estaba más decepcionada que yo...
En el quirófano estuvo mi marido, que entró después y al que estuve llamando. Pero me explicaron que primero me iban a preparar y que había alguien con él para que pudiera pasar.
El anestesista, (el mismo que me puso la epidural) me explicó todo lo que iban a hacer, que me iban a abrir, que sentiría un tironcillo y a lo mejor algo incómodo más arriba cuando estuvieran quitando la placenta. Me explicó que me iban a poner unos monitores y gafas de oxígeno...todo. Me dio mucha tranquilidad. También me dijeron que a veces hay que ayudar a los bebés a respirar (una reanimación en toda regla). Nos prepararon para todo.
De repente sentí como me vaciaba y después de dos toses, escuchamos el llanto del bebé. Se lo llevaron a una mesa y le limpiaron. Me dijeron que tenía el cordón umbilical corto y que no hubiera podido salir por vía vaginal de ningún modo.
Me lo pusieron encima y me juntaron su carita con la mía y oí como alguien decía "dale un beso a mamá" estuvo un ratillo conmigo y luego se lo llevó mi marido a la rea mientras me cosían. Inmediatamente después, me llevaron a mi a la rea y estuvimos haciendo el piel con piel dos horas. El bebé nació a las 6 de la mañana del viernes.
Escribo esto porque fue un parto que recuerdo como bueno, aunque no lo que hubiera deseado y que lo recuerde así es por las personas que me atendieron. Nadie me habló mal y se respetó en todo momento mi plan de parto (en la medida de lo posible, claro).
Hay rumores en torno a los hospitales privados que no son reales en el caso de la Zarzuela. El personal está muy cualificado (en algunos casos son personas que trabajan en los dos sistemas de salud), son respetuosos con la lactancia (al día siguiente de salir del hospital tenía consulta de lactancia a la que estuve yendo dos semanas más). Me impresionó que hubiera una enfermera dedicada a la lactancia y que estuviera tan puesta al día como para hacer la prueba del talón con el niño al pecho para que no se enterara.
Puedes ser atendida por una matrona y tienes acceso ilimitado a material higiénico (compresas, empapadores, esponjas), hubo dos auxiliares que me ayudaron en todo momento con las duchas y par ir al baño.
En fin, lo normal en cualquier hospital respetuoso, pero que no es lo que había escuchado de un hospital privado.