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Parto en casa en Asturias

Mi primer y único parto fue el 4 de julio de 2023. Lo primero que me viene a la cabeza al pensar en mi parto son las palabras “animal”, “salvaje”, “intenso”, “maravilloso” ,“conexión con el cuerpo, con lo primitivo, con lo no sabido pero inscrito en las células de nuestros cuerpos de mujer”….y podría seguir. Para mí la experiencia más potente e intensa de mi vida.

Al principio daba por supuesto que iba a ser en el hospital pero a medida que avanzaba el embarazo y leía más sobre el parto, fui cambiando de idea hasta decidir que me quería darme el regalo, tanto a mí como a mi bebe, de tener un parto en casa. Estaban las dudas porque era primeriza, de 42 años,…pero decidí confiar en mi cuerpo y en mi bebé. Y no me equivocaba!!

El lunes, 3 de julio sobre las 21.30 comencé a tener contracciones. Como llevaba ya días con alguna, no le di más importancia. Incluso el sábado pasado había estado con contracciones suaves toda la noche por lo que pensé que sería algo parecido, que mi cuerpo sólo se estaba preparando (estaba de 38+1). A las 23.00 nos fuimos a la cama y seguía con contracciones, eran algo más intensas que las que había tenido hasta ahora pero seguía pensando que no eran de parto. Me dormiría sobre las 24.00 y a la 1.30 me despertó una contracción más fuerte. Ahí empecé a pensar que quizá sí había llegado el momento!!!

Mi marido se despertó y me preguntó qué pasaba, le explique que tenía contracciones pero que aun no quería llamar a las matronas porque me parecía pronto y quería ir viendo cómo progresaban las contracciones. Estaba tranquila y expectante.

Fuimos al salón con los dos galgos que tenemos para ver un documental y relajarnos. Sentía que las contracciones estaban aumentando de intensidad muy rápido. Me levanté al baño a las 2.30 más o menos y expulsé el tapón mucoso. En ese momento me dije “ya está, estás de parto, ya llegó el momento”. Mi marido estaba algo nervioso y ya quería llamar a las matronas pero yo preferí esperar un poco más. Me encontraba tranquila y me sentía preparada.

A las 3.00 llame a la matrona, me dijo que observara las contracciones y que en dos horas la llamara. Ella, como me pasó a mi, pensaba que la dilatación iría despacio pero para sorpresa de ambas a la media hora tuvo que llamar mi marido porque yo ya no podía hablar del dolor que sentía. No había espacio entre contracción y contracción, no podía moverme, me coloque a cuatro patas apoyada en el lateral del sofá y ahí me quedé.

Recuerdo no parar de gemir… la intensidad de las contracciones, la sensación de no poder más, de partirme,…

Las matronas tardaron en llegar dos horas y media y al llegar, según me dijeron después parecía que ya había dilatado del todo. Durante ese tiempo mi marido estuvo a mi lado, acompañándome, dándome la mano, dándome agua (tenía mucha sed, no sé la cantidad de agua que bebí durante el parto). Él me contó después que estaba muy asustado pero en ningún momento me lo transmitió. Más bien todo lo contrario…yo me sentía libre, desinhibida, conectada con mi cuerpo y me dejaba llevar.

Al llegar las matronas lo primero que hicieron es ver cómo estaba el bebe. Me dijeron que todo estaba bien y se quedaron conmigo. Mi marido comentó que necesita descansar y se fue a otra habitación. Me dijo que fue muy duro para él estar solo conmigo, tenía miedo a que el bebé naciera antes de que llegaran las matronas, le dolía verme con dolor y no poder hacer nada.

Ellas mantuvieron un clima tranquilo, con poca luz, me acompañaban sin casi notarse que estaba allí, o yo estaba tan metida en mi cuerpo que no lo percibía. Me ponían calor en las lumbares, miraban la frecuencia cardiaca del bebé … pero todo con muchísima delicadeza y respeto al momento que estábamos viviendo mi bebé y yo.

Para mí fue maravilloso el momento en que sentía a mi bebe descender, fue mágico! A partir de ahí el dolor se fue y creo que entre en otro estado de conciencia, me sentía conectada a él, lo acompañaba en cada contracción, éramos un equipo… no tenía percepción del tiempo pero después me dijeron que estuve dos horas y media más o menos en esta etapa del parto.

Hubo un momento en que una matrona me dijo que iban a poner la piscina de partos. Ellas sabían que yo la quería probar pero con lo precipitado de todo no la habían podido montar. Después me dijeron que pensaron que me iba a dar tiempo a parir en la piscina pero no fue así. Mientras la montaban empezó a asomar la cabeza de Julen. Y esta última etapa fue salvaje, me sentí un animal pariendo, con una conexión con mi cuerpo que nunca antes había sentido…y entonces nació Julen. En cuanto asomó la cabecita avisaron al padre para que estuviera conmigo cuando nuestro bebé saliera a nuestro encuentro.

En cuanto lo ví y me lo pusieron encima se me olvido todo el dolor, el cansancio, no podía dejar de mirarlo!!! Es verdad que te enamoras al instante, es lo más bonito que he visto en mi vida!!!

Expulsé la placenta y al poco tiempo Julen estaba mamando. Nació a las 9.23 de la mañana. Y no podía creérmelo! Tan pequeño (2.540 kg), tan bonito, tan frágil, me parecía increíble que poco antes estuviera dentro de mi…

El acompañamiento fue perfecto, respetaron mis tiempos, mi espacio, mi cuerpo, los ritmos de mi bebé….

Yo creo que Julen estuvo bien todo el tiempo, a su ritmo, sin interferencias…creo que se sintió acompañado por mí como yo me sentí acompañada por él. Nació precioso, sin signos de sufrimiento, tranquilo.

Gracias a mis matronas por un acompañamiento tan maravilloso.