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Nacimiento de Álvaro en La Paz Madrid

Álvaro es el primer hijo que tenemos y por eso todo lo que vivimos fue una experiencia novedosa. Decidí llevar el seguimiento del embarazo en la privada pero dar a luz en la pública, porque siempre tienen más medios y así no me tenía que preocupar de si mi seguro cubría todo lo que yo pudiera necesitar en el parto. Además, vivimos a menos de diez minutos de uno de los mejores hospitales de España y de Europa, La Paz, en Madrid.

Mi fecha probable de parto era el 14 de mayo. Las contracciones empezaron el jueves 12 por la tarde, muy irregulares pero dolorosas. La madrugada del viernes decidimos ir a urgencias de maternidad porque habían aumentado en frecuencia e intensidad. Ya teníamos la maleta y todo y pensábamos que ya nos quedaríamos en el hospital…pero no. Nos dijeron que ya había borrado el cuello del útero pero que sólo tenía 1 cm de dilatación así que de vuelta para casa. Gran decepción. Esa fue la primera noche que no dormí.

El viernes en casa fue algo más llevadero pero seguía con las contracciones. Algunas muy leves, otras más fuertes, pero muy irregulares. Esa noche del viernes dormí un poco y a las ocho de la mañana del sábado comenzaron a animarse. Pararon de nuevo por la tarde y de hecho fuimos mi marido y yo a misa y a tomar un refresco. Esa noche, la del sábado al domingo, volvieron a la carga y cada vez más intensamente, así que volvimos a urgencias en la madrugada. Dos veces esa noche a urgencias, dos veces nos mandaron a casa porque en tres días de contracciones sólo había dilatado un cm.

Estaba agotada. Casi tres noches sin dormir, sin comer, y sin saber si estaba de parto o no. La última vez que nos mandaron a casa (sobre la una de la tarde del domingo) hasta me dijo la médico que ya me verían el martes siguiente en revisión. Yo estaba alucinada. Al martes yo no llegaba ni de broma, pero había esa mañana muchas embarazadas en urgencias y creo que por eso conmigo se despistaron (lo malo de la pública). Volví a casa decidida a no volver a urgencias a no ser que fuera MUY estrictamente necesario, estaba agotada de tanto mareo.

Total…cada vez las contracciones son peores. Yo ya no cuento cada cuánto son porque la última vez que me mandaron a casa las tenía muy seguidas y dolorosas y aún así me dijeron que me quedaba mucho. Cada vez me duele más, cada vez grito más, pero yo no quería volver al hospital. Hasta que ¡PUM! Rompo aguas. Como en las pelis, bruscamente y de golpe sentí que me estallaba un globo de agua entre las piernas. A partir de ahí todo fue esperpéntico.

Rompí aguas sobre las 18:30 de la tarde. Los uber no estaban disponibles, mi marido no conduce, llamamos a mis padres que viven a 20 mins en coche para que vinieran a por nosotros. Yo berreando. Cuando llegaron mis padres bajamos al portal y en el jardín de la urbanización estaba incluso un grupo de niños merendando que fueron testigos patidifusos de una de mis contracciones. Mi madre me oyó gritar y casi echa la puerta del portal abajo tratando de llegar hasta a mí. Entré en el coche y fuimos pitando, con las luces, en contraria, derrapando hasta la Paz.

Yo sentía que ya asomaba, que NECESITABA empujar. No sé cómo me resistí las ganas. No quería parir en un coche y no podíamos parar porque todo era autopista. Mi madre sacando el pañuelo blanco por la ventana.

Llegamos a La Paz haciendo MUCHO ruido. Luego supe que alguna enfermera idi*ta dijo que no se podía hacer tanto ruido, pero nos daba igual. Yo ya no veía, oía o percibía nada que no fuera el dolor. Mucha gente salió corriendo a ayudarnos, eso sí. Creo que me pusieron en una silla de ruedas. Me subieron a una camilla para examinarme y tuvieron que esperar a que pasara la última contracción para examinarme porque no podía dejar de retorcerme. A partir de ahí recuerdo poco. No daba tiempo a epidural (gracias a Dios, era lo que yo deseaba, no usar epidural) ni a edemas, rasuramientos, preparación de ningún tipo. Directa a paritorio.

Entré en la paz sobre las 19:20. El niño nació a las 20.15. Después de tres días (TRES DÍAS) de dolor, el tío casi no llega al hospital. Nos hicieron piel con piel, nos dejaron a los tres solos dos horas enteras.

En resumen, perdonad que me enrolle: en La Paz bien porque me atendieron varios profesionales distintos (pediatras, neonatólogos, matronas, enfermeras, etc…) sin parar esos dos primeros días. Creo que fueron respetuosos aunque fue todo tan rápido que no hubo mucho margen de error. Lo peor, para mí, lo que les costó ingresarme. Llega a haber más atasco y no llego ni de broma a parir en el hospital.

Eso sí, para el marido ni manta, ni cojín, ni podía en principio usar el baño (“sólo para pacientes” decían) y muchas veces ni contaban con él para explicar los cuidados del recién nacido.

Espero que las que leáis esto tengáis mucha suerte.