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Hospital Clínico San Carlos de Madrid

Quería compartir mi segundo parto, que ocurrió en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. No he visto muchos relatos de este hospital, pese a que es uno de los más grandes en Madrid, así que quería aportar mi historia por si puede ayudar a alguien. 
Como comentaba, es mi segundo parto. Mi primer hijo nació en Irlanda, un parto vaginal y sin epidural, aunque me tuvieron que romper la bolsa, y para este segundo parto quería también una experiencia lo menos medicalizada posible.

Aunque mi primer hijo nació en la 39+6, este segundo se estaba alargando. En la revisión de monitores de la 40+3, me programaron una inducción para la 41+3, y me propusieron la maniobra de Hamilton. Las doctoras fueron super amables, me dijeron que no era en absoluto necesario, que era solo si yo quería, y que aún así tenía que estar al menos de 1cm. Yo ya iba con la idea de pedirla, la verdad (me generaba mucha ansiedad la inducción con fármacos), así que acepté, me pasaron a la salita de al lado, y una de las ginecólogas me chequeó, me dijo que estaba de 1 cm, que tenía el cuello ya un poco hacia adelante, y me hizo la maniobra. Fue súper gentil y la verdad que no noté nada. 
La maniobra aún así no hizo efecto, pero me quedo con el recuerdo agradable del procedimiento y de las doctoras.

Al final, me puse de parto justo el día que hacía 41 semanas, y todo salió de maravilla. 
Lo que es el parto en si: ese día que cumplía 41 semanas (3 días antes de la inducción que me habían programado), ya empecé a manchar un poco, y notaba la tripa a ratos más tensa, pero no molestaban nada; aún así ya me dio esperanzas de que probablemente no llegaría a la inducción. Por la tarde, ya empezaban a notarse más las olas / contracciones, aunque aún eran muy ligeras, pero iban cogiendo intensidad y a ser más frecuentes. Todo el rato estuve activa, con las respiraciones ascendentes que aprendí en un curso de hipnoparto, y haciendo ejercicios de movilidad que había estado practicando con un fisio. A eso de medianoche, aunque aún eran muy ligeras, como eran muy seguidas, mi hermana vino a dormir a casa para poder quedarse con mi hijo mayor, y nosotros nos fuimos a la cama. No llegué a dormir nada, pero estaba relajada en la cama. A la 1:30 ya estaban empezando a ser más intensas, y mi pareja me ayudó a ponerme el TENS (lo había comprado para el primer parto pero nunca llegué a usarlo), y el alivio fue inmediato. No sabía que esperarme, pero madre mía, nunca imaginé que ayudara tantísimo! A partir de ahí creo que no habría manejado tan bien todo sin el TENS. Me lo iba poniendo con muy poquita intensidad, ya que tampoco me molestaban mucho las olas. 

Aún así, a las 2:30, como eran muy seguidas (3 minutos o así, y largas), decidimos ir yendo al hospital. En el camino ya empezaba a notar que tenía que ir subiendo la intensidad del TENS, pero aún era muy soportable. Al llegar al hospital aparcamos tranquilamente y entramos andando a urgencias (con un par de paradas mientras andaba jajaja). Me chequearon y me dijeron que estaba de 2/3 cm, pero que como eran tan seguidas, que me admitían ya. Me pusieron monitores, y ese rato que estuve ahí ya empecé a notar muchísimo más las olas, ya empezaban a ser poco soportables. Además al no poder moverme ese rato, hacía que me dolieran más. Aún así, gracias al TENS y mover las caderas lo que podía, lo llevaba mejor. 

Total, que cuando ya acabaron los monitores, me llevaron a la habitación. Pedí si me podían poner los monitores inalambricos, pero al parecer no funcionaban. Ya me habían advertido antes además de que aunque en su protocolo contemplan tener ventanas sin monitorización, dependía del número de matronas que hubiera en ese momento, y ya me había mentalizado de que probablemente no podría (lo malo de los recortes en sanidad...). Esto en Irlanda fue mucho mejor la verdad, todo el parto fue sin monitores, solo se acercaban muy de vez en cuando con un doppler para comprobar el latido del bebé. 
Como no había monitores inalámbricos, le pedí a la matrona que me dejara ir una ultima vez al baño, y mientras me fueron trayendo la pelota de pilates. Cuando salí del baño, miré el reloj, y eran las 4:15. Me pusieron los monitores, me subieron un poco la cama ya que mi posición preferida en ese momento era de pie y apoyada, y nos dejaron solos. En este momento ya las olas eran insoportables. Tanto que estaba llorando y diciendole a mi pareja que no iba a poder aguantar así mucho tiempo. Recuerdo pensar "esto huele a transición, pero es imposible, si hace solo una hora que he llegado y no estaba muy dilatada aún". 

En la siguiente ola, rompí aguas, y noté que mi cuerpo ya empezaba a empujar, pero no estaba segura. En la siguiente ola claramente ya estaba empujando, y notaba la cabeza descender. Le dije a mi pareja "llama a las matronas que estoy empujando"; llegó la matrona, me chequeó (al parecer me pidió permiso y yo dije que sí, esto no lo recuerdo jajaja me lo dijo mi pareja después, aunque sí que recuerdo todo muy respetuoso por su parte), dijo que sí que ya estaba aquí el bebé y llamó al resto del personal. Me preguntó en qué posición quería dar a luz, y yo dije que así mismo, de pie y apoyada en la cama. En la siguiente ola ya había salido la cabeza, y en una más salió todo el cuerpo. Al final nació a las 4:28 (ni 15 minutos después de haber entrado en la habitación!), y me la dieron para que la cogiera, me ayudaron a tumbarme y me la pusieron en el pecho mientras me miraban que estuviera todo bien conmigo. Me tuvieron que dar un pequeño punto, pero todo lo demás perfecto (en el mismo sitio que con mi primer hijo, lo cual me ha ayudado a reconciliarme con lo que menos me gustó de ese parto, que es que me obligaron a ponerme en litotomía, y pensaba que por eso había necesitado el punto).
Al de un buen rato ya dijeron de cortar el cordón (esto me alegró mucho porque yo quería pinzamiento tardío, y sé que algunos hospitales corren más, pero aquí se lo tomaron con muchísima calma, estaba el cordón blanco blanco ya), y ahí nos quedamos piel con piel un par de horas, solos los 3, y la niña se enganchó perfectamente al pecho.

En resumen, la experiencia fue muy positiva. Estuve mucho tiempo dudando entre quedarme en el Clínico ya que es el que más cerca está de mi casa y el que tengo asignado, o irme al 12 de Octubre que sé que es la maravilla para partos respetados, pero está muy lejos de casa y eso me echaba para atrás. Al final estoy contenta del trato en el Clínico, aunque hay cosas que mejoraría. Aún así, creo que están en el buen camino, realmente quieren hacer el proceso más respetuoso, y sus protocolos están actualizados, pero con los recortes y la falta de personal se lo ponen difícil.