21. Historia de Mab. PVDC.

Sobre: 
PV después de Cesárea (PVDC)
Parto Vaginal (PV)
Separación Madre- Bebé
Categoría: 
Parto
Nombre padres: 
Mab
Nombre bebé: 
Mar
Lugar: 
Santander
Año: 
Desconocido

Parto 1º: que termina en cesárea. Para empezar, comienzo con mis antecedentes personales en cuanto a salud y demás… Cuando me quedé embarazada de mi primer bebé (es una nena, aunque no lo supe hasta el nacimiento) tenía 29 años. Aunque no evitaba el embarazo, pero tampoco lo buscaba, me quede muy rápido encinta . Nunca he tenido problemas de salud ni he pasado ninguna enfermedad u operación, ni siquiera me he roto un hueso… Los primeros 5 meses lo pasé fatal con el tema de las náuseas y los vómitos, adelgacé 2 kilos, y no me recetaron nada para evitarlo. En mi comunidad si el parto es normal te lleva el embarazo tu médico de cabecera y una matrona. En el 2º mes debido a las náuseas tuve un desmayo y me ingresaron 3 días para tenerme en observación, nada importante, pero muy incómodo para mí que no sabía lo que era estar ingresada en un hospital. Durante todo el embarazo estuve muy ágil, como siempre he estado. A partir del 5º mes todo fue más fácil sin mis continuos trastornos en cuanto a los olores. Comencé a engordar con tanta alegría que incluso me riñeron en los controles. Al final del embarazó había ganado unos 16 Kg, mi peso habitual es de 57 Kg y mido 1,70. 

Comencé a asistir a cursos de preparación al parto, donde me pusieron al tanto de todo lo que se hace al llegar al hospital, hasta nos enseñaron el instrumento con el que se rompe la bolsa de aguas. En resumen, nos preparan para ver normal lo que nos hacen en los hospitales. Personalmente había cosas como lo de abrirte la vía que me ponían la piel de gallina pues tengo pánico a las agujas. El día que tocó hablar de este tema levanté el brazo indignada para preguntar por qué razón se hacía esto, a lo que me contestaron -que por si acaso- y yo me quedaba insatisfecha con la respuesta, pero bueno… 

Me pregunto que para qué te enseñan a respirar si al final de lo que se trata es de que tengas un parto en el que no te enteres de que estás pariendo… me hacía mucha gracia cuando ensayábamos la respiración y la matrona decía -venga, y ahora una de gotero- y nos poníamos todas a jadear como si se nos fuera la vida en ello. Intenté no perderme ni una sola clase porque la verdad es que me lo pasaba bien, aunque ahora miro hacia atrás y veo que perdí el tiempo. Al curso asistía una mamá que había tenido una cesárea anterior, se veía claramente que quería que su próximo parto fuese vaginal, me encantaría volverla a ver para preguntar como le fue todo. Uno de los días la matrona nos entregó la hoja para la epidural, porque había embarazadas que querían llevarla firmada por si no les daba tiempo, yo no la cogí, me parecía tan premeditado… Siempre he tenido muy claro que yo pariría sin epidural, como he dicho anteriormente tengo fobia a las agujas y toda mi vida he fantaseado con el momento del parto, es un momento que quería vivir en toda su intensidad. Si se ha parido durante millones de años sin ella… 

En ningún momento se me pasó por la cabeza la posibilidad de que me practicaran una cesárea, buena salud, buen embarazo, ningún antecedente en la familia, andaba tantísimo que estaba convencida de que mi parto iba a ser muy rápido ¡Qué ilusa!. Pasó la fecha prevista de parto, y comenzó la pesadilla de ir al hospital cada 2 x 3 a hacer PT´s, tactos y visionado de aguas. Lo que más me molestaba era que cada gine que me veía (cada día uno distinto) me amenazaba con él -si no te pones de parto el día tal (cada uno una fecha distinta)- te lo provocamos, me daba una rabia…, yo quería ponerme de parto yo sola, que decidiera la naturaleza, no el médico de guardia. Pasados 11 días de la FPP cuando iba camino del hospital a hacerme el que sería mi último PT, noté mi primera contracción, y la recibí con gran alegría, estaba emocionada, no me iban a provocar el parto ¡qué bien!. Pensaba que no iba a saber lo que es una contracción, pero si me enteré, era perfectamente soportable. El gine al mirar las aguas comentó que ya me quedaba poco. Para animar la labor bajé andando a trabajar (unos 3 Km) y por el camino me dieron más contracciones, iba feliz de la vida… 

En el trabajo les comenté a mis compañeras que ya estaba comenzando y me dijeron que no fuese por la tarde a trabajar. Pasé toda la tarde y noche con contracciones más o menos regulares, me metí a la cama pero no pude dormir casi nada, un poquito entre contracción y contracción. A las 8:45 a.m. me levanté y rompí aguas (bueno, sería ½ vaso de agua), eran totalmente cristalinas y tenía contracciones cada 5 min. El momento de ir al hospital había llegado (según indicaciones de matronas y de hojas informativas que te proporcionan las mismas), No me apetecía mucho, el que más prisa tenía era mi marido. Me di una ducha tranquilamente, comí algo ligero (no recuerdo qué), me vestí muy despacio, y a las 11:00 a.m. más o menos estábamos en el hospital. Nada más llegar me hacen un tacto y me dicen que estoy de parto, y acto seguido me rasuran la parte de la vulva y me rompen la bolsa con la aguja de marras (yo pensaba que había roto aguas en casa, pero aquello no fue nada en comparación con todo lo que noté caer en aquel momento). 

No me informaron de cuanto había dilatado, ni de que me iban a romper la bolsa, no me veía con derecho a preguntar. Como he leído en varias ocasiones "antes de entrar por la puerta eres una mujer, cuando pasas de la puerta te conviertes en una niña". Me invitaron a ponerme el atuendo de rigor: camisón con abertura total trasera y calzas. Me ofrecieron la epidural pero la rechacé según lo previsto. Después me dijeron que esperase en un pasillo para asignarme mi habitación de dilatación, una vez en la habitación me pusieron el enema, y cuando hube terminado con todo "eso", me mandaron a la cama para lo que faltaba: apertura de vía con suero glucosado y oxitocina, colocación de cinturón para control de contracciones y colocación de catéter en la cabeza del bebé para monitorización fetal continua. Estas cosas las sabía por los cursos, en ningún momento me informaron de nada de lo que me hacían, yo me dejaba hacer… Dejaron pasar a mi marido, y entraron en la habitación dos veces más ofreciéndome de nuevo la epidural. Las contracciones eran cada vez más fuertes y seguidas y cada cierto tiempo (no lo sé exactamente ya que perdí la noción del tiempo) pasaban un gine y una residente de 2º año (una borde prepotente… sé que es R2 por una amiga) y me hacían tactos uno después del otro, eso si, sin mirarme a la cara, ni a la cara de mi marido. Comentaban la jugada entre ellos en su lenguaje, y ponían cara de que algo no iba bien, me dijeron que la cabeza no se encajaba en el canal del parto, el gine me cambió de postura, me puso una pierna sobre la otra de lado y me preguntó que si había bebido mucha leche durante el embarazo (¿), me pedían que me relajara para facilitarles el tacto, aquello era un infierno. 

Aprovechando un despiste de mi marido me puse en pie, y me echó la bronca, ni de pie se me pasaba el dolor… Pasaba el tiempo y las contracciones eran insoportables, se que no estaba respirando correctamente, estaba hiperventilando, comencé a empujar porque me lo pedía el cuerpo (creo que no debí de hacerlo, era muy pronto…) allí no había nadie para indicarme si lo hacía bien, mal, o no debía hacerlo. No había descanso entre contracción y contracción, eran fortísimas y no podía más, me decía mi marido (que veía los aparatos) que en cada contracción las pulsaciones del bebé bajaban mucho. En el último tacto me dijeron que iban a intentar el parto en el paritorio, pasé andando y por el camino pude ver a otra parturienta en su habitación con las piernas abiertas (intimidad cero). Me subí a la mesa de los estribos ayudada por mi marido, el paritorio estaba lleno de gente, no podría decir cuantas personas. 

Me pidieron que empujara, pero nada, la cabeza no se encajaba, debí empujar unas 10 veces como mucho, decidieron hacerme la cesárea. En aquel momento estaba tan hecha polvo, tan agotada que casi lo agradecí. Antes de pasar al quirófano una señora me quitó la alianza, creo que era de la limpieza, como tenía las manos hinchadas costó mucho sacarla, pero tenía tanto dolor que casi no me enteré. También me rasuraron el vello del pubis, y creo que me sondaron… Hicieron salir a mi marido, y allí me quedé rodeada de mil personas, pero más sola que la una. Pregunté si me iban a anestesiar completamente y me dijeron que no, que me iban a poner anestesia raquídea, bastante parecida a la epidural. Me desnudaron sobre la mesa de operaciones y me senté para la anestesia, recuerdo como a través de una de las ventanas de la puerta se agolpaba un montón de gente a mirar, que corte! No podía parar del dolor y el anestesista me riñó. El pinchazo me dolió un montón, pero una vez hizo efecto fue como subir al cielo. Me ataron con los brazos en cruz y se pusieron a abrir, no hubo una sola persona que se dirigiera a mí o a mi bebé, mientras actuaban hablaban de cosas suyas y se oía una radio de fondo, ni una mirada ni una palabra de afecto durante la intervención. Lo único, una matrona que entró cuando extraían al bebé 16:45 (era una de las queme recibió al ingresar) y dijo al ver al bebé -que papos tiene…, ¿a ver si es Mar o Jorge?- Es Mar! Me hizo una ilusión! 

El resto de los allí presentes no abrió la boca, esta señora se llevó a Mar envuelta en una sábana verde y luego oí llorar a la niña un rato hasta que esta señora me la trajo mientras me cosían , y me la acercó a la cara un momento, no la pude tocar porque estaba atada, me hubiera encantado. Después me llevaron a la sala de postoperatorio hasta que recuperé la movilidad en las piernas, y después me subieron a la habitación. El personal en postoperatorio y en planta fue muy amable y correcto. Por política del hospital no pude amamantar hasta pasadas 24 h de la cesárea, me decían que por el gotero, afortunadamente una enfermera muy maja me bajó a la niña 10 min al poco de subir a planta y cuando estaba allí toda la familia. Me encantó abrazarla, era como volverse a enamorar y se me pasaron los 10 min volando, ojalá me la hubiesen dejado!. 

Otra aventura fue cuando me vi la cicatriz, era tremendo, como leí en un mensaje de la lista que me hizo reir a carcajadas, "cicatriz a lo Frankestein", evitaba mirarla porque me dolía el cuerpo y el alma. En uno de esos momentos que te quedas sola, sentí un gran vacío dentro de mí, y una gran frustración. Ese momento que había idealizado tantas y tantas veces se había desvanecido, pensé -no tendré más hijos porque no pienso volver a pasar por esto (cesárea) - (y eso que siempre había tenido clarísimo que de hijo único nai nai!).Tenía la idea errónea de que después de cesárea, cesárea. Afortunadamente tuve éxito con la lactancia, sino creo que me hubiese hundido en aquel momento. Me fui a casa antes de tiempo con atención domiciliaria, estaba cansada de tanta visita y comida de hospital. Actualmente no permiten esto. La recuperación fue lenta, tardaría un mes en volverme a sentir en forma, demasiado para mí que no paro quieta. Lo que figura por todas partes como causa de la cesárea es DCP o DPC, desproporción… Cada vez que me preguntaban por el parto no podía evitar decir con amargura -al final fue cesárea- la gente no te entiende, para animarte te dice cosas como: 

- lo importante es que el bebé esté bien…

- los bebés por cesárea son más guapos…

- la cicatriz no se ve con el bikini… 

- el 2º no tiene que ser cesárea, conozco casos que… 

Las 3 primeras no me sacaban de nada, la 4ª me ilusionaba… 

Parto 2º: parto vaginal después de cesárea (PVDC) Cumplido el año de tener a Mar por cesárea, me quedé embarazada de nuevo, tampoco lo fuimos a buscar, pero no lo evitábamos. Al principio no quería saber si estaba embarazada con seguridad, pero mi cuerpo me decía que si. Para mí lo peor son los primeros meses y creía que si lo sabía con seguridad las náuseas iban a ser psicológicas. Me hice la prueba y efectivamente estaba embarazada y desde que me levantaba hasta que me acostaba sentía deseos de vomitar, lo pasé fatal, aunque esta vez en lugar de 5 fueron 3 meses. 

El embarazo me ha ido muy bien a partir del 3er mes, y se me ha pasado volando. El primero se me hizo eterno, pero este 2º con la niña danzando a tu alrededor no me ha dado tiempo de darme cuenta de que estaba embarazada, vamos que lo he disfrutado de otra manera… Quería con toda mi alma que no me hiciesen otra cesárea, es más si me la volvían a hacer me iba a quedar bastante plof!. A través de internet busqué información sobre PVDC, necesitaba encontrar estadísticas, experiencias de otras mujeres en mi situación. 

Afortunadamente un día entré en crianza natural en el mes de diciembre pasado (ya estaba de 8 meses), y allí conocí a satine/nikita. Conté un poco mi primer parto y ella me contestó, me entendía perfectamente. Ella me habló del parto en casa, algo que yo siempre había defendido a capa y espada (y eso que no tenía los conocimientos que tengo en estos momentos…), aunque al no conocer a nadie que hubiese parido en casa, sólo alguien que lo intentó y al final acabó en hospital, no tenía la confianza que hace falta para decidirme a ello. Estaba segura de que en mi comunidad no había nadie que atendiese partos a domicilio, sino lo sabría, ¡esto es tan pequeño!. Me quedaba poco más de un mes para dar a luz y tomar una decisión tan importante con tan poco tiempo… me hacía temblar las piernas, y luego ¿qué pensaría mi marido?. Satiné me enviaba documentos interesantísimos sacados entre otros de apoyocesareas, y me recomendó que entrase, pero ya le comenté que llevaba tiempo intentándolo y me era imposible. (¡ojalá os hubiese conocido antes! Es que esto de la informática… se me da bastante mal) Un día, gracias a mi marido tuve la inmensa fortuna de acceder a la lista, y aquí Jesús entre otros me proporcionó el número de tel. de matronas/es que atendían en casa, y que estaban cerca de mi comunidad. 

Así comenzó todo, al principio no estaba muy segura, no me apetecía nada, es más estaba agobiada pensando que tenía el parto muy próximo y tenía que volver al mismo hospital (es que aquí no hay elección), lo de Acuario lo tenía fatal por el trabajo, pero si hubiese estado cerca hubiese elegido en aquellos momentos esa opción. Estuve bastante agobiada y se lo consulté a mi marido, de primeras me dijo que no le parecía buena idea (eso al principio…) con el tiempo, con información, y finalmente conociendo a la persona que me atendería en casa, fue cambiando de opinión. Para ganar confianza en mi misma exactamente lo mismo, tiempo (no mucho pues no lo tenía), devorando toda la información (estadísticas, experiencias similares a la mías con finales felices, leyendo libros…) que podía, y finalmente conociendo a mi matrona, con quien conecté desde un primer momento. Le conté a mi madre y uno de mis hermanos mi deseo de parir en casa y de pocas no les da un patatús, luego les dije - ¡Que noooooo! ¡Que es broma! - Total que sólo lo hemos sabido mi marido y yo, estaba que reventaba, pero sabía que si lo cascaba iba a ser todo mucho más difícil. Ni siquiera se lo conté a ninguna amiga, aunque andaban con la mosca detrás de la oreja. Es una decisión que deben tomar los padres. 

Un buen día me decidí a llamar a la que sería mi matrona en casa, y lo primero que me comentó al decirle mi fecha probable de parto (FPP), es que tenía otro parto para esas fechas, yo le dije que la vez anterior me había retrasado 12 días, y que esta vez estaba convencida de que sería parecido (¡que equivocada estaba! desde luego intuición no tengo ni para mi misma…). Para facilitarme las cosas me proporcionó el teléfono de una chica de aquí a la que había atendido en 3 partos (uno de ellos terminó en cesárea), que tenía relación con matronas de esta comunidad, para que me informara sobre como actuar en relación a la S.S., también me recomendó que pidiese cita con un médico muy famoso que hay en esta ciudad, que tiene un ecógrafo mejor que el del hospital para que me viese el día de la FPP para examinar como tenía la placenta (finalmente fue imposible, hasta abril no tenía hora), y por último me recomendó una pelota gigante (para hacer ejercicios), unos masajes en el periné, y un libro. 

Por último quedamos en su consulta para conocernos 2 semanas después de hablar por teléfono, no pudo ser antes por incompatibilidad de horarios. Hablé con la chica que había sido atendida por la matrona, y hablamos durante media hora, entre otras cosas le pregunté por la experiencia de parir en casa, y sus comentarios me animaron todavía más. Finalmente conocí a mi matrona con quien conectamos muy bien mi marido y yo, nos informó de todo lo que queríamos saber y más. Nos dio mucha seguridad, y salimos encantados de la consulta camino a casa. La semana siguiente fue ella quien nos visitó, para familiarizarse con nuestro hogar. 

Antes de dar a luz tuve solamente 2 PT´s en un centro de salud, osea que no tuve que ir al hospital, allí después de los PT´s tienes tacto y visionado de aguas, y tenía miedo de que me liasen alguna. Lo que más me preocupaba era la FPP, según la fecha de mi última regla salía de cuentas el 31 de enero, y según las 3 ecos una semana más tarde (según la matrona que me llevó el embarazo el 9 de enero, y según la matrona de los PT´s el 5 de enero). Vaya lío, y todo por tener una regla irregular… me preocupaba mucho dado que la anterior vez me había pasado 12 días de la FPP, quisieran provocármelo por tener una cesárea anterior. Finalmente fue la naturaleza la que impuso sus deseos… 

Antes de empezar a contar el parto en si, voy a relataros un comentario de la matrona que me llevó el embarazo que jamás olvidaré, si ella supiera… (que conste que tengo muy buen rollo con ella). En uno de los controles poco antes de decidirme a parir en casa, le pregunté -¿Cuánto tiempo puedo esperar en casa después de romper aguas? Y me contesta contundente -TU NADA!- no dije ni muuh! (claro por la cesárea, y eso que más adelante me dijo que no conocía a nadie a quien se le hubiese roto el útero). Ahora ya puedo empezar: Me ducho y me meto a la cama el día 3 de enero a las 23:00 h con intención de ir a trabajar al día siguiente, concilio el sueño, y a las 00:00 h noto como un poco de agua caliente cayendo, estoy tan sobada que no le doy mayor importancia, poco después noto más, me levanto, enciendo la luz y plassss! Agua va con tapón mucoso incluido! Llega mi marido que estaba leyendo en la sala y me pregunta, se lo enseño y nos miramos, el parto ha comenzado!. Si llego a hacer caso a la matrona que me llevó el embarazo, ya estaría preparando las cosas para ir al hospital. 

Comienzo a notar contracciones perfectamente soportables y pierdo aguas claras cada poco tiempo, llamo a mi matrona que me recomienda que me lave bien y utilice compresas, ella se pone en marcha poco a poco pues no hay prisa, y yo me dedico mientras llega a limpiar el baño, la cocina, la sala…, etc. Mi marido duerme, no hay por qué preocuparse. Mi matrona y su acompañante llegan a las 03:30 h, me monitoriza un rato, me toma la tensión, me pone termómetro, todo va bien!. Las contracciones no avanzan, pero tampoco cesan. Acordamos dormir un poco puesto que vamos a necesitar energías. Al día siguiente desayunamos, yo sólo un yogur, tampoco me pide más el cuerpo.

Al día siguiente como hacía un día espléndido (26 ºC) decidimos dar un paseo todos juntos, mi marido, mi hija mayor (casi 21 meses), mi matrona, su acompañante y yo que me encontraba estupendamente, aunque no había dormido mucho por las contracciones. Mi marido y la niña se quedaron en el parque y nosotros continuamos andando hasta la playa, anduvimos unos 4 Km, la dilatación así es una maravilla, cuando me pegaba la contracción continuaba andando sin mayor problema. Llegamos a casa, comimos (yo muy poquito, aunque ahora si que tenía un poco de hambre), y me eché una siesta por recomendación de la matrona, cuando desperté me hizo un tacto (el 1º) y me dijo que tenía dilatados 3 cm y el cuello del útero muy blandito, todo iba bien, las aguas seguían siendo claras. 

Me puse a hacer ejercicios circulares con la cadera sobre la pelota, y charlamos un rato. Las contracciones no se hacen ni más intensas ni más seguidas, por una parte estoy deseando que todo sea más rápido, pero el curso normal de mi parto es de esta manera… A las 17:30 h mi matrona que había ido a dar un paseo sube y me comunica muy agobiada que la otra chica que tenía la FPP en los mismos días, se ha puesto de parto y tiene contracciones muy seguidas por lo que tiene que salir zumbando. Me quedé tiesa, pero había sido yo quien había querido correr el riesgo, pensaba que se me iba a retrasar, hasta incluso había planeado una cena romántica con mi marido para el sábado y era miércoles. La naturaleza es así de imprevisible y caprichosa. Me dijo que si las aguas cambiaban de color, o las contracciones se hacían más seguidas le llamase al móvil. Me dijo que no me preocupara, que no me iban a hacer cesárea, esto me consoló. Intenté dormir por la noche, pero a eso de las 03:30 me tuve que levantar de los dolores, tumbada las contracciones eran peores, las llevaba mejor incorporada o en cuclillas. 

Me incliné en el sofá con un montón de cojines y con la pelota entre las piernas, las contracciones cada vez eran más fuertes y seguidas, llamé a la matrona y me dijo que cuando fuesen todavía más seguidas me fuera al hospital y que pidiese la epidural, porque debía estar echa polvo. Tenía pánico de ir al hospital, pero a las 07:00 a.m. decidimos llamar a mi casa para decir que estaba de parto y que viniese alguien para quedarse con la niña, mi hermano llegó rápidamente y yo me comencé a preparar, mientras me vestía me tuve que poner a cuatro patas sobre la cama en dos ocasiones, los dolores eran muy fuertes y esa postura me aliviaba. Mi marido acercó el coche y yo me senté en la parte de atrás para adoptar cualquier postura. 

De camino al hospital (a 10 min.) me dieron 2 contracciones solamente. Iba asustadísima, aunque la matrona me aseguraba que no me iban a hacer cesárea no las tenía todas conmigo, iba al matadero!. Con deciros que entré llorando del miedo… Al poco de llegar me preguntaron que cuando había roto aguas y yo les dije que hacía dos horas (vaya mentira más gorda, si les llego a decir que hace 33 h me hubiesen reñido), pero que había soltado muchísimo líquido. Les dije que llevaba más de un día con contracciones (en eso no les engañé). A las 7:45 a.m. me hicieron un tacto y me dijeron que había dilatado 7-8 cm (¡que bien! A partir de ahora me empecé a tomar las cosas de otra manera, con mucho humor) me dijeron que me pusiera la ropa de rigor: bata erótica y patucos a juego. Me preguntaron si me iba a poner epidural y les dije que no era muy partidaria, que ¿qué les parecía a ellas?, la que leía mi cartilla maternal me dijo que no me había hecho el análisis de sangre para la epidural y que se tardaba media hora, osea que no me daba tiempo. Vamos, que porque los paritorios no estaban disponibles, que si no me pasaban directamente… no me libré del rasurado inferior. 

Me pasaron a la habitación de dilatación y allí me pusieron el enemita, me metí al baño y me tiré un buen rato para hacer tiempo, me pegaron dos contracciones que soporté en cuclillas y salí dirección a la cama. Me dio otra contracción y me puse nuevamente en cuclillas apoyando la cabeza sobre la cama, entró una enfermera muy cacunda y dijo -a la cama- yo que no podía más le dije - es que tumbada me duele más- vamos que me dio lo mismo, me tuve que tumbar, me pusieron el electrodo para la monitorización fetal, el cinturón para mis contracciones y la maldita vía con suero. Le pregunté a la enfermera si me estaban metiendo oxitocina y me dijo que no. No sé yo! Allí sólo había una botella, pero ¿No estaría la oxitocina mezclada con el suero?. Menos mal que me libre de que me sondaran, es la última moda en el hospital. 

La enfermera me dijo que el día anterior había asistido a un curso de relajación y que iba a ensayar conmigo, era muy salada y el humor hace que todo sea más fácil, incluso en las situaciones más difíciles!. La verdad es que su manera de hacerme respirar hacía las contracciones más divertidas. Me pasaron al paritorio y allí comenzó lo bueno jejeje! Me quedé alucinada, solamente estaba la enfermera y una médico que es la que me parteó, bueno luego había gente que pasaba de una parte a otra como la verbena de la paloma, tenía dos puertas dobles batientes con sus respectivas ventanas a izquierda y derecha, para que contemple el paisaje quien guste! Ahora fuera de bromas: Sobre esa mesa de partos he vivido uno de los mejores momentos de mi vida. 

Me pidieron que comenzara a empujar, y así lo hice, los 3 primeros pujos fueron con grito incluido, pero ya me dijeron ellas que no gritara que se me iba la energía por la boca. En aquel momento entró mi marido por la puerta de la derecha. En los siguientes pujos puse toda la carne en el asador, la enfermera me decía que mis caretos para una peli de miedo iban de maravilla. Me concentraba en el útero y enviaba toda mi fuerza hacía allí. Como tenía la doctora enfrente la miraba a la cara y a veces por sus gestos parecía que no lo iba a conseguir, pero con la animación de mi marido y la enfermera, era más fácil concentrarse. Con epidural no creo que lo hubiese conseguido, jamás había hecho tanto esfuerzo, notaba como una bola de fuego, pero no distinguía su situación exacta, empujé con toda mi alma y al final nació mi hija a las 8:45 a.m. tras 15 pujos más o menos, (10 min de expulsivo según informe). 

Por supuesto que me hicieron episiotomía. Les pedí que la posaran sobre mi y accedieron, mi marido dice que la tuve un minuto, pero a mi me pareció medio segundo, no lloraba y tenía los ojos abiertos mirándonos, qué maravilla! El sabor de boca que me había dejado la cesárea (innecesaria) anterior cambió a partir de este sagrado momento de mi vida. Es un momento inexplicablemente especial que le recomiendo a cualquier mujer a pesar de todo el dolor que hay que pasar. En estos momentos soy una de las personas más felices de la tierra! 

Ahora comienza lo que no hubiese pasado en el caso de que el parto hubiese sido en casa: La doctora (se que es doctora porque le pregunté como se llamaba buscando nombre para mi chiquitina y me contestó Dra. Martín) después de parir a Mar tiró de la placenta y vi las estrellas, para hacer tiempo empezó a coserme tras ponerme anestesia, también vi las estrellas con los puntitos. Cuando terminó de coser tiró de la placenta y salió. Después me pasaron a una sala de posparto donde estaba totalmente sola. Poco a poco comencé a notar dolor en la zona del periné y la vagina, creía que era el despertar de la anestesia que me habían dado para los puntos, pero aquello parecía ponerse feo. El dolor era similar a una contracción pero sin descanso, las lágrimas se me saltaban de la cara, pero no había nadie, pasaban enfermeras por un pasillo pero no me atrevía a llamar, sólo lloraba y al final lloraba y gemía. 

Entró una enfermera o auxiliar a dejar algo y al salir por la puerta me preguntó  qué me pasaba, le dije donde sentía el dolor y me hizo un tacto que me causó todavía más dolor si cabe, me dijo que me iban a tener que operar. Fue a buscar a una ginecóloga, la verdad muy agradable que me hizo otro tacto (vaya diferencia entre un tacto y el otro). Me dijo que tenía dos hematomas causados por el derrame de un vaso. Me dijo la gine que iba a buscar a mi marido para informarle, pero no le encontró. Me pasaron a un quirófano (el mismo donde me hicieron la cesárea, lo se por una chica que conozco y que estaba en la cesárea) y me dijeron que si me podía sentar me pondrían anestesia raquídea (la misma que me pusieron para la cesárea), que si no podía soportar el dolor, que me anestesiarían completamente. Como quería ver a mi bebita cuanto antes decidí que aguantaría lo que sea, me pusieron anestesia raquídea (me dolió solo el pinchazo de la anestesia local, de la raquídea ni me enteré).

Total lo que me hicieron según me informó la médico que me dio el alta es descoserme los puntos y volvérmelos a coser. El equipo del quirófano era muy agradable, eran todos muy jóvenes y majos, mientras me tumbaban y pinchaban me pusieron una sábana para taparme (estaba desnuda) y cuando se me caía cuidaban de que estuviese cubierta. Luego me llevaron a postoperatorio hasta que recuperase la movilidad en las piernas. Una vez la hube recuperado me volvieron a llevar a posparto porque no había habitaciones, la verdad es que no tuve que esperar más de ¾ de hora para que me subiesen. 

Llegué a planta a las 14:30 h. Pregunté que cuando me iban a subir a la niña, y me dijo una enfermera que en 7-8 h después del parto. Que cuando terminara con el suero que tenía me la subían. Estaba deseando ponerla al pecho. El gotero se atascó y me tuvieron que abrir otra vía, la enfermera hizo todo lo posible para no tener que abrirme otra vía, pero al final no quedó más remedio. Desgraciadamente me tocó el cambio de turno y me vino otra enfermera con otro botellón de suero, le dije que el que tenía era el último, pero ella me dijo que el último era el que me iba a poner, me pareció fatal, otras tres horas sin ver a la niña por el maldito suero. Estaba que echaba humo por las orejas. De repente el gotero se detiene de nuevo, ya muy borde llamo y les digo que el gotero no me funciona esto fue a las 16:35 y eran las 16:50 cuando todavía no se habían dignado a venir a ver que pasaba, yo tenía unas ganas de orinar tremendas y el marido de mi compañera de habitación fue muy amable al ir a llamarlas de nuevo. Pero nada 16:55 y sin personarse pensaba hasta en pedir el alta voluntaria, ya me mosqueé, me quité yo misma la vía, me levanté sola y me fui al baño, sólo hice unas gotas de pis. En eso que entra una enfermera y que ve que no estoy en la cama, me abrió la puerta del baño y me echó una bronca soberana, yo a todo esto sentada en el trono, y va y me deja la puerta abierta, le pido por favor que la cierre, pero soy yo quien tiene que cerrarla finalmente. Me dice que como se me ocurre levantarme de la cama sola, que me podía haber desmayado, yo le digo que me encuentro bien y que había llamado hace 25 min y me estaba orinando. Me meto de nuevo en la cama, pero no me ponen la vía afortunadamente. 

Cuando parece que todo se va a solucionar, comienzo a notar un dolor muy parecido al que me habían producido los hematomas, iba en aumento, no me lo podía creer, otra vez dolor, llegó a un punto que me hacía sudar, para soportarlo mejor me agarraba a los hierros de la cama, era tremendo, vino la enfermera que me había reprendido y me preguntó que donde notaba el dolor, le dije que por el periné y la vejiga, decidió sondarme y me sacó casi 2 litros de orina. Me dijo - no me extraña que te doliera - Estuve sondada 2 días (un incordio). Llegó mi marido y le conté todo lo sucedido, poco después me subieron a mi chiquitina y comencé con la lactancia materna. Aquí no acaba todo..., estuve 4 meses con los puntos de la episiotomía infectados, me salía pus por los agujeros de los puntos, no quería mirarme, pero cuando lo hice me entraron escalofríos. Gracias a la episiotomía sufrí un año de relaciones sexuales dolorosas..