Entradas con la etiqueta Muerte perinatal

Me he sentido profundamente conmocionada con lo que ha pasado a la familia de Liria,  me encuentro en mi 34 semana de embarazo de una niña. Es mi segundo embarazo. En el primero no era muy consciente de las perdidas perinatales, esta vez lo soy bastante más y, aunque no es un miedo que viva permanentemente en mi cabeza, se asoma de vez en cuando.

Aparte de la falsedad y la frivolidad con la que la noticia ha saltado a los medios donde  se afirmaba en titulares que el bebe murió en el parto (lo cual no era cierto), queda la desconexión que la sociedad suele tener con este tipo de muertes,ya que parecen ser solo noticia si la familia ha decidido contemplar el nacimiento de una manera diferente a la mayoría de la población.

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Por Maria José Madarnas

Siempre que leo historias y experiencias de madres a las que las cosas no les han salido bien y cuyos embarazos no han llegado a buen término veo un factor que se repite en muchos casos: cuando algo va mal se busca proteger a la madre.

Sin embargo, hay casos en los que esa “protección” es en realidad una sobreprotección que puede llegar a ser negativa para la recuperación de la madre tras el durísimo momento de la pérdida.

Son muchos los médicos y los miembros de la familia que optan por tomar decisiones sin haber consultado con los verdaderamente afectados cuando se produce una muerte perinatal, en especial con la madre. Las frases que más se suelen repetir son: “es mejor que no lo vea”, “así lo superará antes” o “ahora se encuentra en estado de shock y no está en capacidad de decidir”.

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María es la madre de Mai, que nació y falleció hace hoy un mes, y desea compartir con nosotras esta experiencia de lactancia y duelo. 
Gracias, María, por tu generosidad, siempre.
Os abrazamos a las dos.
 
 

El pasado 3 de marzo mi hija Mai nació muerta. Nadie te prepara para eso. Nadie está preparado. Dentro de la nebulosa del momento, burrocracia, gestiones, decisiones y recuerdos, alguien te ofrece pastillas para cortar la leche. Alguien te dice que puedes esperar. Y en ese momento caes en que tu cuerpo, tu cuerpo de madre, parida la placenta, producirá leche en unos días. Y te cagas en la Naturaleza.

Mi elección fue esperar, quizás para aferrarme a lo que de Mai me quedaba. No me arrepiento, fue una despedida suave y paulatina, pero cada mujer debe tener libertad para escoger la suya. Los profesionales deben informar. No juzgar.

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27 Jun '14 · Lágrimas blancas

A veces una madre lactante ve afectada su lactancia de la manera más dolorosa que podamos imaginar. A veces, por suerte no muchas, pero sí de vez en cuando, un bebé muere repentinamente, sin ninguna explicación, sin previo aviso. La madre, desesperada, con los pechos llenos y los brazos vacíos, se encuentra en un momento muy frágil para decidir cómo gestionar la leche que su cuerpo sigue produciendo, sin haber asimilado todavía que el bebé no podrá mamar de sus pechos. Muchas veces, las decisiones sobre esta leche sin destinatario, a priori, son tomadas por personas que desconocen la fisiología de la lactancia y los requerimientos básicos del duelo en general y del duelo perinatal en particular.

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Siempre voy a guardar en mi corazón el día que tuve la oportunidad de presenciar una reunión entre distintos profesionales de la Unidad de Neonatología en el Hospital 12 de Octubre sobre el tema del duelo. Jillian Cassidy, fundadora de Umamanita, fue la invitada para la edición de esa tarde, y sus palabras se me quedaron clavadas en el alma. Hablábamos de por qué era tan especial el duelo por un bebé. Nos contó que lo que distingue el duelo por un bebé que muere antes o poco después de nacer de otros duelos es que los recuerdos que tenemos no son tangibles. Eso dificulta validar el dolor y transitar el intenso camino del duelo.

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