610. Queja constructiva para el Hospital de Sant Pau

Sobre: 
Otros
Pérdidas. Siempre en el corazón
Reclamación / Agradecimiento
Categoría: 
Embarazo
Nombre padres: 
Natascha Tenner
Lugar de parto: 
Hospital de Sant Pau
Lugar: 
Barcelona
Año: 
Desconocido

Queja constructiva para el Hospital de Sant Pau, Urgencias de Ginecología

El pasado 13 de julio al mediodía tenía dolores en el útero y con una muy fuerte migraña de hace tres días. A las 20h del mismo día, me salió un poco de sangre que me preocupó bastante, debido a que yo estaba embarazada de 9 semanas y tres días, y todavía no había tenido la cita para la primera ecografía. Luego de haber llamado al CAP Pare Claret, nos recomendaron de ir a la urgencia del Hospital de Sant Pau. Mi novio y yo llegamos, a las 21h a la urgencia del hospital cuando ya se me había aumentado el dolor en el útero y me salía más sangre. Como había unas 6 mujeres que tenían su turno antes de mi y nos dijeron que tenían una emergencia, no me quedaba otra posibilidad de esperar en la sala de espera.

Con el pasar de las horas, fuí varias veces al baño para verificar si se aumentaba la cantidad de sangre. Como esto fue el caso y los dolores se hicieron más fuertes, empecé a mecerme para aliviar el dolor, pero éste dolor era tan intenso que finalmente comencé a llorar en la sala de espera. Al ver esto, alguien en la sala de espera tocó el timbre de emergencia. Y fue allí cuando salió una enfermera (a la que llamaré Enfermera Nr. 1), y preguntó quién tiene la emergencia. Le dije bajo lágrimas que estoy embarazada de 9 semanas, tengo una terrible migraña hace tres días y que estoy ya sangrando fuertemente. Su respuesta fue que ellos mismos tienen una emergencia y que yo debería esperar y se fue. Mi pensamiento fue: bueno, tal vez para ella yo no estaba en un estado de emergencia, tal vez llorar de dolor, saber que estoy (o estaba), embarazada y sangrar, no era una emergencia, pues seguí aguantando.

Luego de éste episodio, fuimos al baño con mi novio donde él me ayudaba a limpiarme de la sangre que no cesaba de salir. Al notar esta situación extrema, fue allí cuando él tocó el timbre por segunda vez. Lo hicimos y salió otra enfermera (a la que llamaré Enfermera Nr. 2), que nos explicaba en un tono un poco alterado que cada uno tiene su turno, que están en una situación de vida o muerte y que todos los médicos estaban ocupados con esta emergencia, por tanto, no me quedaba otra opción más esperar. Mientras yo ya estaba sentada en una posición “fetal” y llorando de dolor, preocupada por mi embarazo, por la vida de mi bebé, sentí empatía por la enfermera Nr. 2 y yo trataba de tranquilizar la situación diciendo que iba a tratar de aguantar un poco más, lo cual fue un error a mi entender, yo debería haber sido atendida o tal vez llevada a observación y no dejarme a mi suerte a que siga desangrándome y llorando de dolor por las contracciones que tenía. Sin embargo, ella se fue.

A unos 3 o 4 minutos de ese episodio, regresamos al baño con mi novio una vez más y fue allí cuando se me salió liquido blanco y finalmente algún tejido que yo en mi estado mental interpreté como la placenta de mi bebé. Algo que era ilógico pero a causa de las emociones no podía pensar bien. En ese momento al escuchar mis gritos de desesperación por esta terrible situación, pues recién allí vino una de las enfermeras (la enfermera Nr. 1), al baño y nos preguntó si nos podría ayudar. Claro que sí, necesitaba ayuda. Estaba destruida anímicamente, no entendía nada de lo que me estaba sucediendo. Entonces me preguntó si fue después de ese episodio y de mis gritos de dolor que entendieron que mi situación era de urgencia?! Sinceramente yo estaba llena de rabia, tristeza y no comprendía lo que me pasaba.

Me llevaron a una sala de parto cuando la enfermera Nr. 1 me preparó para la ecografía transvaginal. Algo que en si me da asco y pudor pero de repente en esa noche, me tenía que tocar si o si. Entró una doctora (a la que llamaré Doctora Nr.1) y la enfermera Nr. 1 le asistía. Me metieron el objeto para la ecografía y me lo movía bruscamente y yo sentía obviamente dolor. Parece que no le dijeron que yo SÍ sabía que estaba embarazada cuando me preguntó la doctora si yo sabía que lo estoy, lo cual en ese estado perturbador, me indignó, ya que antes había entregado mi librito de embarazo que nos había dado nuestra llevadora. Luego de la ecografia, me llevaron a otra sala de parto para observación. Allí me atendió la enfermera Nr. 2. Lo que sí agradezco es que ella primero se disculpó por la espera y que ella intentó calmarme diciendo que de los abortos espontáneos casi no se habla pero es algo que pasa frecuentemente.

Habrán pasado unas dos horas cuando entró otra enfermera (Nr. 3) y me ayudó a ir al baño. Después entró otra doctora (Nr. 2) que me pidió que ella vea si ya hay menos sangre en el útero. Le seguimos con mi novio y debo decir que allí había dos situaciones que no me gustaron para nada: Primero, la enfermera Nr. 1 que asistía a la doctora Nr. 2 miraba entre piernas, lo cual me hizo sentir indignación y pudor, ya que ella no participaba, tan solo asistía, pero su curiosidad me indignaba muchísimo. Por otro lado, la doctora no fue para nada delicada en el momento de realizar la ecografía transvaginal. La manera como me metió el objeto para la ecografía fue muy brusco. Parece que por el miedo me puse más tensa y ella se enojó y me dijo de una manera poco gentil que debería relajarme. Este tono me hizo llorar más pero ella seguía metiéndome el aparato y lo movía de un lado a otro de manera brusca, sin delicadeza, esto era algo que yo no podia creer que me estuviese sucediendo. Luego, utilizó otros objetos para verificar que ya no sangro tan fuerte y debo decir que fue la experiencia más desagradable que he tenido, espero que puedan ponerse en mi lugar y puedan imaginar lo que he vivido esa noche. Al final de todo esto, nos dio el alta y cuando yo tenía preguntas acerca de las imágenes de la ecografía me lo explicó de una manera muy técnica y de nuevo con poca empatía.

Conclusión: Yo tengo bastante comprensión con las emergencias más graves que la mía, sin embargo, tengo que decir que no me atendieron correctamente y no veían la gran necesidad que yo tenía. Yo espero que el Hospital San Pau tenga en el futuro cercano más medios para asegurar que otras personas con emergencias no tengan su aborto espontáneo en el baño al lado de la urgencia. Pero lo que me deseo más, es un trato más humano y con empatía. Más aún si los doctores y enfermeras están trabajando con las partes íntimas de las mujeres y el miedo de la mujer de perder a su bebé.

Natascha Tenner