801. Nacimiento de Adriana

Sobre: 
Parir en tiempos Covid-19
Parto Vaginal (PV)
Episiotomía
Maniobra de Kristeller
Reclamación / Agradecimiento
Categoría: 
Parto
Lugar de parto: 
CLÍNICA NUEVO BELÉN
Lugar: 
Madrid
Año: 
2020

PARTO EN CLÍNICA NUEVO BELÉN - EQUIPO D. C.

Nacimiento de Adriana, 21/04/2020

 

Cuando elegí esta clínica no estaba del todo segura. La elegí principalmente porque debido al COVID, mi clínica habitual, donde me habían hecho todo el seguimiento del embarazo, había tenido que cambiar los protocolos y no dejaba entrar acompañante al paritorio.  En esta clínica, al no tener COVID, los protocolos no habían cambiado y eso me daba confianza. Fui a verla justo el día anterior a ponerme de parto, mi bebé se adelantó unos días, así que casi no me dio tiempo a evaluar todo, pero más o menos estaba segura de la decisión. Como médico elegí al Doctor C., había leído opiniones en Doctoralia, y tenía muy buenas referencias.

 

A las 4 de la mañana del martes me desperté mojada. No era mucha cantidad así que pensé que podría ser sudor… no le di importancia, pero a las 8 de la mañana se confirmaba que era una rotura de aguas porque era mucha más cantidad.  

 

Llegamos a las 12 de la mañana a Urgencias de la clínica, me pasaron y me atendió un ginecólogo que me exploró y me confirmó la rotura de bolsa. Me explicaron que lo normal sería que comenzara a dilatar de forma natural en cuestión de horas y si no me lo tendrían que inducir, dando un plazo de 24 horas. De ahí pasé a boxes, estaba sola porque en urgencias no dejaron entrar a mi marido, estuve en monitores durante 2 horas. El trato tengo que decir que fue fabuloso en este punto. Como a las 2 y algo nos subieron a la habitación.

 

Se fue pasando la tarde sin dolor y sin contracciones. Al final de la tarde comencé con alguna contracción, intenté hacer ejercicios para facilitar la dilatación, me trajeron también la pelota para ello. Las contracciones en este punto eran bastante espaciadas. El dolor era bastante soportable. Intenté también descansar en la cama porque estaba muy cansada y tenía dolor.

 

Vino una matrona como a las 2 de la mañana. La matrona de esa noche, desde que estaba de 2cm me empezó a ofrecer la epidural. Como yo no quería ponérmela tan pronto, se la rechacé pero una y otra vez ella volvía a ofrecerla, cada vez de forma más insistente, no sé cuántas veces me ofreció durante la noche ponérmela, pero además ni siquiera me exploraba, o sea, desde los 2cm nadie más me volvió a explorar pero sí a ofrecerme muchísimas veces la epidural. Me “acorraló” cuando me dijo “¿pero la vas a querer o no?”. Me explicó que no pasaba nada por ponerla pronto, y que se me podría poner epidural cuantas veces quisiera y que no hacía falta esperar, muy insistente. Le pregunté de cuánto estaba y a me dijo que no era recomendable explorar tantas veces. Una de las veces que vino nos explicó que si quería la epidural la tenía que pedir ya porque había 9 parturientas en el mismo punto y un solo anestesista, y que su recomendación era ponerla ya porque a lo mejor luego tenía que esperar y a lo mejor no llegaba. Le seguí diciendo que no. 

 

A las 7 de la mañana me pusieron oxitocina, me avisaron de que las contracciones iban a ser más dolorosas. Yo ya estaba poniéndome de parto pero la oxitocina lo aceleró mucho. No sé de cuántos cm estaba y ellas tampoco porque como digo nadie más me había vuelto a explorar. Ahí ya empecé a sentir muchísimo dolor, fue todo muy rápido con la oxitocina así que definitivamente a las 9 de la mañana pedí la epidural. Me fui sola a que me la pusieran, justo enfrente de los paritorios, en unos boxes. Una vez puesta empecé a notar que sólo me está haciendo efecto por un lado, el derecho. Así que el anestesista me tuvo que poner otra dosis. 

 

Me atendieron aquí dos matronas encantadoras, y la epidural me empezó a provocar como una tiritona, convulsiones, horribles, me temblaba mucho el cuerpo. Las matronas me dijeron que a veces pasaba y que no me preocupara. Una de ellas por fin me exploró y me dijo que estaba ya de 8cm, había ido todo rapidísimo. También ven que el bebé está en posterior, la carita mirando hacia arriba y que hay que intentar que se gire, así que me pusieron en cuadrupedia para ayudar, con mi tiritona. Este fue uno de los peores momentos que recuerdo. De repente los monitores empiezan a pitar, y se ve que el bebé está en bradicardia, así que me inyectan un líquido en la tripa (pre-par). Yo estaba muy preocupada y las matronas me tranquilizaron explicando que había tenido hipotonía y con esta medicación enseguida el bebé volvió a la normalidad. Ya eran las 11 y algo. El bebé se acabó de girar y terminé de dilatar hasta los 10cm.Antes de ir al paritorio, las matronas me ayudaron a hacer unos ensayos de respiraciones para los pujos.

 

Entré en el paritorio a las 11:15am. Mi hija nació a las 11:32am. Se notaba que no tenían paritorios suficientes, estaba todo el equipo muy estresado, muy agobiados. El Doctor C. entró, me saludó, me miró, vio la cabecita, me hizo empujar como 4 veces pero al cabo de unos minutos de haber entrado, sin haber hablado entre ellos, sin hablar conmigo ni con mi marido, me hizo una episiotomía directamente. También una de las matronas me hizo dos veces la maniobra de Kristeller por orden del médico. 

 

Mi marido y yo nos quedamos bloqueados, sin habla, sin preguntar, fue todo muy rápido. 

 

Cuando la niña salió, el médico me la puso encima y se puso a coser, tardó media hora. Como tardaba tanto, mi marido le preguntó “cómo ha ido ahí abajo” (porque ni siquiera sabíamos cuandos puntos había), de la forma más amable posible. Pero el doctor se puso muy a la defensiva con comentarios del tipo “estoy terminando mi trabajo, ¿acaso de pregunto yo por tu trabajo mientras estás trabajando? ¿Quieres coserlo tú acaso?”. Una vez más nos quedamos bloqueados. En ese momento tan vulnerable, no te salen las palabras.

En todo caso, mi marido optó por no entrar en discusiones o debates que no iban a mejorar en ningún caso la situación.

 

Adicionalmente, nosotros habíamos pedido cortar el cordón umbilical, pero no nos lo ofrecieron. Supongo también que con las prisas todo esto se obvió.

 

Durante los dos días que estuve en la clínica, le preguntaba cuántos puntos tenía a todo el que entraba en la habitación, nadie quería decírmelo así que antes de irme les dije “no me voy sin que me lo digáis”, así que una de las matronas ya me exploró y me dijo que tenía 5 puntos externos (de los internos, que también tengo, no sé nada).

 

Insisto, el trato de las matronas era super entregado, amables, dulces, cariñosas, atentas… Me ayudaron muchísimo con el inicio de la lactancia, de hecho considero que parte de que ahora me vaya bien en ese sentido es gracias a ellas. No puedo decir lo mismo del ginecólogo.

El doctor vino a darnos el alta, nosotros amablemente le decimos “bueno hola y adiós porque suponemos que viene a darnos el alta ¿verdad?” y él contestó: “llevo aquí 36 horas, he atendido X partos, ahora me toca guardia así que de adiós nada”. Otra vez nos quedamos sin saber qué decir, y esas 36 horas suponemos que explican parte del trato que recibimos.

 

Esta fue mi experiencia. Mi episiotomía, con un bebé de 37 semanas y 2,4kg, no sé si realmente era necesaria, puesto que nadie me explicó nada, ni me lo comentó previamente, ni nada parecido. Y cuando mi marido preguntó (insisto, de forma humilde y amable), se encontró con una respuesta soberbia y a la defensiva, lo cual lógicamente da que pensar.

Creo que he sido víctima de una situación de estrés del hospital. No sé si tuve mala suerte, o es una práctica habitual de este médico. Pero desde luego lo he querido publicar, porque ojalá no vuelva a hacerlo. 

 

No solo estoy teniendo un post-parto muy malo por culpa de estos puntos, es que tengo una sensación de impotencia horrible por cómo nos trató y por no haber sabido contestar en el momento.