173. Historia de Mireia.

Sobre: 
Cesárea
Categoría: 
Parto
Nombre padres: 
Mireia
Lugar de parto: 
Hospital de Granollers
Lugar: 
Granollers
Año: 
2002

El día 30 de enero de 2002 saqué el tapón mucoso a las 18h. A las 19h rompí aguas parciales, con fisura, perdí como el equivalente a una taza de café. Llamé al hospital y me dijeron que me podía duchar pero que tenía que ir para allí, no me podía quedar en casa aunque les dije que podía y quería esperar. El día 02/02/02 nos iban a provocar el parto si tú no te hubieras decidido antes a nacer. A las 20h comenzaron las contracciones cada 5 minutos y nos fuimos al hospital. Iba goteando.

Ingresamos a las 21h +/-, con contracciones muy seguidas, que en poco tiempo pasaron a ser prácticamente una sola... aún no había desaparecido una, que volvía a "subir" de intensidad de nuevo con otra, con un dolor profundo pero tranquilo. Teníamos 3 cm de dilatación.

A papi le dijeron que apuntara las contracciones, la duración, el intervalo... pero llegó un momento en que desistió y dejó el papelito porque no paraba de apuntar. Aun así, tenemos ese papelito guardado! ;-)

No recuerdo bien las horas, pero sobre las 01h de la noche me bajaron a la sala de dilatación, nos tumbaron, nos rasuraron y nos pusieron un enema.

Mami se sentaba en el wc, porque cuando dolían las contracciones, si apretaba, (la misma sensación de querer hacer de vientre) me sentía aliviada. Sobre las 02h nos monitorizaron, nos pusieron un gotero, nos pusieron la epidural sin pedirla y oxitocina, cómo no. Se quedó a nuestro cargo un matrón francés... nunca lo olvidaré. Antes de ponerme la epidural sentí una fuerte presión en el ano... se lo dije a la matrona, pero no pareció ser importante, no hizo nada.

Con cada contracción y a causa de la oxitocina, te bajaba el ritmo cardíaco, se perdía el sonido de tu corazoncito... y me asustaba un montón y comenzaba a mover mi barriga para que reaccionases. Llamábamos al matrón, que leía un libro muuuy interesante porque le costaba una barbaridad venir a vernos... y el resto de los médicos/matronas/gines habían desaparecido por completo! Así que después de llamarlo unas cuantas de veces, venía, me quitaba la oxitocina un rato(que yo no sabía qué era ni que la tenía puesta) y entonces recuperabas... hasta que te la ponían de nuevo. Aquel matrón me decía que aprovechase y durmiese un rato... me parecía increíble que me dijera eso cuando ni él te encontraba a veces el latido de tu corazón. Así pasamos toda la noche, sufriendo por ese corazoncito que padecía con cada contracción antinatural de mamá.

Cuando faltaba media hora más o menos para que se hiciese el cambio de turno, comenzaron a aparecer todos esos médicos que yo no había visto en toda la noche, con los ojos hinchados y el pelo chafado... ¿se habían ido a dormir???.

Vino un señor, me dijo que estaba demasiado dormida para pujar y me quitó la epidural.

Por fin llegó el cambio de turno... Me hicieron un tacto y la cara del ginecólogo no me gustó demasiado... llamó a otro señor y, uno presionando mi barriga y otro con el brazo dentro, intentaron girarte de postura... pero era demasiado tarde. Tantas horas de contracciones que no te dejaban ni respirar te anclaron contra mi hueso y te quedaste allí encajadito... con lo bien que ibas, mi amor! Mami estaba completamente dilatada, con el cuello del útero borrado, pero nadie supo decir desde cuándo... básicamente porque no nos miraron en toda la noche. Ahora tenían además el problema de que me habían quitado la epidural y posiblemente sería una cesárea... así que me la tuvieron que volver a poner, con tan mala suerte que no me dormían. Como llevaba muchas horas con la bolsa rota, mami se puso a 39,5 ºC de fiebre. Así que tuvieron que abrirme otra vía, para poder poner antibióticos. Cada vez me ponían más anestesia, aquel maravilloso y atento anestesista argentino que nos atendió por la mañana (como el resto del equipo de la mañana) no descansó de regañar a los que tan... desgraciadamente se habían quedado "a nuestro cargo" durante la noche. Pero era un hecho, la anestesia no dormía mi vientre y encima comenzó a subirme la tensión arterial, con lo que tuvieron que ponerme algo más, no sé qué, para controlarla. Tú seguías sufriendo con las contracciones, así que nos confirmaron que iba a ser una cesárea e hicieron que papi saliera a la sala de espera. Yo estaba muy asustada y él se fue llorando, lo supe después.

Vino el ginecólogo y me dijo que no había quirófanos disponibles, y que no había tiempo para esperar a que uno quedase libre, así que tuve que autorizar que habilitasen una sala de partos, un lugar que no es estéril, para realizar una intervención quirúrgica como es la cesárea. Recuerdo que sólo veía cómo avanzaban los fluorescentes del techo, como en las películas, mientras a mí me llevaban tumbada en una camilla... de repente ya NO te iba a parir... y sólo quería verte para comprobar que mi niño estaba bien, estaba muy nerviosa.

En "quirófano" me temblaban los brazos por la anestesia y me los tuvieron que sujetar. Yo pensé que ya que no te vería nacer, al menos tenía que recordar la hora en la que llorases por primera vez... pero estaba tan drogada que no era capaz de retener la hora de aquel enorme reloj en mi memoria, así que me centré en repetirla una y otra vez...

Recuerdo que los médicos y el anestesista argentino me hablaban, me daban conversación, me cogieron la mano... y sentía cómo mi vientre se movía, se agitaba, era presionado, era cortado... aunque en ningún momento sentí dolor. De repente, aun dentro, sentí "nguuaaaah!!!" ¿Eras tú? ¿Mi bebé había llorando aún en mi vientre? La hora. Eran las 11:52am del día 31 de enero de 2002.

Te hicieron "algo", entonces no sabía qué... yo no te veía, tenía una gran cortina verde justo debajo de mi pecho. Vino la enfermera, te mostró, te puso sobre mi pecho, te di un besito y se te llevó. No podía ni sostenerte. Estabas muy rojito y tus testículos eran enormes bolsas planas. Tu puntuación en el test Apgar fue 9-10-10. Le pedí que te enseñaran a papá, que estaba muy nervioso fuera, igual que la yaya y los yayos.

Me cosieron y me llevaron a la sala de recuperación hasta que pudiera mover los dedos de los pies. Estuve sola durante 3 horas. ¡Quería veros, abrazarte, cogerte y besar a papá!!!

Te hicieron un análisis para ver si yo te había pasado mi infección, salió negativo. Pasaste la primera noche conmigo en la cama, no te dejé en la cunita ni un momento.

Por la mañana te vinieron a buscar, te repitieron el análisis y nos dijeron que había dado positivo y tenían que ingresarte en el nido. Yo te imaginé con ventosas, tubos, agujas... y me pasé un par de horas llorando sin parar... mi pequeño bebé... se lo habían llevado! Cómo dolía la cesárea cuando lloraba, buf! Recuerdo que no quería ir a verte, no podía, por el miedo que tenía a cómo te iba a encontrar...

"Sólo" te pusieron un catéter con antibiótico en tu diminuta manita, para prevenir una posible infección porque no podían esperar a estar seguros de si la tenías o correrías peligro. Me dejaban ir a verte cada 3 horas para darte el pecho, no me dieron ni una silla de ruedas para ir.

De 21 a 9h no podía ir a verte y te daban biberón. Yo te ponía al pecho, pero no lo querías, y me intentaba sacar leche, pero me salía muy poquita y decían las enfermeras que con eso no hacíamos nada. Yo les pedí que la fuesen juntando hasta llegar a una toma. Estuviste ingresado 3 días. Te sacaban sangre del taloncito del pie, y aun ahora, con 4 años, lo tienes todo cicatrizado con puntitos de habértelo "agujereado" en varias ocasiones.

El enfermero era simpático, me venía a pinchar los Voltarén en el culete y me cantaba música de los toros para clavarme las "banderillas"... pero al final le dije que no quería mas, porque tenia el pompis morado y no me quitaban el dolor...

Seguí los consejos que me dio la matrona, y caminé recta desde el principio. No se cuando, pero "muy pronto" para mi gusto, me tuve que levantar a caminar. La cicatriz dolía al moverte, al toser, al estornudar, al reir, al llorar... No se cómo, pero llegué a tragarme el hipo!

Papi me lavaba y me duchaba en el hospital. Se portó increíble. Le puso nombre al sacaleches, y cuando iba a pedirlo a las enfermeras, les pedía "el sacajugos de la vida". Es genial.

En casa me curaba cada día y un día me desmayé en la ducha al limpiarme la "cremallera" de grapas, pero le dió tiempo de sacarme... ¡se asustó un montón! Nos cuidó muy bien a los dos, y la yaya Gloria también venía mucho para ayudarnos.

A los 15 días estaba bastante recuperada y pudimos salir a dar nuestro primer paseo.

Nuestra lactancia fue un desastre, yo apenas tenia leche, y tú querias los bibis del nido en vez de mi pecho... sólo duró un mes y medio. Pero sé que te pasé lo mejor.

Perdona, mi amor, por el no parto que te di. Perdona por no haber sabido todo lo que harían contigo y haberlo evitado. Pero aunque nuestro parto fue robado y nuestra cesárea no respetada, aunque nos aplicaron todos los protocolos y rutinas habidos y por haber, volvería a pasar por todo mil veces por tenerte junto a mí. Me consuela pensar que eres un niño sano y feliz... y tú no lo recuerdas, verdad, tesoro? Cuánto te quiero, mi trocito de cielo.

Enrique Lebrero (Ginecólogo, padre y coautor de ¿NACER POR CESÁREA? Ed. Granica) me dijo algo cuando fuimos a Acuario hace unas semanas que, si lo pienso sinceramente, me molestó algo... pero cuánta razón tiene:

"LA IGNORANCIA ES UN ESTADO DE FELICIDAD"

Y qué cierto es... qué feliz eres si no sabes nada.