Sira Montiel

Residencia: Alicante
Profesión/ocupación:
Docente

Soy licenciada en Bellas Artes y trabajo como profesora de Educación Plástica y Visual en un instituto de Secundaria de la provincia de Alicante. Esa es mi profesión oficial y me encanta. Pero tengo otra que me gusta más: el apoyo a la maternidad y la lucha contra la violencia obstétrica. Por eso, pertenezco a un grupo de apoyo a la lactancia materna desde hace varios años y a El Parto es Nuestro desde hace unos meses. 

Mi idea de la maternidad y en concreto de un parto, siempre había sido la que ofrecen los medios de comunicación: sufrimiento, violencia, abusos...Tenía claro que no deseaba eso para mí, pero pensaba que no podía ser de otro modo. Según iba llegando mi deseo de ser madre, crecía la idea de que lo mejor para traer un hijo a este mundo era dejarte hacer una cesárea y no vivir aquello que le ha dado tan mala fama a los nacimientos. De hecho, estaba dispuesta incluso a renunciar a mi maternidad, hasta ese punto llegaba mi miedo.

Hasta que desperté. Asistí a un curso de verano de la Universidad de Alicante de la asociación ASMI (Asociación para la Salud Mental Infantil). Todo lo que aprendí sobre cómo influye la gestación, el nacimiento y el posparto en la salud mental y sobretodo la conferencia de José María Paricio me descubrió un mundo nuevo desconocido para la mayoría y olvidado por muchos. Allí conocí El Parto es Nuestro a través de un documental sobre la atención al parto en España. Había otra manera de recibir a los hijos y otra forma de vivir la maternidad mucho más normal, respetuosa, serena, consciente, poderosa y femenina. Salí de aquel curso desatando la emoción que llevaba reprimiendo tanto tiempo: quería ser madre.

Cuando me quedé embarazada de mi primera hija acudí a una reunión de El Parto es Nuestro donde descubrí aún más cosas interesantes (¡la episiotomía no era necesaria de rutina! quién lo iba a decir...) y frecuenté su web para nutrirme de información y recoger sugerencias de lectura. Ese primer embarazo acabó en cesárea de urgencia pero pude conocer durante la dilatación la parte emocional de un parto, una belleza desbordante y un éxtasis de amor de los que yo nunca había oído hablar. 

Desde ese parto al siguiente me vinculé con mi grupo de lactancia, conocí a mujeres de las que aprendí muchísimo, leí todo lo que cayó en mis manos sobre maternidad y seguí puntualmente El Parto es Nuestro en redes sociales y su blog. Después de conseguir mi parto normal con mi segunda hija, decidí cerrar el círculo y hacerme socia, con dos metas: por un lado, dar a conocer las injusticias y violencias que se cometen demasiado a menudo en torno a la maternidad y por otro, difundir la verdad que he conocido sobre el nacimiento, la brutal explosión de emociones más hermosa que nadie puede vivir... si no se la roban.