Junio 2019

Hace ya muchos años que pasé por varios tratamientos de fertilidad. Yo soy de las que se rindió, de las que tras varios intentos negativos decidió que no había cabida para más. Me planté, iniciamos la adopción y finalmente mis hijos llegaron “al modo usual”. El proceso es duro, mucho. A nivel físico, a nivel mental. Duro individualmente y duro vivirlo como pareja. Y el sistema no ayuda a llevarlo, desde luego.

Recuerdo tener en todo momento la sensación de ser ganado. Mujeres sometidas a tratamiento hormonal, llevadas al límite físico y emocional, en salas de espera llenas, aguardando tu turno, tu tiempo. Y esperando, esperando mucho, esperando todo el tiempo porque las listas para entrar son interminables.

 

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Ante la noticia donde un ayuntamiento ofrece ayudas económicas para la congelación de las células madre del cordón umbilical de los recién nacidos de ese municipio, desde El Parto es Nuestro queremos remitirles a la evidencia científica actual que desaconseja el pinzamiento precoz, imprescindible para realizar la extracción de esa sangre.

El pinzamiento tardío del cordon umbilical (3 minutos o más) ha mostrado menor riesgo de anemia a los 8 y 12 meses de edad aportando efectos positivos en la salud y desarrollo de los bebés. En recién nacidos a término los beneficios incluyen mayor volumen de sangre y de las concentraciones de hemoglobina, lo que reduce la necesidad de transfusiones de sangre y previene la deficiencia de hierro en los primeros 6 a 12 meses de vida además de mejorar las habilidades motoras.

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En estos últimos días en la Argentina, se volvieron a colocar sobre el tapete, temáticas que nos atañen a todos porque son del orden de las políticas de salud que hacen al país y a la comunidad entera.

Las distintas incumbencias entre los profesionales de salud enfrentan quehaceres y limitan prácticas colectivas, algo que lejos de velar por la salud, lo hace por su contrario.

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