Las entradas de Isabel Fernández del Castillo

Por Isabel Fernández del Castillo

Extractado y resumido del libro La nueva revolución del nacimiento, que ha salido al mercado hoy mismo. (Ob Stare, 2014)


- Cada cierto tiempo leo declaraciones de profesionales lamentándose de los bajos índices de lactancia materna, a pesar de las recomendaciones oficiales y las campañas a favor. Confieso que me irrita ese discurso oficial, porque coloca toda la responsabilidad en las madres, como si fueran ellas las que no quieren amamantar, y demuestra la poca consciencia sobre la forma en que el establecimiento de la lactancia a menudo se entorpece en el mismo hospital a causa de la forma en que se atiende el parto.

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Categoría: 

España, siglo XXI

Por Isabel Fernández del Castillo

"La violación", René Magritte, 1934.

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Por Isabel Fernández del Castillo

Tengo la mala costumbre de relacionar y buscar una cierta coherencia en las cosas. Por eso no deja de llamarme la atención que el Estado se implique incluso policialmente en la persecución del dopaje en el deporte, que no deja de ser algo minoritario y voluntario, mientras que otros dopajes mucho más peligrosos se perpetren de manera sistemática, obligatoria y generalizada a todas las mujeres durante el parto medicalizado, afectando con ello a toda la población.  Un dopaje asumido y tolerado. ¿Por qué?

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Por Isabel Fernández del Castillo

Mucho antes de que una famosa princesa de todos conocida fuera madre, leí en un periódico un artículo titulado algo así como “el nacimiento del heredero”. Pude contar unos 12 profesionales entre ginecólogos, anestesistas, neonatólogos, pediatras y enfermeras (¡pero ninguna matrona!) los profesionales que, según el autor del artículo, convertirían el parto de la princesa en un acontecimiento seguro. ¡¡Uf!!  -pensé-, le van a cascar una cesárea.  Efectivamente, no fué una, fueron dos cesáreas, como dos soles. Porque es muy probable que en su parto estuvieran todos esos, más el apuntador. Ella, seguramente, como tantas otras mujeres, habrá concluido que “es de las que no dilatan”. Como si la naturaleza se ocupara de perfeccionar el mecanismo del parto en unas sí, y en otras no.

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Por Isabel Fernández del Castillo

Cada vez que leo que una mujer ha parido en la calle -o en el coche, en el arcén, en el metro...-  me llevo un disgusto. Pero no por el hecho del parto en la calle, sino por las reacciones que suscita, y por el tratamiento que se da a la información en los medios de comunicación.  Las noticias de este tipo, lejos de centrarse en la facilidad con la que se ha producido el parto, siempre hace hincapié en la heroicidad del viandante de turno o del sanitario de urgencias quienes, gracias a su presencia y su extrema pericia, salvaron a la mujer y el bebé de no se sabe muy bien qué.

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