Tengo dos hijas afortunadas: ambas han nacido en partos fisiológicos y respetados; partos muy íntimos, muy intensos y gozosos. Nadie las separó de mí al nacer, nadie les realizó ningún tratamiento doloroso o molesto: viajaron directamente de mi vientre a mi pecho para saludar al mundo. Soy una madre afortunada: no tengo ninguna sutura, ninguna secuela y ningún miedo, maltrato o sufrimiento ensombrece el emotivo recuerdo que conservo, como un tesoro, del nacimiento de mis hijas. En ambos partos fui asistida por matronas expertas que sólo emplearon paciencia y respeto para ayudarme a parir. Hace cuatro años, estando embarazada de mi primera hija, conocí El Parto es Nuestro y su trabajo para mejorar la deficiente atención al parto que se prodiga en España y admiré la perseverancia y el coraje con el que divulgan la evidencia científica que respalda sus demandas. Le debo gratitud a esta asociación porque me ha ayudado a vivir el nacimiento de mis hijas de forma consciente y responsable, informada, conociendo mis derechos y mis alternativas. Por eso me hice socia de El Parto es Nuestro: para que todas las mujeres tengan el derecho y la oportunidad de elegir el mejor parto para ellas y para sus bebés. Lo estamos consiguiendo, unidas. Lo vamos a conseguir. El parto es nuestro, ¡que nos lo devuelvan!
Chus Marcos Bibliotecaria (Valladolid)
|